Arrecian las críticas por la peste que desprende el agua de la carpa

  • El Ayuntamiento dice que las canalizaciones están en perfectas condiciones, pero que se hace un mal uso del agua y que los desperdicios del pescado atascan los desagües

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Las quejas por los malos olores que desprende el agua estancada junto a la carpa del pescado procedente de estas instalaciones han arreciado en los últimos días por parte de los comerciantes más cercanos e incluso de usuarios del parking subterráneo de Doña Blanca, donde llegan no sólo los olores nauseabundos sino también el agua, que corre por las escaleras del aparcamiento, según indicaron empleados del mismo.

El pasado día 8 los técnicos de Urbanismo se personaron en la carpa para realizar un informe de los motivos que están ocasionando que el agua de los puestos no sea absorbida por las canalizaciones de la carpa, y que por contra discurra hacia el exterior, encharcando la parte delantera de la calle Doña Blanca, donde el nivel es más bajo. El delegado de Urbanismo, Juan Pedro Crisol, señaló ayer que según el informe, los pescaderos emplean abundante agua de forma que ésta rebosa y fluye hacia el exterior y además el sistema de canaletas está atascado por las escamas del pescado. Crisol manifestó que los técnicos no han encontrado deficiencias en el sistema de canalización y que éste está preparado para absorber el agua y derivarla a la red de alcantarillado general, por lo, según el informe, el problema está en un mal uso del agua y la acumulación de desperdicios del pescado en los desagües. No obstante, indicó que a la empresa que ha llevado a cabo la instalación de la carpa se le ha pedido que coloque una rejilla más grande para que absorba mayor cantidad de agua y que selle una de las zonas de la carpa, por donde podría salir también el líquido. "Urbanísticamente no podemos dar otra solución al problema", dijo Crisol.

Por parte de Medio Ambiente y Consumo, delegación a la que también han llegado algunas quejas y de la que dependen los puestos del mercado, se han dado algunas instrucciones, según afirmó ayer su delegada, África Becerra, aunque admitió que es difícil establecer responsabilidades. En su opinión, el problema está por un lado en el terreno donde se queda estancada el agua, al no existir desnivel y en los propios adoquines, que facilitan el encharcamiento. Pero además admitió que se precisa de la colaboración de los comerciantes de los puestos. "Yo lo he hablado ya con el presidente de la asociación de comerciantes del mercado, para que colaboren, pero es difícil porque ellos están a la venta y a atender a los clientes". Becerra anunció que se va a entregar a los comerciantes un decálogo de buenas prácticas para la utilización del agua y una adecuada limpieza, con el fin de que no se obstruyan los desagües con los desperdicios del pescado. Aseguró además que a la empresa de limpieza se le ha pedido que mantenga a un barrendero de forma permanente retirando el agua que queda encharcada, con el fin de minimizar en lo posible los olores que provoca. Según dijo la delegada, ayer mismo tuvo oportunidad de hablar con los responsables de la perfumería que se encuentra en la calle Doña Blanca, que le explicaron los problemas que está causando al comercio los malos olores.

El bar La Vega es otro de los establecimientos del entorno de la carpa que más está sufriendo las consecuencias de los malos olores. Su propietario, Juan Coronil, manifestó ayer que sus ventas han descendido hasta un 50%, ya que los clientes han dejado de sentarse en la terraza. "No sabemos qué vamos a hacer si esto sigue así mucho tiempo, porque dentro de nada viene el Carnaval, la Semana Santa y las Motos". Coronil mantuvo que han tenido que trasladar parte de la terraza a la plaza Esteve para alejar en lo posible los veladores de la peste, pero los clientes, sobre todo los extranjeros, no paran de quejarse del olor. "Hasta en la zona del comedor interior tenemos que cerrar la puerta para que no entre el olor, pero la gente llega con los zapatos mojados de la zona encharcada con el agua del pescado y la peste se mete dentro, con lo que tenemos que limpiar varias veces". El propietario de La Vega agregó que el agua se está también filtrando al interior del parking subterráneo y que ha picado la tela asfáltica por lo que en algunos coches están apareciendo manchas que sólo se quitan volviendo a pintar la carrocería.

Según las previsiones, la carpa deberá permanecer al menos tres meses más, mientras se realizan las obras de remodelación de la zona del pescado del mercado.

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