PsicologÍa

Buscar nuevas sensaciones

Buscar nuevas sensaciones Buscar nuevas sensaciones

Buscar nuevas sensaciones / ELENA MARTÍNEZ DIOSDADO

Decía Cajal que no existen cuestiones simples sino cuestiones poco conocidas o exploradas. En efecto, una de sus mayores virtudes fue su inquietud por aprender. La satisfacción y el orgullo de conseguir aportar nuevos conocimientos a la humanidad, deben ser, seguramente, emociones muy placenteras. Cajal consiguió disfrutarlas gracias al estudio de una cuestión muy simple, microscópica, la célula nerviosa.

Pero, no pretende este artículo hablar sobre las enormes gestas científicas de Santiago Ramón y Cajal (1852- 1934), sino sobre un concepto que aporta una interesante perspectiva para considerar en educación, la búsqueda de sensaciones. No es un concepto nuevo, en absoluto. El concepto de búsqueda de sensaciones fue ya propuesto por un psicólogo norteamericano llamado Marvin Zuckerman a finales de los años setenta y lo definió como la necesidad de experimentar sensaciones y experiencias nuevas, incluso de arriesgarse física o socialmente por el simple deseo de alcanzarlas. Desde entonces, la investigación en relación a este concepto, ha confirmado que existen importantes diferencias individuales entre unas personas y otras. Una interesante investigación publicada recientemente por unos compañeros de la Facultad de Psicología de la Universidad de Cádiz en la International Journal of Developmental and Educational Psychology (Gil-Olarte, Cavalcante, Paramio, Zayas y Guil, 2017), ha tratado de averiguar qué ocurría en aquellos jóvenes que presentaban un alto afán en la búsqueda de nuevas sensaciones y si este deseo de experimentar les llevaba a ser más impulsivos o aumentaba la presencia de conductas poco saludables (de hecho un alto nivel de búsqueda de sensaciones ya ha sido relacionado en otras ocasiones con el consumo de drogas, trastornos alimentarios o conductas antisociales).

Dentro de esta investigación los psicólogos midieron el Nivel de deseo de buscar sensaciones y la impulsividad, a través de dos sencillas escalas compuestas por 40 y 30 preguntas respectivamente, en 100 jóvenes estudiantes de la Universidad de Cádiz con una media de edad de unos 21 años. En el estudio, encontraron importantes relaciones entre búsqueda de sensaciones e impulsividad, pero, sobre todo, comprobaron que eran dos aspectos de la búsqueda de sensaciones los que podían llegar a predecir los comportamientos más impulsivos: la susceptibilidad al aburrimiento (llegar al aburrimiento con facilidad) y la desinhibición (buscar conductas de diversión). Por ello, los autores del estudio, proponen diseñar programas que trabajen específicamente sobre estos dos aspectos, al tiempo que se incluyen en las aulas dinámicas activas y de forma transversal, para garantizar la satisfacción de este tipo de necesidades de los alumnos.

Por tanto, aunque la búsqueda de sensaciones puede haber representado la clave del éxito para algunos, puede, por el contrario, generar comportamientos peligrosos para otros. Es, precisamente por esto, por lo que siempre recomendamos una adecuada evaluación psicológica de los menores, que permita diferenciar si el problema del alumno estriba en su afán por experimentar y conocer, o bien, en su dificultad para inhibir sus impulsos y planificar su conducta, entre otras muchas posibilidades. Solo así, es posible realizar programas de intervención adaptados a las necesidades de cada grupo, enseñándoles a los alumnos las habilidades de regulación necesarias para conseguir sensaciones sin riesgo, es decir, a coste cero.

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