Castigo a un menor por disparar al ojo de otro con una pistola de balines

  • Las lesiones con las que ha acabado la víctima, que era su amigo, son muy graves

El Juzgado de Menores ha impuesto a un adolescente una medida de treinta horas de prestaciones en beneficio de la comunidad por causar graves lesiones en uno de los ojos a un amigo con una pistola de aire comprimido cargada con balines. Hay que tener en cuenta que el mismo menor se declaró culpable de los hechos, constitutivos de una falta de imprudencia leve con resultado de lesiones. Eso le ha valido una rebaja a la hora de fijarle el castigo impuesto, ya que en principio el Ministerio Fiscal solicitaba para él cincuenta horas de prestaciones en beneficio de la comunidad relacionadas con la asistencia a víctimas de delitos violentos. Hay que tener en cuenta que el menor no ha estado sometido a ninguna medida cautelar, aunque en su persona concurren factores de riesgo individuales y socioambientales por su relación con otros menores en condiciones de alto riesgo y de ociosidad.

El menor, nacido en Jerez, se encontraba en una barriada de la vecina ciudad de Sanlúcar, donde se encontró con un amigo que llevaba una pistola de aire comprimido y que a su vez iba acompañado por otra persona. En un determinado momento, el menor expedientado le pidió a su amigo que le prestara la pistola, a lo que éste accedió sin mayores problemas. Pensando que el arma no tenía ningún balín en su interior, tal y como le advirtió este amigo, hizo el gesto de cargar la pistola y apuntando a la tercera persona que estaba allí disparó, llegándole a introducir un balín en el ojo derecho. Cabe señalar, como así se hace en la sentencia dictada por el magistrado titular del Juzgado, José Miguel Martínez, que el menor carecía de la pertinente autorización administrativa para la tenencia y uso de este tipo de armas. Los hechos ocurrieron en el mes de noviembre de 2006.

Las heridas que le fueron causadas al perjudicado por este gesto tan imprudente son muy severas y hoy en día se desconoce aún la repercusión que pueden llegar a tener. De hecho, sufrió una herida perforante en el ojo derecho que le rompió el iris, una catarata traumática y un desprendimiento de retina, unas lesiones que le impidieron seguir con sus ocupaciones habituales por un tiempo de seis meses, de los que estuvo diez días ingresado en un hospital. Entre las principales secuelas que padece, entre otras, figura una agudeza visual en el ojo derecho inferior a una vigésima parte, que está muy próxima a la pérdida de función del mismo. Además, no se pueden descartar futuras complicaciones, al margen del perjuicio estético que ya se le ha causado. Por ejemplo, presenta una asimetría de los globos oculares, algo que constituye una clara deformidad.

Las pistolas de aire comprimido no son un juguete y su manejo requiere de cierta pericia, sólo así se podrían evitar accidentes con tan graves consecuencias como éste.

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