Culminaron, a lo grande, los cuatrocientos setenta y cinco años de Veracruz

  • La celebración de un triduo y la entrega del anuario pusieron broche a las efemérides celebradas durante el curso pasado

Altar de cultos del reciente triduo celebrado en la hermandad de la Veracruz. Altar de cultos del reciente triduo celebrado en la hermandad de la Veracruz.

Altar de cultos del reciente triduo celebrado en la hermandad de la Veracruz.

La hermandad de la Veracruz culminó un curso plagado de actos con motivo de la celebración de los 475 años de la fundación de la corporación nazarena en nuestra ciudad.

Con la entrada del curso y las vísperas a la celebración de la festividad de la Santa Cruz, la cofradía de San Juan de los Caballeros organizó un triduo extraordinario con un excelente gusto a la hora de montar su altar de cultos así como por la calidad de los predicadores que ocuparon la cátedra.

La presencia seráfica del religioso de la Tercera Orden Regular ha sido una vuelta a los orígenes

La hermandad, nacida dentro del espíritu seráfico, allá por la zona donde ahora se erige el teatro Villamarta, quiso reencontrarse con sus raíces. Y para ello, el primer día de este triduo fue presidido por el sacerdote de la Tercera Orden Regular, el padre José Méndez Devez. Un religioso franciscano que dirigió una magnífica homilía, cargada de humildad y sencillez propia de un hijo de San Francisco. Con este bonito reencuentro, los frailes de la Orden Tercera Regular también tendían la mano a un lugar en el que estuvieron radicados y donde nació esta veneración centenaria a la 'verdadera cruz de Cristo', advocación franciscana y de gran valor para la comunidad del Padre Francisco. Se trató, por tanto, de una persona convencida de destinar su vida consagrada en el franciscanismo y con el que la hermandad pudo disfrutar durante dos días de convivencia y celebraciones. No en balde, a los pies del Santísimo Cristo de la Esperanza, estaba expuesto el Pobre de Asís, Casto y Obediente (apócope del que nace el conocido nombre de PACO).

El segundo día, la predicación corrió a cargo del padre General de la Compañía de María - Marianistas, Manuel Cortés Soriano. Un hombre sencillo y humilde que desplegó una preciosa predicación haciendo visible la entrañable unión entre la cofradía y el espíritu marianista. El próximo domingo, este medio publicará una extensa entrevista con este sencillo y a la vez profundo religioso y del estado en el que se encuentra la orden de los marianistas en los más de treinta países en la que se extiende.

Se culminó el triduo con la presencia del director espiritual el religioso marianista José María Osborne Ysasi, que también destacó por el cariño puesto en su misión como sacerdote dentro del seno de la cofradía de la Veracruz.

Asimismo, en el segundo día del triduo, se descubrió una placa en honor de los ilustres hermanos fundadores de la cofradía. Previo a este entrañable acto, se presentó el anuario de la hermandad. Una publicación magnífica, muy cuidada en su edición, y en la que se hace un recorrido de los orígenes y del buen momento que disfruta esta corporación del Jueves Santo que tan bien ha sabido actualizarse en los últimos años. Enhorabuena, por tanto, a los cofrades de la Veracruz, por este tiempo de incansable trabajo que tanto frutos buenos ha dejado en la hermandad. Serán, a buen seguro, otros cinco siglos más de luminaria.

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