El Cura Carlos falleció ayer tras 57 años de ministerio sacerdotal

  • Su muerte, esperada por el agravamiento de su estado de salud los últimos días, ha sido muy sentido en diversos ámbitos de la ciudad · Su singular personalidad no pasó inadvertida a lo largo de su vida

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A los 81 años de edad fallecía ayer domingo a las 8,30 de la mañana en el hospital jerezano Carlos González García-Mier, más conocido por el cura Carlos cuyos restos mortales fueron expuestos en capilla ardiente instalada en la iglesia de San Marcos, de donde fue su párroco desde enero de 1974. El funeral será hoy a las once de la mañana oficiado por monseñor Juan del Río, administrador apostólico de la diócesis. A lo largo del día, especialmente por la tarde, la masiva presencia de amigos y feligreses en la capilla ardiente fue una constante así como de numerosas personas que en algún momento tuvieron alguna relación con el presbítero fallecido. Sobre el féretro, situado en el altar mayor, se dispuso el evangelio, su estola y una pañoleta scout.

La singular personalidad de Carlos González no pasó desapercibida durante su vida y en muchos ámbitos de la sociedad jerezana, desde su misión sacerdotal de servicio a la Iglesia hasta su decisiva influencia en traer a Jerez y a Sevilla el movimiento Scout. También destacó por sus estrechos vínculos con los movimientos de cristiandad, además de con las hermandades, especialmente con la de La Cena, y con el mundo de la enseñanza. En lo cofrade aún se recuerda cuando presentó a Manuel Doña en el pregón de la Semana Santa de 1987. Entonces, la introducción que el cura hizo de Doña fue de gran originalidad pero al mismo tiempo de lo más apartado de la ortodoxia cofrade. Una de las muchas 'bienaventuranzas' de su cosecha, que incluso no dudaba en proclamar desde los púlpitos, es "bienaventurados los que confían en los pasos de peatones porque pronto verán a Dios". No cabe duda que con detalles como este se dibuja perfectamente la gran personalidad de quien ayer dejó este mundo.

Su óbito vino precedido de más de 30 días ingresado en el centro hospitalario de la ciudad donde era tratado de varias dolencias. En los últimos meses su estado de salud estuvo bastante resentido, primero por una afección cardíaca que logró superar y posteriormente volviendo a ingresar para ser tratado de un cuadro clínico que ya entonces se vaticinaba que el bueno de Carlos estaba contando el final de sus días. Las reacciones a su muerte no se hicieron esperar.

Ayer, en varias misas dominicales, los sacerdotes comunicaron a los feligreses la triste noticia pidiendo oraciones por su alma. Desde el obispado se hizo público un comunicado anunciando el fallecimiento y reseñando los hitos más importantes de su vida. La caridad, por otra parte, también fue una constante en su vida. Al 'cura de los pobres' no le faltaban en las puertas de San Marcos, junto a su despacho, los muchos necesitados que siempre encontraban en Carlos González la mano amiga para superar las dificultades, al menos de ese día. El 24 de enero de 1974 empezó oficialmente su relación con la parroquia, 23 años después de cantar su primera misa, el mes de mayo de 1951. Ese periodo de tiempo le sirvió para impulsar iniciativas como las casas de Cuartillos y fundar los primeros grupos scouts.

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