Tierradenadie

Dios no salvará a la reina

Por mucho que los ingleses entonen el 'God save the queen' -Dios salve a la reina-, ni Dios 'save' inglés ni quiere saber nada 'the' una 'Queen' -¡hartura de 'queen', cansina donde las haya- que no sea Freddy Mercuri, y él ya está con Él -mayúsculas y minúsculas se corresponden a los personajes-. Así que a Doña Isabel, 'la garrapata' de Buckingham -con 'loctite' está pegada al trono-, lo único que le queda por hacer es dejar a su hijo primogénito, ya anciano, que pruebe lo que se siente siendo rey, antes de llegar al asilo y, a renglón seguido, podría encamarse con su marido en un lecho 'queen size' de algún hotel de Gibraltar -como en su día hiciesen Yoko Ono y John Lennon-, a ver si cediendo los derechos de imagen que de seguro le pagaría Tele 5, hace algo útil por el 'imperio' de trogloditas sobre el que sienta sus reales posaderas desde el Cretácico inferior.

Los ingleses -no los británicos escoceses, galeses, o irlandeses del Norte, los ingleses digo- son, en términos generales e históricamente hablando, 'estiraos', tramposos y un tanto horteras, antipáticos y muy sosos, un tanto cretinos y bastante repelentes, muy, muy estúpidos e insufriblemente prepotentes -sólo ellos sabrán por qué-, éstas dos últimas condiciones: estupidez y prepotencia, imprimen carácter a su, por lo común, impresentable actitud.

Un muy mentecato inglés, el ex primer ministro David Cameron, para intentar solucionar un problema interno de lucha de poder en el partido conservador al que pertenecía, no se le ocurrió otra cosa mejor que convocar un referéndum en el Reino Unido para preguntar a los británicos -la mayoría incultos y parte del resto bastante catetos- si querían seguir o no en la Unión Europea. Más que nada, para dar la nota y sin saber lo que hacían, los súbditos de su 'graciosa' majestad decidieron irse de la UE. Pues bien, una faena, pero adiós, con vuestro repulsivo 'fish and chips' -ni pan bueno tienen- os lo comáis. Punto y aparte.

¡Pero no… ellos son ingleses!, y la cosa no podía ser tan sencilla ¿Os queréis ir?, ¡iros a tomar 'roast beef' y puding con 'ti' a las cinco 'oclok'!, lacón con grelos con un vaso de Rioja o Ribera y tocino de cielo con una copa de amontillado viejo jerezano, ¡no!, vosotros a lo vuestro. Pues nada, eso: ¡vosotros a lo vuestro y nosotros a lo nuestro! Pero no, repito, ¡no!, no lo podían hacer tan sencillo -¡son ingleses!-: ellos deciden irse, bien, pero no: ahora quieren irse y quedarse. Me explico, lo que ellos quieren es irse, para no tener ninguna de las obligaciones ni compromisos que tenemos los que estamos, pero quieren quedarse con todas las ventajas que tenían cuando estaban… ¡son ingleses…!, y los demás, por lo visto, gilipollas, ellos, convencidos están desde luego.

Entre los chistes que los hijos de la Gran Bretaña y de 'su graciosa' majestad -sí, ¡con minúsculas!- pretenden contarnos está Gibraltar. Lo han convertido en un paraíso mafioso-fiscal, en un foco de contrabando consentido, meca del blanqueo de capitales, han incumplido todos los acuerdos diplomáticos y económicos habidos y por haber, se han apropiado de terreno español para construir un aeropuerto que no puede estar donde está, no respetan lo que se firmó en el Tratado de Utrech -origen de la patética colonia-, han sembrado el fondo de la bahía de Algeciras con bloques de hormigón repletos de hierros para romper las redes de nuestros pescadores, han contaminado las aguas territoriales españolas con vertidos procedentes de la limpieza ilegal de buques en su puerto, han traído submarinos nucleares averiados para reparar -peligrosísima situación, en caso de accidente, para toda la población en un radio de 100 Km a la redonda, incluye Jerez-, acosan dentro de aguas territoriales españolas a los patrulleros de la Guardia Civil, a los buques de nuestra Armada y también a los pescadores españoles, usurpan nuestro espacio aéreo, etc. … Y ahora… ahora pretenden -pretendían- que esta colonia, fuera de lugar pero dentro de España, tuviese voz y voto en sus, seguro que inasumibles, conversaciones con la Europa que han rechazado. Pues mire usted, ¡va a ser -ya ha sido- que no! El Consejo de Europa lo ha dejado claro: Gibraltar queda al margen de las negociaciones del 'brexit' entre el Reino Unido y la UE. Además, la Unión Europea no aceptará ningún convenio, respecto a Gibraltar, sin el consentimiento expreso de España.

Ir pensando, siervos de 'su graciosa', en jugar al 'cricket' -coñazo insufrible donde los haya- en lugar de veniros a España a vampirizar los recursos de una Seguridad Social que no pagáis. Mientras jugáis podríais 'saborear' un suculento 'porridge' -en lugar de fabada, arroz con bogavante o berza jerezana- en la 'preciosa' Manchester o la 'espectacular' Liverpool, y a ver si de paso guardáis allá a toda la escoria de ingleses borrachos que cada año infesta nuestras ciudades de la costa mediterránea. Podrían hacer 'balconing' en los acantilados de Dover, al menos, como seguro que caerían al mar, no se abrirrían tantas cabezas huecas.

Desde Gibraltar, español, con amor. ¡Eh lo que hay maehtá!

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