agroindustria

Ebro Foods redobla su apuesta por Jerez

  • Invierte 3,5 millones en ampliar la producción de precocinados de arroz y adquiere los activos de BIA, empresa dedicada a fabricar potitos ecológicos

La multinacional alimentaria Ebro Foods está intensificando su apuesta por Jerez como núcleo industrial. Ha adquirido en subasta judicial los activos de BIA, empresa fabricante de potitos ecológicos que entró en concurso de acreedores hace dos años y que está situada en el Parque Tecnológico Agroalimentario, y está potenciando la planta que, bajo la titularidad de Herba, fabrica pastas, cuscús y arroces precocinados. LLeva invertidos 20 millones en esta fábrica desde su creación en 2006, tras el cierre en de Lactimilk en Jerez, y el año pasado fueron 3,5 millones, destinados a pasar de seis a ocho autoclaves (máquina donde se elabora el arroz y se esteriliza). La fábrica comenzó sólo con dos.

Respecto a BIA, Ebro pretende impulsar de forma decidida su incipiente facturación, de 550.000 euros en 2016. Para ello, aprovechará la red de distribuciónde Vegetalia, la planta de Castellcir (Barcelona) que hace productos para adultos basados en proteínas vegetales, y las sinergias del propio grupo, y concretamente de Alimentation & Santé, su división de Salud. "Hay un proyecto muy sólido de penetración en el canal de gran consumo y en el especializado, así como de internacionalización de nuestras marcas", se afirma desde la firma agroalimentaria.

La firma supera los 70 empleados que tenía en la ciudad cuando cerró Lactimilk en 2005Planea introducir las marcas de BIA en el gran consumo y en el mercado internacional

El impulso de la actividad de Ebro en Jerez beneficia, lógicamente, al empleo. Cuando la firma cerró Lactimilk, de los 68 empleados sólo 30 se quedaron en la nueva planta de arroces precocinados y el resto se recolocó en otras fábricas o se prejubiló. Ahora se supera esa cifra: la de arroz emplea a entre 60 y 65 personas y BIA cuenta con 10, aunque la previsión es la de aumentar plantilla en breve. "Hemos vuelto a la situación de empleo que había antes de Lactimilk, lo que demuestra el compromiso de la compañía con el desarrollo socioeconómico de Jerez".

En nuestra ciudad se producen además algunos de los productos más innovadores de la firma. Así, en la planta de precocinados, además del formato doy pack, (una bolsa preparada para microondas de 250 gramos que va casi en su totalidad a la exportación), Ebro potencia los vasitos de arroz de 125 gramos listos para tomar, con una capacidad de 70 millones de unidades al año (45 en el caso de las bolsas). "En España, el crecimiento de ventas de este formato en los últimos años ha sido espectacular, con incrementos de doble dígito, y en 2017 venderemos en EEUU 60 millones de unidades, lo que ha aconsejado invertir en una nueva planta en Memphis y ampliar la de Jerez para afrontar con solvencia la demanda", afirman fuentes de la empresa, que precisan que este formato también se produce en la planta de San Juan de Aznalfarache, en Sevilla y, en menor medida, en Algemesí (Valencia).

La oferta de los vasitos se ha enriquecido con más referencias con nuevas recetas y se ha añadido también la quinoa en sus diferentes variedades. Brillante Benefit es otro concepto nuevo salido de la fábrica jerezana a base mezclas de granos y legumbres, ya que la planta "está netamente enfocada a atender las nuevas necesidades y hábitos del consumidor actual, fundamentalmente los milennials".

Del mismo modo, en el caso de BIA se va a pasar de las 12 referencias actuales a las 20 de 2018. El surtido de tarritos ecológicos se ampliará con nuevas recetas enriquecidas con cereales, frutas y nuevas legumbres. También está prevista la fabricación de nuevos envases respetuosos con el medio ambiente y se van a lanzar nuevas gamas de productos, como platos preparados 100% ecológicos.

Al ser la fabricación ecológica al completo, las compras a proveedores son muy selectivas, sólo a productores certificados por la UE y siempre en el entorno geográfico cercano. "Los proveedores son cooperativas, agricultores y ganaderos, y sociedades agrícolas de Jerez y zonas limítrofes", se afirma desde Ebro, salvo para aquellos productos que por sus condiciones climáticas no se producen allí, como plátanos o manzanas. El aprovisionamiento, además, está muy fragmentado, ya que Ebro compra para la producción en BIA 50 ingredientes distintos.

Otra característica distintiva de BIA es la forma de elaborar los alimentos, que "se parece más a como lo haría un padre o una madre". Se trocea y lava la fruta, se cuece en un equipo llamado reactor (a modo de olla a presión) y luego se trituran los ingredientes hasta que quedan convertidos en puré. Durante todo el proceso el producto recibe el calor justo, con el objetivo de que no haya una sobrecocción que destruya buena parte de las propiedades nutricionales. No hay conservantes más allá del calor por lo que el tiempo de consumo preferente es más corto de lo normal y la producción "dista mucho de la de otros industriales que mezclan purés que pueden comprar en Alemania, Holanda y otros países". "Ponemos en el mercado un producto excelente, racionado de forma experta a un precio razonable, como alternativa a la comida casera que ellos podrían elaborar".

Nada de esto sería posible sin una ingente labor de investigación. Todo el conocimiento generado por BIA parte de un proyecto en el que colaboran las universidades de Murcia, Cádiz y Córdoba, además del Centro Nacional de la Conserva y expertos en alimentación pediátrica. En paralelo un consorcio de empresas ha participado en el proyecto Degranos para lograr nuevos ingredientes alimentarios, entre ellas Herba, Fitoplacton Marino, Española de I+D y Grupo Siro.

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