Ebro comienza a desmantelar la azucarera de Guadalcacín

  • Una empresa ajena lleva semanas desmontando maquinaria en la fábrica · La plantilla sigue a la espera de conocer más detalles del cierre de la planta, la primera del grupo afectada por la reforma del azúcar

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El grupo agroalimentario Ebro Puleva, que anunció en noviembre el cierre de la azucarera de Guadalcacín, la primera de las tres plantas afectadas por el plan de reestructuración al que obliga la reforma de la OCM (Organización Común de Mercado) del azúcar, ha comenzado a desmantelar la planta jerezana, en la que desde principios de año se llevan a cabo trabajos para la retirada de la maquinaria pesada relacionada con las labores de molturación de remolacha.

Tras confirmar que la planta de la pedanía jerezana no entraría en funcionamiento en la presente campaña por falta de materia prima ante la reducción de las siembras registrada en la zona, la empresa desveló que el cierre de la fábrica de Cañada Ancha sería inminente, extremo que confirma el inicio de los trabajos, para los que fuentes sindicales señalaron que Ebro ha contratado a una empresa ajena al grupo, que desde hace dos semanas se ha hecho cargo de la desconexión eléctrica y el desmontaje de turbinas y bombas, básicamente.

El material, según las mismas fuentes, permanece apilado en la fábrica, de la que hasta ahora únicamente se han retirado piezas sueltas para atender las necesidades del mantemiento y puesta a punto de la maquinaria tanto de las otras dos plantas andaluzas -la de Rinconada (Sevilla), que afronta su última campaña al figurar junto a Guadalcacín entre las 'víctimas' del plan de reestructuración, y la del Guadalete (El Portal), la única que se mantendrá operativa en la zona sur- como de las de la zona norte, en la que en estos días se dan los últimos coletazos a la campaña de la remolacha de siembra invernal.

Precisamente, en las últimas horas se han reincorporado a Guadalcacín dos de los diez trabajadores que fueron trasladados a la zona norte como refuerzos para la campaña, curiosamente, los destinados a la azucarera de Peñafiel, la tercera implicada en los ceses de actividad anunciados por la empresa. Ya únicamente quedan seis empleados por regresar, en este caso los que se incorporaron como refuerzo para las fábricas de Miranda de Ebro (Burgos) y La Bañeza (León).

Del centenar de trabajadores fijos de Guadalcacín, a los que Ebro garantizó de palabra que no habría despidos traumáticos por el cierre -la empresa se compromete a recolocar en otros centros de producción de la provincia y prejubilar a la totalidad de los fijos-, , una quincena fueron trasladados temporalmente a El Portal, mientras el resto se mantienen en sus puestos en Cañada Ancha.

Salvo los trabajos de mantenimiento habituales por estas fechas, y que por cuestiones obvias no se están desarrollando en Guadalcacín, los trabajadores se emplean estos días en labores comerciales, de empaquetado, carga de camiones, análisis en los laboratorios y desmontaje de piezas sueltas para recambio de otras fábricas.

La plantilla permanece, no obstante, a la espera de que la empresa ofrezca más detalles sobre el cese de actividad en la fábrica y el traslado definitivo de los trabajadores, que ya rechazaron a finales de diciembre el expediente de cierre presentado por la empresa al considerarlo incompleto.

Desde el Gobierno andaluz confirmaron que la empresa no ha presentado aún expediente de regulación o cierre específico para la azucarera de Guadalcacín ante la Administración, requisito necesario para el inicio del proceso de negociación entre Ebro Puleva y sindicatos, que, cabe recordar, sí alcanzaron un acuerdo de ámbito estatal previo a la presentación del plan de reestructuración.

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