Ebro sólo puede cerrar por no tener remolacha

  • La Junta estima que ésta es la "única causa" para que 'justifique' el fin de la actividad en Guadalcacín

El consejero de Empleo, Antonio Fernández, considera que "la única causa" que podría alegar el grupo Ebro Puleva para justificar el cierre de plantas azucareras sería la inexistencia de materia prima, tras lo que avanzó que en ese caso "se debería articular un plan similar al que se estableció para el cierre de Azucareras Reunidas de Jaén, que fue fruto del acuerdo entre Junta, sindicatos y empresa".

Fernández indicó que, por el momento, no ha recibido ningún anuncio ni ningún documento de expediente de regulación de empleo (ERE) y precisó que la intención del empresario en este caso es ejecutarlo en virtud de la propia normativa comunitaria, mediante un procedimiento que es "bastante duro y tiene bastantes exigencias".

Así, explicó que para que los fondos UE sean concedidos deben ir destinados prioritariamente a la búsqueda de alternativas para la industrialización, que permita "paliar el efecto del cierre por no existir materia prima".

De esta forma, "la única causa que podría alegar Ebro sería la inexistencia de materia prima", tras lo que debería acometerse el mismo proceso que el cierre de la azucarera jiennense, a través de un acuerdo entre Junta, sindicatos y empresarios, algo necesario para "poder cobrar ese dinero" procedente de fondos europeos.

Fernández indicó que no ha recibido ningún documento sobre ningún expediente y apuntó que le consta la intención de la empresa de "buscar materia prima para que siga la actividad".

El plan presentado por Ebro Puleva contempla los cierres de las fábricas de Guadalcacín y Rinconada (Sevilla) e inversiones por un total de 72,6 millones de euros en la zona Sur, de los cuales 36 corresponden a la planta de biodiésel en Jédula, 30 millones a una refinería en El Portal, que permitirá procesar anualmente 300.000 toneladas de azúcar bruto, y otros 6,6 millones a la construcción de silos de almacenaje en el puerto de La Cabezuela.

En cuanto a las tres plantas a clausurar, la empresa espera que la situación no derive en despidos del personal fijo, apostando por las prejubilaciones y los traslados. Precisamente hoy directivos de Ebro Puleva se reunirán con el alcalde de Rinconada, Javier Fernández, al objeto de exponer los detalles que rodean el cierre de la planta azucarera. Fernández ya advirtió de que si Ebro Puleva optaba por el cierre, como finalmente ha ocurrido, no cabría recalificación alguna de los suelos en los que se eleva su planta azucarera sevillana.

El alcalde se mostró contundente con Ebro Puleva asegurando que, de decretar el cierre, "no encontrará en La Rinconada a un aliado de intereses puramente económicos y empresariales. Para nosotros, lo primero son los trabajadores, el mantenimiento de sus puestos y de la actividad industrial". En este sentido, dejó claro que "no se reclasificará residencialmente ni un metro cuadrado tal y como ya consta en el PGOU".

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