Enfermos de asma de Jerez forman parte de un estudio sobre accidentes de tráfico

  • Se presentará en el 50 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología

Los enfermos de asma y rinitis sufren más accidentes de tráfico y la siniestralidad es mayor en función de la gravedad de la patología, según un estudio que se presentará en el 50 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), que se celebrará próximamente en Madrid. Según adelantó ayer la Separ, que tiene su sede en Barcelona, para hacer el estudio entrevistaron a 609 conductores habituales, de los que 185 eran pacientes con rinitis o asma del hospital de Jerez. Los pacientes asmáticos se clasificaron por su gravedad y grado de control y el grupo de control lo formaban 424 pacientes sin patologías de los centros de salud La Serrana y Jerez-Norte.

El estudio recuerda que a un paciente rinítico cada estornudo equivale a 2-3 segundos, y que en una sucesión de estos un coche a 110 km/h de velocidad recorre 600 metros casi sin control por parte del conductor, por lo que concluye que para los casi 10 millones de personas que en España sufren procesos asmáticos o alérgicos, la conducción puede ser peligrosa.

Además, siete de cada 10 personas alérgicas desconocen que el consumo de antihistamínicos puede afectar a la conducción. El estudio revela también que más de la mitad de los accidentes de tráfico en pacientes asmáticos se concentran en primavera y otoño.

El coordinador del estudio, el doctor José Gregorio Soto, neumólogo y miembro del área de Asma de Separ, lamentó que las enfermedades crónicas inflamatorias de las vías respiratorias no se tienen en cuenta habitualmente como interferencia en las habilidades para conducir vehículos. "Hay que recordar que la incidencia de alergias en nuestro entorno es cada vez mayor, en determinados momentos estacionales y predominantemente en conductores jóvenes", señaló.

"Estos problemas pueden hacer la conducción molesta e incluso peligrosa si no están controlados. Creemos que es necesario educar al conductor asmático o rinítico en la repercusión de estos problemas de salud en la conducción", agregó. Soto explicó que el estudio revela que la población de asmáticos presentó una mayor prevalencia de accidentes de tráfico que el grupo de control, un 41,6% frente a un 33,8%. "Esta siniestralidad es mayor en función de la gravedad de la patología. También se hallaron diferencias significativas en el momento en que se produjeron los accidentes, siendo en primavera y otoño donde se concentraron más de la mitad de los accidentes en el grupo de los pacientes asmáticos".

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