Exhuman los restos de Ruiz-Mateos para una prueba de paternidad

  • El cadáver fue trasladado durante dos horas al cementerio de Rota para tomar muestras por orden de un juzgado madrileño

Nueve y media de la mañana. Hace escasos minutos que ha concluido la misa de la mañana en la Iglesia de la O de Rota, un oficio religioso que en esta ocasión es más concurrido de lo habitual ya que, como cada Viernes de Dolores, ha estado precedido del traslado de Jesús Cautivo, una imagen con gran devoción en la ciudad, desde la Capilla de San Roque al primer templo roteño. Salvo algunos feligreses, la mayoría desconoce que en unas dependencias anexas a esta iglesia se están realizando los preparativos necesarios para una exhumación. Un Juzgado de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón ha ordenado desenterrar al empresario José María Ruiz-Mateos, fallecido en septiembre de 2015, por una demanda de paternidad por parte de la mexicana Adela Montes de Oca. En vida, el fundador de Rumasa no había atendido las órdenes judiciales para someterse a unas pruebas de ADN. Sus restos se encuentran en un columbario situado a espaldas de la capilla de la patrona de Rota, la de unos ocho metros cuadrados de superficie, cuenta con una zona para depositar cenizas y otra con cuatro sepulturas donde se encuentran los restos de Ruiz-Mateos y de sus padres. Por orden del Juzgado, y minutos antes de que se inicie la exhumación, la Policía Nacional y Local ponen todos los medios para preservar la intimidad del fallecido durante el cumplimiento de la orden judicial. Para ello, se desaloja e impide el paso a la calle Ignacio Merello, único acceso al columbario, a todo aquel que no forme parte de la comitiva judicial. A esa hora, las principales cadenas de televisión ya tienen a sus equipos preparados para retransmitir el directo lo que ocurre en Rota. Por decisión de las médicos forenses, la recogida de muestras no se realizará en la cripta al no reunir las características adecuadas sino que se hará en una sala del cementerio de Rota, unas instalaciones que distan seis kilómetros del templo parroquial. Los encargados de exhumar el cuerpo son los empleados de Funerarias Izquierdo, que presta los servicios funerarios en la ciudad desde hace décadas. Pocos minutos después de las diez de la mañana, se inician los trabajos. El silencio que invade la calle solo es interrumpido por los golpes de martillo y cincel para retirar la lápida que se oyen desde fuera. Los restos son colocados en otro ataúd para preservarlos en adecuadas condiciones durante su traslado. El cuerpo llega al camposanto roteño cuando faltan 15 minutos para las once;la entrada al recinto funerario también se cierra al público. Es el momento de las responsables forenses que proceden a extraer las muestras necesarias para poder realizar con posterioridad las pruebas de ADN —concretamente cuatro dientes molares y un fémur, según el letrado que estuvo presente—, que serán llevados al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid para cotejarlos con el perfil genético de la demandante.Al terminar, la representación legal de la denunciante, que en este caso fue llevada por el letrado gaditano Miguel Torres, señala: “Todo esto se podría haber evitado si alguno de los hijos se hubiera sometido a una simple prueba de saliva”. Ningún familiar del empresario jerezano acude a la exhumación pero desde días antes insisten en que consideran que esta ha sido una medida “desproporcionada e ilegítima”. Son las doce menos cuarto de la mañana y la comitiva judicial inicia el camino de regreso a la cripta de la Iglesia de la O. Minutos después, los restos vuelven a depositarse en el columbario que años atrás el propio empresario sufragó. ismo hizo construir en la iglesia Nuestra Señora de la O de Rota y en el que también están los restos de sus padres.

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