"Hoy no es día ni para comprar ni para vender",la frase del día en la zona sur

  • “Tampoco esperábamos que hubiera mucha clientela, es normal que hubiera recelo”

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Los miembros de las centrales sindicales orientaron ayer sus principales esfuerzos en cerrar hipermercados, grandes superficies comerciales e incluso supermercados en la zona sur de Jerez después de haber centrado los primeros esfuerzos de la mañana en cerrar establecimientos del centro. Los sindicalistas justificaron la acción señalando que en este tipo de empresas "es donde hay una mayor precariedad". Los sindicalistas solían entonar antes de entrar "hoy no es día de vender ni comprar, hoy es día de defender un puesto de trabajo digno".

El primer 'objetivo' fue Carrefour Sur donde un piquete de más de 60 personas entró y simuló hacer compras (especialmente de productos congelados) que luego quedaban abandonadas en los mismos carros del hipermercado dentro de las instalaciones. Las tiendas de la galería comercial y la cadena de reparación de automóviles Feuvert prefirieron cerrar justo cuando irrumpió el piquete poco antes del mediodía.

La Policía permitió (como se repitió después en otras empresas como Lidl, Aldi, Mercadona y en el conjunto Área Sur) que los sindicalistas pudieran entrar en los distintos negocios a informar de los motivos de la huelga general, pero no portando pancartas ni otros elementos como banderas o chalecos reflectantes. Carrefour Sur cerró sobre la una de la tarde, aproximadamente, anunciándoselo por megafonía a sus clientes. Uno de estos últimos dijo que "no tengo ganas de problemas". El líder de CCOO, José Manuel Trillo, explicó minutos después del cierre que "hemos comprado y, simplemente, nos hemos dado cuenta de que la compra no nos gustaba y la hemos dejado. Hemos visto también que las langostas no son para nosotros..." y siguió diciendo que "luego nos hemos dado cuenta que no traíamos ningún duro... Claro, si he intentado comprar un televisor de plasma". Y agregó que "el director se ha dado cuenta que esto no tenía ningún sentido, porque no había clientela". El aludido director manifestó que no podía hacer declaraciones.

El peregrinaje del piquete continuó después por el resto de grandes comercios que cerraron sus puertas después de la irrupción de los sindicalistas. Era un carrusel: los negocios abrían y cerraban ayer a medida que el piquete se perdía de vista y a la par lo hacía también la Policía que lo seguía...

En el resto de establecimientos de las citadas firmas ubicadas en otros puntos de Jerez, es especial los de la zona norte y este, no hubo ningún tipo de problema y abrieron con normalidad, pero con escasa afluencia de público, como pudo comprobar este medio. También tiendas y talleres de los concesionarios de coches estaban abiertos, como todas las estaciones de servicio, tiendas de muebles y electrodomésticos... Pero la sensación era que poca gente tenía interés por comprar ayer. Muestra de ello es que la mayor concentración fue la que produjo frente a Carrefour y entre sindicalistas, trabajadores de la empresa y los negocios de la galería comercial, policías y periodistas había unas 400 personas.

Tras cerrar a la fuerza( verbal, eso sí) los grandes establecimientos de la zona sur, los sindicalistas se dirigieron a Área Sur en su particular 'toma de la Bastilla'. Se repitió la misma historia anterior: los miembros de CCOO y UGT entraron despojados de cualquier símbolo y los comerciantes (ahora autónomos o empleados de grandes cadenas) de la planta baja prefirieron cerrar o simular que lo hacían. "Tampoco esperábamos hoy mucha clientela, es normal que la gente tenga cierto recelo. Pero nos han llamado muchos clientes preguntándonos si íbamos a abrir", dijo un comerciante de una pequeña tienda de una galería comercial que, como otros muchos, prefirió dejar el día en balde.

Mientras pasaba el piquete, los pequeños negocios de la zona sur permanecían semiabiertos, con las persianas a medio caer, esperando a que capeara. "Yo no pienso cerrar, bastante me cuesta abrir todos los días", dijo resueltamente la responsable de una tienda de telefonía de Área Sur a los sindicalistas.

El dueño de una tienda de decoración de la zona norte en este caso explicaba que "es evidente que nadie se quiera señalar y no voy a abrir. Además, ¿qué voy a vender un día de huelga general? Hay miedo de que luego te partan una luna o te llenen la cerradura con silicona días después". Hacia las dos y media de la tarde, los huelguistas tenían cada vez menos fuerza y decidieron postergar sus esfuerzos para la manifestación, mientras que señalaban que "a nosotros nos van a descontar hoy el día de huelga, no estamos aquí por gusto. Uniros a la huelga, si os van a echar sin escrúpulos".

La Policía mantuvo durante toda la intensa mañana una dotación de entre doce y catorce agentes de la brigada de seguridad ciudadana, más el apoyo de funcionarios de paisano, en la zona sur. Destacó que no se habían registrado detenciones ni incidentes graves salvo rifirrafes verbales entre huelguistas y otros trabajadores hasta al cierre de esta edición, aunque sí se cursaron varias denuncias en aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana.

Un extraño caso fue la empresa de servicios de comunicaciones Qualytel, una de las pocas empresas' visitadas' por los huelguistas durante la mañana, aparte de las grandes superficies comerciales asentadas en la zona sur. Un piquete se concentró e impidió el paso a parte de la plantilla. Los agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) les obligaron a dejar el bloqueo sin tener que recurrir al empleo de la fuerza. Una sindicalista de CCOO manifestó durante la concentración que "los trabajadores han secundado masivamente la huelga exceptuando los procedentes de Bouncopy. Parece que no se dan cuenta de que Qualytel les va a echar como los echaron del otro sitio".

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