Icovesa amenaza con protestas por los numerosos apagones eléctricos

  • Los vecinos conviven desde hace semanas con soluciones que califican como "chapuzas" para poder tener luz en sus casas. Han pedido a Juan Pedro Crisol que visite la zona y lo compruebe él mismo

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A los vecinos de la barriada de Icovesa no les ha quedado otra que convivir todos los días con los cables por el suelo de su portal y otros suspendidos de varios de sus bloques apenas cogidos con una presilla. El pasado 28 de marzo sufrieron el último de los grandes apagones en esta barriada en la que viven unas 5.000 personas y que afectó a unos 350 vecinos que viven en calles como la avenida del Amontillado, Taranta, San Juan Bosco y calle Oloroso. La luz tardó más de doce horas en volver. Sólo se les dio a estos vecinos un arreglo provisional que de momento les garantiza el suministro y poco más. La provisionalidad se ha convertido en algo habitual, algo por lo que no están por la labor. Por esa razón, desde la asociación que tiene a Miguel Zarzuela a la cabeza se ha enviado en esta semana un escrito solicitando al delegado municipal de Urbanismo, Juan Pedro Crisol, que visite la barriada y que conozca de propia boca de los vecinos la realidad con la que conviven a diario. No descartan movilizaciones en caso de que no se vea una pronta solución al problema que tienen. "Estamos hartos que se eche la vista para otro lado. Sevillana sabe lo que pasa y el Ayuntamiento también, a ver si se implica", dicen algunos vecinos.

En el último apagón costó más localizar dónde estaba la avería. Aún quedan las secuelas, como el pavimento abierto y oportunamente vallado para evitar percances. La basura se ha empezado a acumular en su interior, así como agua por posibles filtraciones, según dicen los vecinos. Otras zanjas apenas se han rellenado.

Francisco Montero, vecino del bloque número 2 de la calle Taranta, puede contarlo de milagro. Se llevó un buen susto en el momento en el que llegó la luz el pasado 28 de marzo. El subidón de tensión que hubo en su casa hizo que la tele le saliera ardiendo. "Menos mal que no estaba durmiendo. Tuve que sacar a mi hija de dos meses y a mi mujer del dormitorio para que no pasara nada. Sevillana ya sabe lo que pasado y la tele la tengo ahora mismo en medio del pasillo", comenta.

Lo que quieren evitar ahora es que se produzca algún percance más como que un niño pueda tocar uno de los cables que están ahora mismo por el suelo de los portales de las viviendas y ocurra "una desgracia", como señala Paco Valderas, otro vecino de la barriada. Eso por no hablar de las consecuencias directas de los apagones que llevan sufriendo en sus casas. Hay quien ha perdido el dvd, el microondas, el caso de la tele... En comercios como pescaderías o congelados la falta de luz ha salido mucho más cara de la cuenta. Hasta el colectivo vecinal se han acercado muchos inquilinos para dar sus quejas.

"Las instalaciones con las que contamos son obsoletas. Esta barriada tiene más de cuarenta años y no se le ha hecho nada, pese a que ha aumentado la demanda de luz. Además se da la circunstancia de que esta zona es muy rica en filtraciones de agua y eso parece ser que supone una agravante. Es posible que por eso se hayan producido tantas averías. Estamos pagando unos servicios que son tercermundistas, por eso exigimos que se mejoren y que Urbanismo se implique en este problema que afecta a tantos jerezanos", apunta Miguel Zarzuela.

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