Tragedia en la urbanización Entreparques

Una mujer muere y tres bomberos resultan heridos en un incendio

  • La víctima se encerró en el baño al quedar atrapada tras originarse el fuego en una vivienda de la planta inferior. Los bomberos la encontraron inconsciente y el 061 intentó reanimarla sin éxito.

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Los vecinos de Entreparques vivieron momentos de gran tensión y nervios tras declararse un incendio en una vivienda del bloque 4 poco antes de las tres y media de la tarde. Muchos de desmoronaron cuando, hora y media después, los familiares de Inmaculada González Álvarez, de unos 50 años de edad y que quedó atrapada en el ático situado sobre la vivienda de la cuarta planta en la que se originó el incendio, recibieron la confirmación de su fallecimiento por inhalación de humos. En el suceso resultaron afectados por la misma causa tres bomberos, de los que dos siguen hospitalizados. Los primeros indicios apuntan a un cortocircuito en un brasero.

Al parecer la fallecida se encontraba en la ducha cuando se produjo el incendio y no se percató del desalojo del edificio situado en la avenida Caballero Bonald por parte del resto de vecinos. Los bomberos encontraron a la mujer encerrada dentro del cuarto de baño para protegerse y en estado inconsciente. La víctima colocó toallas bajo la puerta, pero dejó abierta una ventana que da a un patio por el que subía una columna de humo, detalló el 085 en una nota, en la que indican que sacaron a la mujer a una terraza pero los intentos del 061 por reanimarla resultaron infructuosos. A diferencia de los bomberos y de los efectivos policiales (Policía Local y Nacional), que acudieron al lugar de los hechos en escasos minutos, los servicios sanitarios tardaron bastante tiempo más en llegar, confirmaron a este medio vecinos y fuentes policiales. El 061 sostiene que la primera llamada para ambulancia entró a las 15.50, personándose en el lugar a las 16.07 horas.

La alarma la dio un menor que se encontraba solo en la vivienda incendiada cuando se originó el fuego y que avisó al vecino del piso colindante, Sergio Arrabal, quien alertó a otros vecinos y a la Policía después de intentar sin éxito sofocar las llamas.

Según su relato, el menor llamó a su puerta y le oyó gritar “hay fuego en mi casa, fuego en mi casa”, por lo que acudió en su ayuda. “Cuando entré en la vivienda vi el fuego en el sofá e intentó apagarlo con ayuda de una manta y de una botella de agua. Creí que lo había conseguido, pero empezó a salir humo de debajo del sofá y al darle la vuelta me di cuenta del peligro”.

Arrabal cogió al menor y se fue en busca de sus dos hijas para ponerlas a salvo con ayuda de otro vecino de la planta, al que llamó para que avisara a los bomberos. Entre tanto, volvió a subir a la cuarta planta para intentarlo de nuevo con ayuda de un extintor, pero desistió ante el riesgo elevado que implicaba tratar de entrar en la vivienda.

Otros vecinos también tuvieron una intervención decisiva en el rápido desalojo, caso de un militar que reside en el mismo bloque y que alertó a gran parte de los inquilinos de las primeras plantas, si bien se vio obligado a renunciar a acceder a las plantas superiores por la rápida propagación del humo.El propietario de un ático del edificio colindante de la urbanización, Aitor Horrillo, llegó sobre las tres y media a la urbanización y al ver el humo de lejos llegó a pensar que era su vivienda. Al comprobar que era el bloque contiguo, no dudó en arriesgarse a subir a su piso para ayudar a los vecinos de la fallecida, un matrimonio y su hijo que pedían auxilio desde la terraza, a saltar a su bloque. Este vecino llegó a asomarse a la terraza de la víctima mortal del incendio, pero no vio a nadie y entendió que la vivienda estaba vacía o ya había sido desalojada.

Cuando llegaron los bomberos, los vecinos habían abandonado el edificio salvo la propietaria del ático A, en el que encontraron a la mujer inconsciente tras forzar la puerta. Nada más llegar al bloque, comprobaron que el humo se había propagado por el hueco de la escalera hacia los pisos superiores e inferiores, y que en el interior de la vivienda en la que se originó el incendio no había nadie. La puerta de la vivienda estaba abierta y el fuego se localiza en el salón, por lo que el operativo en el que se emplean una veintena de bomberos y siete vehículos, inicia las labores de extinción, en las que emplean 2.000 litros de agua, detalla el 085 en su nota.

Con la fallecida vivía su hijo, que no se encontraba en el domicilio en el momento del suceso y que, como el menor de la vivienda en la que se originó el incendio, precisó asistencia psicológica por parte de profesionales municipales.

Junto a los efectivos de bomberos, Policía Local y Nacional, y servicios sanitarios, en el lugar del siniestro se personó la alcaldesa, Mamen Sánchez, acompañada de los delegados de Urbanismo, Francisco Camas, e Igualdad, Carmen Collado. La regidora jerezana, la primera en llegar, permaneció hasta bien entrada la tarde para cerciorarse de si algún vecino precisaría realojamiento.

La propia alcaldesa, que consoló a los familiares de la víctima, atendió a los medios de comunicación mientras los bomberos realizaban la inspección del inmueble piso a piso para comprobar la ausencia de riesgo y la calidad del aire antes de permitir el realojo de los vecinos de las tres primeras plantas, no así los de la cuarta y la familia del otro ático, que pasaron la noche fuera de sus hogares..Sánchez se encargó de confirmar a los medios el fallecimiento de la mujer por la inhalación de humos, así como el traslado a los centros hospitalarios de los tres bomberos que se vieron afectados por la misma causa durante la extinción y el rescate.

La alcaldesa también adelantó que el menor que dio la voz de alerta se encontraba fuera de peligro y bajo la supervisión de los psicólogos.

El padre del menor, visiblemente afectado, confirmó poco después que su hijo estaba bien y que pasaría la noche con los abuelos paternos, si bien eludió dar detalles sobre el suceso para no entorpecer la investigación policial.

Cuando los bomberos comenzaron a permitir el realojo, una vecina que tardó en enterarse del suceso llegó a la urbanización acompañada de un familiar llorando desconsolada. El llanto se tornó en alegría pocos minutos después cuando bajó de su vivienda situada en la segunda planta con su perrita ‘Laika’. La aparición de la mascota, aún temblorosa, en brazos de su dueña arrancó una leve sonrisa de los vecinos, la única sonrisa en una tarde trágica y de ingrato recuerdo para todo el vecindario.

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