El Rocío

Jerez camina a la Ermita por los mismísimos tuétanos de Doñana

  • Total normalidad entre los romeros jerezanos en una jornada de camino duro y arenas

El Coto es una joya que creó, como un capricho, la naturaleza. La mañana se levantaba y las copas de los pinos eran terciopelos verdes que se perfilaban entre los ocres del cielo del día que despertaba en Marismilla, lugar donde pernoctaba la hermandad de Jerez una vez cruzada la desembocadura que llevaba a los romeros a ese particular edén de los rocieros que es el Coto de Doñana.

Allí, la hermandad de Jerez celebraba a las once de la mañana la Misa antes de reanudar el camino. Era oficiada por el director espiritual de la hermandad, fray José Gil. Una vez celebrado el rito, vino la realidad del día. Si la jornada del pasado miércoles fue dura, la de ayer no lo fue menos. Comienzan las arenas. Ahí es nada. Las 'roás', los caminos por el Coto. Una singladura que nos empequeñece porque no podemos predecir lo que ocurrirá cinco minutos más tarde. Simplemente hizo falta hablar de la presencia de garrapatas para que muchos salpicaran las arenas a cada paso mirándose los talones. La naturaleza, el Coto, es así. Y todo se hace por la Virgen, que ahí nadie se adentra en Doñana para pasar unas jornadas medioambientales. Esto no es un congreso de animalistas ni de agentes defensores de la naturaleza. Así que, si tiene que agarrarse un bicho a las pantorrillas, que lo haga; pero será porque la Virgen lo ha querido.

Rodeando el palacio de Marismilla, la carriola de la familia Estévez estaba esperando a que el Simpecado llegara tras la Misa. Allí estaba Ricardo Gallardo. "No os vayáis que le van a cantar al Simpecado", comenta el ganadero de Fuente Ymbro que estaba a caballo alrededor de la carriola. Allí también se encontraba José Ramón Estévez, de Bodegas Real Tesoro. Y amigos, y la familia. Todos reunidos en torno a la Virgen. Mari Paz Astorga, la señora de Ricardo Gallardo, saluda al plumilla del Diario. "Hace tiempo que no te veía", comentaba. Desde el último tentadero en 'El Romero', finca en la que cuida y selecciona los encastados 'fuenteymbros'. Ricardo Gallardo los cría y selecciona para las grandes ferias. Llegó el Simpecado y comenzaron las bulerías. Y Jerez se trasladó a las mismísimas esencias del Coto de Doñana.

Así comenzaron las 'roás' más duras. La de las arenas que se agolpan y ponen en fila de a uno a la tracción mecánica. Algunos coches se enterraban en las arenas. La naturaleza vuelve a empequeñecer al hombre que sólo conoce al asfalto como modo de vida. Pero esto es otra historia. Esto es el camino del Rocío.

Siguiendo el sendero la hermandad llegó finalmente a la laguna de Las Pajas. Allí la hermandad se tomó su tiempo para almorzar. Allí estaba Paco Muñoz, entre otros muchos, haciendo un respiro. Paco Muñoz, una institución del Rocío. Las nuevas generaciones quizá no saben quién es Paco Muñoz. Pero Paco me increpa sin pensárselo dos veces y me dice: "Sí, claro que saben que soy simplemente un servidor de la Virgen de muchos años. Con eso basta". Asunto concluido.

Llegando a la cuesta de 'La Leche', previo a llegar a Carboneras, algunas peñas también almorzaban. Ahí estaban también los de la peña 'La Trasera'. Esteban Flores sacaba pecho con su Land Rover. Ellos la llaman la 'Perla Negra'. Lleva más años que pinos tiene Doñana. Esteban Flores dice que se lo va a vender a los americanos y que el año que viene vendrá con otro coche. Antonio Gómez asiente. 'El Sobri' es otro de 'La Trasera'. "A ver si tienes más suerte que un amigo que intentó venderle a los americanos a su suegra y se la trajo de vuelta", comenta 'El Sobri'. Todos ríen. Y así continuó la carreta buscando Carboneras.

Allí pernoctó la hermandad de Jerez un año más. Ese lugar, que es un paraíso, lo descubrieron los rocieros un año en el que acamparon en una noche oscura. Cuando levantaron al amanecer vieron que las arenas eran negras y que todos estaban tiznados. Desde entonces la llaman Carboneras. Por la gracia de Dios o de la Virgen del Rocío, que Ella lo puede todo. Incluso esta crónica improvisada. Hoy quedará el duro día hasta llegar a Malecorro. La antesala de la aldea. La Virgen del Rocío casi se avista ya.

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