Jerez dice adiós a su cronista

  • Multitud de amigos y allegados al desaparecido Manolo Liaño recuerdan en estas líneas anécdotas vividas con el periodista, definiéndolo como una persona entregada a su profesión y leal a sus amistades

Son muchos los amigos y allegados a Manolo Liaño que quisieron ayer recordarlo en las mismas páginas donde el periodista ha dejado su huella. El arzobispo castrense Juan del Río se sumó al pesar de la ciudad y señaló que “ha muerto un gran amigo y un gran jerezano, un hombre de muy buena pluma y sensible con los problemas que pasaban por las calles y plazas de Jerez. Lo he sentido mucho, es como si se hubiera muerto un íntimo amigo. Fue un magnífico profesional del periodismo que conocía muy bien las cosas de nuestra tierra y que amaba las tradiciones de nuestro pueblo”. El gobierno local también mostró sus condolencias tras el fallecimiento de Liaño. En este sentido, la alcaldesa, Pilar Sánchez, declaró que “en estos momentos quiero expresar mi cariño hacia Manolo al que apreciaba. Una persona entrañable y toda una institución en la ciudad, con una forma de hacer periodismo exclusiva. Manolo ha rendido una larga carrera profesional que ha marcado toda una época. Demostró tener un amplio conocimiento de la ciudad y siempre supo retratar la sociedad jerezana. Manolo Liaño merece el reconocimiento de la ciudad, en el que el Ayuntamiento tendrá su apartado para hacérselo de la mejor forma con la dedicación de una calle a su memoria”. Por su parte, el portavoz municipal, Casto Sánchez, también quiso resaltar el papel importante que Liaño ha tenido en Jerez, señalando que “se ha llevado muchos años siendo la ‘pluma’ de la ciudad”.

José Castaño destacó la gran personalidad de Manolo Liaño, declarando y recordando viejas anécdotas que ha querido dejar patente en estas líneas. “De Manolo podía contar muchas cosas, porque nos conocíamos desde hace más de cincuenta años. Ha sido un amigo que ha permanecido más fiel a sus amigos que al periodista. Recuerdo con especial cariño cuando asistí a su boda y fue la primera vez que comí caliente. Todavía recuerdo el olor a chorizo de su convite y eso que yo sólo  tenía 11 años. Así que nuestra amistad siempre ha estado ahí”. Manuel Ríos Ruiz, flamencólogo,  también recordó al gran periodista y tras la noticia de su fallecimiento señaló que “me conmueve la muerte de Manolo Liaño. Empezamos juntos en la redacción de La Voz del Sur, con Alejandro Daroca de director y Enrique Falcón de redactor jefe, y con los maestros Sebastián Argudo y Ramón de Cala. En el fotograbado, Manolo Iglesias, que tenía como discípulo a AntonioBenítez Manosalva. Corrían los años cincuenta. Manolo Liaño demostró enseguida su gran vocación de informador nato, dándole a cada noticia un tratamiento objetivo y clarificador. Por otra parte, su afición taurina quedó rápidamente patente con sus críticas y teniendo un gran empeño en ayudar a cuantos en Jerez han querido ser torero. Y qué decir de su profundo jerezanismo. Ahí quedan en las hemerotecas su sección en este periódico titulado ‘Desde la calle Larga’ para confirmarlo. Sin olvidar su fervor cofradiero para el que en cierta ocasión en estas páginas propuse que se le nombrara cronista oficial de la Semana Santa jerezana. Tal vez sea oportuno a título póstumo. Se nos ha ido un gran compañero, un gran profesional y un jerezano de pro”.  Alejandro Daroca hijo quiso sumarse a este pequeño homenaje señalando que “tengo un gran sentimiento porque era una gran persona y un gran periodista que se nos ha ido, marcó un momento importante en Jerez. Siempre fue una persona agradable, respetuoso tanto con mi padre como conmigo. Era un señor del periodismo, un buen profesional, un perfecto gacetillero. Un buen crítico taurino con un gran respeto por los valores de la sociedad y amigos de sus amigos”.

Manuel y Francisco Fernández García Figueras mostraron  igualmente su pésame por la desaparición del periodista. “Con la muerte de Manolo Liaño está de luto no sólo el periodismo jerezano, sino que todo Jerez está de pésame con su pérdida. Fue un hombre bueno que ejerció el periodismo local y fue siempre un referente caballeroso y ejemplar de vida y de trabajo. ¡Qué se lo pregunten a su queridísima Ana, a sus familiares y a sus amigos! Para los que vivimos fuera de Jerez, las crónicas de Manolo Liaño eran como evangelios y las epístolas de la vida jerezana. Ahora ha cambiado su periodístico balcón de la city, por los balcones del cielo. Descanse en paz”, señaló Manuel Fernández. Por su parte, su hermano Francisco resaltó que “ha sido un gran hombre y ha dedicado toda su vida a tomar el pulso de nuestra ciudad, siempre desde una óptica de amistad y con un entrañable sentido de las tradiciones jerezanas. Como amigo siempre se adelantaba en el abrazo. Su columna ‘Desde la calle Larga’ ha dejado una marca en Jerez, la impronta de este gran periodista”. El productor Juan Pedro Aladro también tuvo palabras de recuerdo para Liaño. “Era una maravillosa persona y un periodista ejemplar. Jerez ha desayunado muchos años con su columna. Ha sido el mejor vendedor de periódicos que ha tenido la ciudad, y creo que es el mejor elogio que se le puede dar a un profesional como él. Perseguidor de noticias incansable, era incapaz de tener una noticia y dejarla en el ‘bolsillo’. Manolo era una persona ejemplar, de una ética y moral intachable”, declaró el productor.

Luis García, miembro del consejo asesor de Diario de Jerez y catedrático, resaltó que “Manolo Liaño era un hombre entrañable, muy amable, nunca ha hecho conscientemente daño como periodista. Con su columna ‘Desde la calle Larga’ medio Jerez abría el periódico, es un referente importantísimo en el periodismo jerezano. Un profesional como la copa de un pino y un gran amigo. Con él he compartido muchas tardes de toros, siempre me ha gustado estar con él”.

Gran aficionado a los toros, Manolo Liaño se ganó el respeto de esta profesión. El ganadero y bodeguero Álvaro Domecq resaltó que “ha sido un gran amigo, teníamos una amistad de muchos años, un gran cronista, siento muchísimo la pérdida. Manolo era una persona muy cariñosa, un aficionado a los toros tremendo, una persona amable que me dedicó unas crónicas muy bonitas”.

Manuel Domecq Zurita, el vizconde de Almocadén, que reconoció sentir mucho la pérdida del periodista, afirmó  que “fuimos compañeros de trabajo durante muchos años en Domecq. Ha sido una persona muy eficiente en su trabajo y muy prudente, ya que nunca abusó de su palabra, su generosidad era extraordinaria. Ha sido un gran jerezano, entregado al periodismo y quizás un adelantado de su época. Tengo un recuerdo enorme de él y siento muchísimo su pérdida, estoy muy afectado. Desde aquí quiero enviar un abrazo muy fuerte a su mujer Ana”.

El párroco de los Descalzos, Francisco García Villegas, recuerda en estas líneas su infancia al lado de Manolo Liaño. “Era mi compañero desde que estuvimos en la escuela del Buen Pastor, desde entonces no hemos dejado de ser amigos. Cuando venía a Jerez siempre nos veíamos, porque Manolo decía que era su hermano, así que me une una gran amistad con él”, señaló el sacerdote, quien rememora una anécdota que vivió con el periodista en una reunión con la Asociación de la Prensa de la ciudad, “antes de dirigirme a los presentes me llamó y me dijo: Paco, dile a los periodistas el deber que tienen de decir siempre la verdad. Era una persona profundamente religiosa y un entusiasmado del periodismo”.

El mundo cofrade jerezano, al que estuvo muy ligado, también mostró el dolor por la pérdida. El presidente de la Unión de Hermandades, Manuel Muñoz Natera, manifestó que “fue el primero en escribir cosas de las cofradías cuando esta temática no era aceptada por los medios de comunicación, llevando siempre a gala ser de La Coronación. Teníamos previsto hacerle un homenaje en otoño por su dilatada vida de periodística cofrade y el empuje que dio a las hermandades en esa labor. Siempre fue un hombre que la picaresca la llevaba en lo que hacía. He estado especialmente unido a él en muchos momentos de mi vida cofrade y hasta hace poco en mi etapa de hermano mayor”. Javier Lucena, hermano mayor de La Coronación, declaró que “hemos sentido mucho su pérdida porque fue un hermano ejemplar e historia viva de la hermandad”. También, el ex hermano mayor de esta cofradía, Pedro Larraondo, mostró su pesar por el fallecimiento de Liaño, resaltando que “lo lamento mucho porque es una gran pérdida para el periodismo y para la hermandad. Ha estado siempre vinculado a la misma, y siempre disponible y dispuesto a lo que la cofradía le pidiera. La ha querido mucho, algo que ha demostrado en sus muchos años de profesión periodística”. Las reacciones en el mundo cofradiero no terminan aquí. Manuel Serrano, hermano mayor de La Estrella, apuntó que “siempre se espera algo así como consecuencia de la enfermedad que padecía, pero nunca se llega a pensar que vaya a faltar una persona tan destacada en el mundo de la prensa y las cofradías. Nuestra condolencia a Diario de Jerez, a la familia y a su hermandad, así como a todos los cofrades en general porque notaremos su ausencia”. El hermano mayor de la hermandad del Rocío, Felipe Morenés, se sumó a estas líneas declarando que “ha sido una persona que ha tenido una especial devoción por la hermandad. Siempre que se ha manifestado por el Rocío lo ha hecho con mucho cariño hacia la Virgen y hacia la hermandad. Es una persona que ha hecho una acertada crónica de la sociedad jerezana, conociendo las capas sociales de la ciudad y sus personajes, tanto es así que no ha habido nadie que se le pueda equiparar”. Por último, Joaquín Perea, delegado de hermandades de la Diócesis, recordó que “lo conocí por los vínculos que tuvo con mi padre y ya más adelante por su labor periodística. Hizo mucho por las hermandades. He sentido mucho el fallecimiento del decano de los periodistas jerezanos”.

Al igual que sus amigos, Diario de Jerez se suma al pesar por la pérdida de este gran periodista de la ciudad y compañero de la información.

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