Madre e hija en el banquillo por trapichear con droga en El Calvario

  • La matriarca es la 'rubia de los ajos' sobre la que pesan tres condenas por narcotráfico

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Siete y cuatro años de cárcel es la pena a la que se enfrentan M.P.S., conocida por el alias de 'la rubia de los ajos' y una de sus hijas, con las iniciales de A.A.P.. Con una hora de retraso comenzó el juicio que se celebraba ayer en la Sección Octava de la Audiencia Provincial. La razón no era otra que la incomparecencia de la acusada más joven que tuvo que ser traída a la sala de vistas por otros familiares.

La matriarca se ha sentado más de una vez en el banquillo por hechos similares, de hecho, ha sido condenada hasta en tres ocasiones anteriores, de ahí que el fiscal pretenda para ella una pena mayor por esos antecedentes. Los hechos que se le imputaban a las dos se remontan al año 2006. En distintos periodos de ese año el Grupo de Estupefacientes del Cuerpo Nacional de Policía realizaron distintas vigilancias al domicilio de la familia de la calle Guitarra. Durante esas vigilancias se interceptaron a una serie de supuestos compradores que si en un principio reconocían a qué habían adquirido papelinas, luego se retractaban y afirmaban lo contrario.

Dos domicilios fueron los que se registraron en esta operación. Uno de ellos, la residencia habitual de matriarca y el otro, un piso que está en su mismo bloque y que según comentó la misma mujer sirve como de trastero. Precisamente en ese inmueble fue donde encontró la Policía una caja de caudales en la que había material para preparar papelinas, recortes y una balanza de precisión. Se incautaron además cerca de 300 papelas.

Hay que reseñar que las defensas de las acusadas hicieron hincapié en la nulidad de los registros porque la propietaria ni siquiera estuvo presente, aunque sí su hija. La Fiscalía, por su parte, sostiene que los dos registros son válidos y más el del piso que servía únicamente como trastero o almacén que era donde para más inri preparaban toda la droga para el que no haría falta una orden de registro. Esto no comparten las defensas, pues creen que se trata de un domicilio más. El Ministerio Fiscal se acoge a los testimonios de los policías como principal prueba, así como a los resultados del registro. Los policías manifestaron que las dos encausadas realizaban visitas frecuentes a ese piso pero muy breves , inmueble en el que se encontró la droga.

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