Manuel cortés soriano. Superior general de la Compañía de María-marianistas

"Necesitamos que España tenga un marco educativo estable"

  • El padre general de los Marianistas visitó Jerez con motivo de los cuatrocientos setenta y cinco años de la hermandad de la Veracruz

Manuel Cortés Soriano ostenta al cargo de superior general de la Compañía de María-Marianistas desde el año 2006. Manuel Cortés Soriano ostenta al cargo de superior general de la Compañía de María-Marianistas desde el año 2006.

Manuel Cortés Soriano ostenta al cargo de superior general de la Compañía de María-Marianistas desde el año 2006. / manuel aranda

-¿qué validez tiene para la vida de la Iglesia actualmente el carisma del beato Guillermo José Chaminade?

-Yo creo que nuestro carisma Marianista y la inspiración que tuvo nuestro fundador está totalmente vigente en estos tiempos que vivimos. A él le tocó vivir un cambio de época muy importante como fue la revolución francesa en donde las instituciones de la Iglesia sufrieron un impacto fuerte, así como la fe del pueblo de Dios. Él tuvo esa intuición misionera de sentirse llamado a recuperar la fe o reeducarla de una manera auténtica haciendo referencia a María y por otro lado la vida de comunidad. Esto tiene una actualidad evidente. En esta época las instituciones están en crisis profunda. Hay una gran indiferencia a lo religioso y por tanto este carisma marianista, en el mundo de hoy, es tan necesario como en aquella época.

-También el fundador de la Compañía de María fue un poco 'revolucionario' si tenemos en cuenta quiso introducir la vida de los laicos en su obra.

-Usted se refiere a la composición mixta. Ciertamente somos comunidades en donde estamos religiosos sacerdotes y religiosos laicos. Él quiso que compusiéramos una única comunidad. Un instituto religioso en el que los laicos pudieran tener puestos de responsabilidad. Es una característica sin duda muy especial en el que los laicos y los sacerdotes tenemos unas mismas responsabilidades de derechos y deberes dentro de una comunidad.

-La orden está extendida en más de treinta países y en cuatro continentes ¿Vive el espíritu Marianista un momento dulce?

-Ninguna congregación religiosa actualmente vive un momento dulce. Hay una crisis fuerte de vocaciones. De tipo social, no solamente eclesial. En occidente estamos en unas sociedades que están disminuyendo. Estamos en una cultura incapaz de regenerar su patrimonio humano. A la Iglesia le ocurre lo mismo. En Europa, Estados Unidos o en Japón estamos disminuyendo. En otros continentes, crecemos. El reto es que ese crecimiento tenga madurez y consistencia. Son países jóvenes y sin tradición o cultura religiosa. Crecemos donde crece la Iglesia. No obstante, hay que destacar que hemos crecido en presencia apostólica. Es decir que actualmente tenemos más misiones que en otras épocas en las que éramos más religiosos. La integración de los laicos ha sido muy importante para que tengamos más presencia a pesar de ser menos sacerdotes.

-La educación es la gran vocación del carisma Marianista. ¿En qué momento se encuentra este ámbito en España?

-Bueno en España estamos en el marco legal de la enseñanza concertada. Yo creo que este marco es bueno y adecuado en comparación con otros países. Puede peligrar porque estos marcos legales están sometidos a tensiones políticas e ideológicas. Necesitamos en España un marco estable. Cambia el rostro político de los gobiernos e introducen normas que desvían la situación. La educación tiene que ser objeto de un gran pacto político y que sea intocable, como ocurre con la política exterior.

-Hay diecisiete interlocutores.

-Claro. Todo esto influye. Por honestidad y por garantía de solidez es necesario que la educación se estabilice. Hay autonomías que cada año se suspende un aula o una asignatura. Y esto trastorna mucho. Existe actualmente una tendencia de estatalizar la educación. En España ocurre. Y esto es fruto de un absolutismo un poco dictatorial. La educación es responsabilidad de los padres y ellos deben de elegir la educación que quieren para sus hijos.

-¿Existen obstáculos al introducir una educación cristiana a la hora de concertar con determinadas administraciones?

-Normalmente en las sociedades occidentales hay respeto y pluralidad. Detrás de cada educación hay un concepto del hombre y de la sociedad, en nuestro caso ese concepto es dentro del ámbito cristiano. Sin embargo, esta visión de la vida y del mundo no tiene porqué ser doctrinal, sino antropológica. Es el caso de Túnez en el que hemos tenido mucha demanda. Y es precisamente por eso, porque no es una educación doctrinal y por tanto totalmente compatible con los valores de un país musulmán.

-¿Qué significa Jerez para los padres Marianistas?

-Jerez significa mucho para los Marianistas. Para nosotros y también creo que para la ciudad. Esta iba a ser la primera fundación en España. Al final por problemas burocráticos se fundó la primera en San Sebastián, pero al año después ya abrimos nuestro colegio en Jerez. Sin duda una casa muy importante para nosotros y con una gran presencia y carga histórica. Es un lugar muy querido para la congregación de la Compañía de María.

-¿Y la religiosidad popular a través de la Veracruz?

-Es muy interesante. Se reorganiza la hermandad con antiguos alumnos de nuestro colegio y añade a sus títulos al beato Guillermo José Chaminade. Esto es para nosotros muy importante. Es como una prolongación de nuestra presencia educativa en Jerez que se inserta en una tradición tan jerezana y con tanto arraigo como es la Semana Santa. Contribuimos y apoyamos esta realidad que es importante.

-Desde el año 2006 es usted padre general ¿Pesa mucho la carga de la responsabilidad tras algunos años?

-Fui reelegido en el año 2012. Ya no puedo ser reelegido según nuestra regla de vida. Yo ya estoy cumpliendo once años y me queda hasta julio del año que viene. El peso de la responsabilidad es fuerte, pero también es cierto que es un puesto que te permite adquirir una visión muy universal. Conocer muchas realidades distintas y culturas. La fraternidad es muy fuerte y me he sentido muy apoyado por mis hermanos. Digamos que por una parte se refuerza la vocación religiosa y misionera. Por otro, al superior general le llegan las situaciones difíciles. Y hay que tomar decisiones complicadas. Sobre todo, la preocupación en el sentido de que las cosas funcionen bien sobre todo en las unidades jóvenes. Las que tienen más carga histórica tienen más recursos. Hay que cuidar de los más pequeños.

-Agustín Cortés Soriano es su hermano y además obispo de San Feliu de Llobregat. Dios ha bendecido a su familia con un obispo y un general, ¿no cree?

-Ciertamente así es. Somos siete hermanos y cuatro varones. Los cuatro somos religiosos. Tres marianistas. Sin duda que es una bendición.

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