Una Nochevieja plena de diversión

  • La plaza del Arenal fue el lugar escogido por muchos jóvenes jerezanos para festejar el Año Nuevo. La música y el botellón fueron los protagonistas de la primera noche del 2008, una fiesta sin incidentes

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Sin incidentes. Así se podría definir la pasada noche de Fin de Año en la ciudad. Desde que los jerezanos se tomaron las uvas se 'echaron' a la calle para festejar el año nuevo con música y alcohol. La oferta de cotillones era reducida y la mayoría de la gente joven decidió encontrarse en la plaza del Arenal y en los distintos bares del centro. El ambiente en la céntrica plaza se prolongó hasta altas horas de la madrugada, siendo unas de las pocas veces en la que los jóvenes pudieron hacer botellón tras su prohibición. Cristina, una chica de 19 años, apuntó que "a partir de las cuatro de la madrugada muchas personas se fueron a los bares, pero aún así quedó mucha gente en la plaza". Los establecimientos del centro se convirtieron en fiestas privadas, abriendo el abanico de opciones para celebrar el 2008. Para muchos esas fiestas privadas son discriminatorias porque "para entrar es necesario tener por ejemplo 24 años. Hay locales y bares a los que voy durante todo el año menos el día 31 de diciembre. No lo entiendo, si quieren esa edad deberían exigirla durante todos los días que abren", señala Marina, una chica de 19 años.

Uno de los motivos por el que este año puede señalarse como el 'sin incidentes', es la disminución de petardos. "Se podía escuchar algún petardito, pero muchos menos en comparación con años anteriores. No era algo muy molesto", declara Cristina, quien apunta que "me lo pasé muy bien, pero creo que para otros años deberían poner más servicios públicos en la plaza, porque sólo había dos cabinas".

La tradición del cotillón se está perdiendo entre el sector juvenil. El motivo no es sólo la falta de fiestas, sino que "cada año suben los precios de la entrada de los cotillones y la calidad baja. Sólo esperar las colas para entrar te desespera y el ambiente cada vez es peor. Creo que los bares se benefician mucho de las trabas para montar un cotillón, porque tienen un aumento de clientela durante estos días de fiesta", señala Marina. Un Año Nuevo que empieza con un sentido más cívico de las fiestas.

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