Oumo ya está con su hijo siete meses después de llegar en patera

  • La madre y el menor llegan hoy al piso de acogida en el que ha vivido la migrante en Jerez

Oumo muestra una fotografía con su hijo guardada en su teléfono. Oumo muestra una fotografía con su hijo guardada en su teléfono.

Oumo muestra una fotografía con su hijo guardada en su teléfono. / Laura Martínez Valero / Women's Link Worldwide

Oumo, la mujer migrante de Costa de Marfil separada de su hijo de cuatro años desde que llegó a España en patera, pudo abrazarlo ayer por fin después de siete meses de lucha por lograr la reunificación. Se espera que madre e hijo lleguen hoy al piso de acogida de Jerez, después de que la Consejería de Bienestar de Melilla haya aprobado su reunificación, ya que los análisis genéticos han confirmado su vínculo.

La separación de Oumo y su niño motivó que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) pidiera explicaciones a España. Oumo, de origen costamarfileño, y su hijo llegaron desde Marruecos hace unos meses en distintas pateras: el menor cruzó en abril acompañado por su tía y su madre lo hizo un mes más tarde. La embarcación del pequeño fue interceptada por las autoridades, que lo trasladaron a Melilla, donde fue internado en un centro de acogida para menores. Oumo llegó un mes después y, tras pasar por el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Algeciras, vive actualmente en una residencia de acogida para migrantes en Jerez.

La primera vez que hablaron por teléfono el menor había perdido fluidez con su idioma

"Por fin se han reunificado. Por un lado es bueno que ya estén juntos, pero todo el tiempo y el proceso que ha tenido que pasar Oumo ha sido excesivo. Desde que ella llegó en mayo se puso en contacto con las autoridades de Melilla para poder estar con su hijo, pero han tenido que pasar siete meses", declaró ayer a Diario de Jerez, Teresa Fernández, abogada de Women's Link Worldwide, organización que ha llevado el caso. "Por partes de las autoridades no se hizo nada de forma proactiva tras la petición de Oumo. Nosotros tuvimos que realizar el test de ADN con nuestros medios y cuando fue enviado a finales de agosto nos dijeron que no era viable. Ni tan siquiera nos mandaron un kit para realizarlo de nuevo. Ha sido un sinsentido cómo iba de un lado a otro la prueba", denunció la letrada. Asimismo, desde la organización subrayaron que Oumo tenía la documentación del menor y fotografías que aportó desde el primer momento para verificar que era su hijo. Además, en una ocasión le enseñaron una fotografía de Oumo a su hijo "y él rápidamente dijo 'mamá, mamá'. Qué más prueba que esa".

Desde Women's Link Worldwide ponen de relieve que el proceso de reunificación se ha acelerado cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha mostrado interés en el caso de Oumo. "No es casual que desde que se interesaron por la situación sólo han pasado 15 días hasta que se ha resuelto", añadió la abogada, remarcando que "no se ha respetado la vida familiar de Oumo y su hijo". "Desgraciadamente no es un caso aislado. Recientemente hemos publicado un informe sobre madres en las redes de tratas y, aunque no es el caso de Oumo, sí hay un patrón sistemático de discriminación a las mujeres africanas que llegan a nuestro país", denunció Fernández.

En estos siete meses de separación, el "daño a Oumo y su hijo es importantísimo". Sólo se han podido comunicar en tres ocasiones al final del proceso gracias a las medidas cautelares que la organización solicitó al Tribunal Europeo. "Oumo llamó a su hijo el día de su cumpleaños (en junio) y no le permitieron pasar la llamada. La primera vez que pudieron hablar después de tantos meses necesitaron la intervención de una traductora de francés, puesto que el menor había perdido la fluidez con su idioma y la madre no habla nada de español", relató la abogada. Women's Link Worldwide le ha hecho una prueba psicológica a Oumo y en ella presenta "un daño severo por la separación".

Pese a que el objetivo de la reunificación se ha logrado, Women's Link Worldwide seguirá adelante con la demanda que presentó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra el Estado español por vulneración de derechos fundamentales, en particular, su derecho a la vida privada y familiar y su derecho a no ser discriminada: "Vamos a luchar para que no vuelva a ocurrir un caso como el de Oumo a una mujer inmigrante y que se cambien los protocolos".

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