BARRIOS Picadueña baja

Paciencia vecinal ante las promesas sin cumplir

  • Los residentes se sienten "olvidados" y piden al Ayuntamiento celeridad en los proyectos aún pendientes de ejecutarse

Los vecinos de Picadueña Baja conocen bien el significado de la palabra trabajo. Desde hace años, la asociación de vecinos Pozo de la Víbora ha luchado por conseguir el bienestar de sus residentes. Un objetivo que aún está pendiente de que los respresentantes políticos cumplan con sus promesas. El presidente vecinal, Juan Ojeda, hace recuento de los últimos contactos que ha tenido con delegados municipales: "Nos recibió el responsable de la Zona Sur, la delegada de Medio Ambiente, Juan Pedro Crisol...". No obstante, reconoce que aún está a la espera de que solventen los problemas que les trasladó, "porque nos sentimos olvidados". Es el caso, por ejemplo, del adecentamiento del antiguo colegio de la barriada para poder reconvertirlo en centro de mayores y local para jóvenes. "Fue un compromiso de la alcaldesa y siempre nos dicen que el próximo mes se hará, así que si en poco tiempo no cumplen, los vecinos nos plantaremos en la puerta del Ayuntamiento para que nos escuchen", anuncia. Al mismo tiempo e indiciendo en que las promesas incumplidas no son sólo del actual gobierno socialista, señala que tampoco se han ejecutado aún los Presupuestos Participativos de distintos años en los que ya se había aprobado el arreglo de algunas calles y el soterramiento del cableado eléctrico de la barriada que 'adorna' buena parte de las calles. A estas mejoras pendientes, Ojeda añade la necesidad de que se construya una acera junto a la antigua nacional IV que bordea Picadueña Baja "para que los peatones puedan andar sin peligro por los coches que pasan". En este área, añade además las peticiones vecinales de que la 'marea negra' llegue pronto a esta zona de la ciudad para reparar el deteriorado asfalto de las principales vías.

El colegio público Nuestra Señora de la Merced Coronada permanece cerrado desde hace varios años. Un local que tras utilizarse para distintos fines, los vecinos esperan ahora que reabra como centro de mayores. Sin embargo, están cansados de promesas como muestra la pancarta reivindicativa. Desde la asociación vecinal señalan, además, "que se cerró este colegio y ahora que la barriada está creciendo mucho el Luis Vives se ha quedado pequeño para tanta demanda".

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