Pese a la lluvia, La Yedra pudo reabrir su capilla

  • Las imágenes vuelven a ocupar sus remozados altares

Mal empezó pintando ayer el día para que los planes de la hermandad de La Yedra se pudieran llevar a cabo. La cofradía de la Plazuela tenía previsto reabrir la capilla al culto 16 meses después de su cierre por las obras de restauración que se han ejecutado principalmente en los altares que ocupan las imágenes titulares de la hermandad que estaban gravemente afectados por xilófagos, además de pintarse el interior y cambiarse la puerta de salida.

Ayer se celebró, como todos los años, la función principal de instituto en la iglesia de Madre de Dios tras la cual estaba previsto el traslado del Señor de la Sentencia y de Nuestra Señora de la Esperanza al pequeño templo donde reciben culto, un hecho que supuso su reinauguración en toda regla. Aprovechando una escampada justo a la finalización de los cultos, cuando ya planeaba en el ambiente la posibilidad de posponer el traslado, se aprovechó el instante para rápidamente poner rumbo a la cercana Plazuela. Así se hizo con la compañía de centenares de hermanos e invitados como el hermano mayor del Cristo de la Expiración, Antonio Yesa.

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