Jerez, tiempos pasadosHistorias, curiosidades, recuerdos y anécdotas

De cuando vinieron los Reyes a Jerez, a la Coronación de la Virgen del Carmen

  • El rey Alfonso XIII compartió el escenario del Eslava con el tenor Miguel Fleta, porque no había palco mejor que ofrecerle. Tres años después se abría el Teatro VillamartaCartel de la Coronación de la Virgen del Carmen, el 23 de abril de 1925. (Archivo del autor).

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Días antes, la corona sufrió un intento de robo y, el mismo día de la coronación, quedó olvidada en el convento, con las puertas abiertas y las luces encendidas.

A Jaime Lledó, caballero carmelitano.

COINCIDIENDO con sus fiestas y ferias primaverales de 1925, Jerez acordó coronar a su Virgen del Carmen, que tantas devociones suscitaba entre todas las clases sociales. Y para ello, la ciudad invitó a sus majestades los reyes de España, Alfonso XIII de Borbón, y a su egregia esposa, Victoria Eugenia de Battenberg, como presidentes de honor de dicha ceremonia, rogándoles de paso que asistieran a algunos de los numerosos festejos programados con tales motivos: conciertos, exposiciones, corridas de toros, partidos de foot-bal, etc. El presidente efectivo de la coronación, sería el Conde de Puerto Hermoso, que también actuaría de padrino con su esposa.

Entre la feria, propiamente dicha, y otros festejos, el programa abarcaba en total una treintena de destacadas actividades, que iban a celebrarse desde el domingo 19 de abril al domingo 3 de mayo, quinto y último día de feria.

Precisamente, el programas de actos se abriría con la gran exposición provincial obrera, que organizara con gran éxito, y no pocos esfuerzos y trabajos, el Ateneo Jerezano, en el recreo "Villa Elena", en la entonces llamada Avenida de América, hoy Alcalde Alvaro Domecq. Recreo que luego ocuparía la clínica del Dr. José Girón Segura y, posteriormente, adquiriera la Caja de Ahorros de Jerez. Dicha exposición de objetos de artesanía popular fue muy visitada y causaría verdadera sensación, constituyendo todo un acontecimiento social y cultural a nivel provincial.

El martes, 21 de abril, el eminente divo Miguel Fleta daría el primero de dos conciertos de canto, en el Teatro Eslava, único existente en nuestra ciudad, en aquella época. Y, al día siguiente, llegarían a Jerez los reyes de España, séquito de autoridades y personajes especialmente invitados a dichos actos.

Y ocurrió que aquella noche del 22 de abril, en que Fleta ofrecería a los jerezanos su segundo concierto, al rey, que era un gran admirador suyo, se le ocurrió decir que quería ir a ver y a escuchar al eminente ídolo del bel canto; y como quiera que el Eslava era más bien un destartalado teatro de pueblo, pues resulta que carecía de palco o lugar preeminente, lo suficientemente digno y adecuado para ubicar nada menos que al rey de España, pues a los organizadores, el Ayuntamiento en ese caso, no se le ocurrió mejor sitio para instalar una especie de trono para Alfonso XIII, que el mismísimo escenario donde cantaría Fleta.

Y allí, con real complacencia, dicen que se estuvo el rey, durante dos horas más o menos, escuchando al más afamado cantante español de aquella época. De tal forma que, jocosamente, le comentaría al marqués de Villamarta, al término de la función: "Quien me iba a mi a decir que yo, algún día, compartiría escenario con el gran Fleta". Entonces, el marqués, totalmente avergonzado por no haber podido ofrecer al rey mejor sitio, le dijo: "Majestad, os prometo que la próxima vez que vengáis a Jerez, tendréis un teatro y un palco regio, digno de vuestra real persona". Y así fue, a los tres años, en 1928, abriría sus puertas el teatro que lleva su nombre. Un teatro que el rey no pudo venir a inaugurar, pero que conocería algún tiempo después. Y ahí quedó la anécdota del rey que "trabajó" con Fleta, en el desaparecido teatro Eslava. Era alcalde de Jerez, a la sazón, Federico de Ysasi.

Pero, sigamos con el programa de la coronación de la imagen de Ntra. Sra. del Carmen que, a las diez de la mañana del día siguiente, jueves, 23 de abril de 1925, sería llevada en procesión hasta el Parque González Hontoria, donde una hora más tarde tendría lugar el solemne acto de la ceremonia de la coronación canónica, oficiada por el nuncio monseñor Federico Tedeschini, en su calidad de delegado apostólico de S. S. el Papa. La corona, sería sufragada por suscripción popular, con aportaciones en joyas y dinero, entre los numerosos devotos jerezanos de la Virgen, y la corona del Niño Jesús que la Virgen lleva en su brazo izquierdo, regalada por los niños jerezanos. Por cierto que la imagen de la Virgen es de escuela sevillana del siglo XVI y la del Niño, perteneciente a la escuela de la Roldana. Esta pequeña imagen, algo posterior a la de la Virgen, hace años que era costumbre sacarla procesionalmente, sentada en una sillita, el día de la octava de Reyes, escoltada por multitud de niños jerezanos.

La corona de la Virgen del Carmen, verdadera joya que pesa más de seis kilos, se dijo que "revolucionó toda una época de la orfebrería nacional", y debido a su gran valor se custodia durante todo el año en la caja fuerte de un banco, de donde sale únicamente para las fiestas carmelitanas. Previamente hubo un concurso de proyectos que ganó el orfebre valenciano de Játiva, José David, quien la construiría fundiendo todas las joyas de oro que habían sido previamente donadas por los jerezanos, y entre ellas, además, un total de diez mil piedras preciosas: rubíes de todos los tamaños, esmeraldas, ágatas, perlas finas, diamantes, etc., que después se han ido acrecentando. Sobre la frente de la Virgen y colgando de la corona queda una estrella de oro, incrustados sus rayos por diamantes minúsculos y, en el centro de la estrella, uno de gran tamaño.

La idea de la coronación de la Virgen del Carmen fue del prior de los carmelitas, en aquél tiempo, el P. Luis María Llop y, según cuenta en su libro sobre la Virgen y su basílica el P. Miguel Barbero, que fuera rector de la misma, apenas llegó la corona a Jerez, escoltada por la guardia civil, ya sufrió un intento de robo, siendo detenidos sus autores. Pero hay una curiosa y desconocida anécdota que este mismo querido y recordado carmelita cuenta, que le confesó una persona, poco antes de morir: el día de la coronación, después de salir la procesión, a las 8 y media de la mañana, camino del Parque González Hontoria, dos personas que iban tras la imagen, sintieron la necesidad de volver al templo, encontrándose con la sorpresa de que éste y el convento habían quedado totalmente abiertos y con las luces encendidas. Cuando se dirigían a apagar las luces y cerrar las puertas, vieron que en un rincón se encontraban las dos cajas de las coronas de la Virgen y del Niño, pensando que estuvieran vacías; pero cual no fue su sorpresa al comprobar que en su interior continuaban las dos coronas, con riesgo de que pudieran haber sido efectivamente robadas, al quedar la iglesia y el convento abiertos. Rápidamente consiguieron un coche y, dando un rodeo, llegaron al Parque, antes que la comitiva procesional, depositando ambas coronas en el sitio designado para ello, sin que nadie supiera jamás lo que había ocurrido, y llevándose a cabo la coronación con la normalidad prevista por sus organizadores.

La imagen de la Virgen del Carmen goza, desde 1944, de honores de Capitán General de la Armada Española y ostenta, además, la medalla de oro de Jerez, concedida a la cocmunidad carmelitana, en 1988, con motivo de haberse cumplido un año antes el cuarto centenario de la llegada de la orden a nuestra ciudad.

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