San Miguel vivió con intensidad una nueva procesión de Minerva

  • El prólogo lo escribió este año el cardenal de Sevilla, fray Carlos Amigo Vallejo, que ofició la función de la Sacramental antes de la salida del Santísimo

San Miguel vivió ayer su fiesta eucarística con el desarrollo de la procesión de Minerva que tuvo su inicio en la función solemne de la Sacramental que ofició el cardenal de Sevilla, fray Carlos Amigo Vallejo. El templo, pese a que es costumbre que se llene en este registró una entrada más alta de lo normal lo que pone de manifiesto la capacidad de convocatoria que tiene el arzobispo hispalense que no pudo quedarse a la procesión posterior por tener que cumplir con otros compromisos. Con este preámbulo de lujo, pasadas las diez de la mañana se puso en marcha la procesión con la incorporación de los hermanos del Santo Crucifijo al cortejo así como los diferentes estandartes que componen parte del rico patrimonio de insignias de la cofradía. Las marianas encabezaron la procesión precediendo el paso con la imagen de la Virgen de los Reyes que se venera en San Miguel y cuya presencia es ya permanente. La banda Julián Cerdán volvió a estar tras este paso poniendo la nota de calidad musical que acostumbra para completar los aires muy cofrades que imperaron en este primer tramo, sin desentonar con el resto del cortejo. Para la Patrona de Sevilla se eligieron calas blancas salpicadas de rosas del mismo color y astromelias como arreglo floral. Como es tradicional, el itinerario tomó por el corazón mismo del barrio: Santa Cecilia, San Agustín, Berrocalas, Santa Clara, Vicario, Pollo, Barja, Cruz Vieja, Caballeros, San Pablo y de nuevo a San Miguel, calles que en su mayoría lucieron la espontánea y genuina decoración que los vecinos y colectivos parroquiales preparan para el paso del Santísimo. Colgaduras en balcones, macetas en las aceras y fachadas y alfombras de viruta teñida en calles como San Miguel, Berrocalas y Santa Clara, volvieron a ser señas inconfundibles de la Minerva de San Miguel. Finalmente y cerrando, la custodia de Juan Laureano de Pina sobre el paso del Rosario de los Montañeses con la música de la banda de Écija que dirige Manuel Campuzano interpretando un repertorio adecuado a la celebración y con la calidad que acostumbra. Así fue el día de fiesta que vivió ayer San Miguel entorno a Jesús Sacramentado. La procesión de Minerva, como es conocida popularmente, volvió a ser un referente obligado en lo que se refiere a procesiones sacramentales con sabor a barrio, manteniendo su identidad y una lástima de que todo esto se queda para mucha menos gente de lo que debería ser y más en la convocatoria a cofrades.

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