San Telmo, "donde no viven los políticos"

  • El barrio se encuentra en un estado "de dejadez con los últimos ayuntamientos", denuncia la asociación de vecinos

  • La falta de limpieza y de arreglo de calles, problemas evidentes

"En esta barriada se han criado actores, gente que trabaja en la televisión, profesores, peritos... Siempre ha sido de familias trabajadoras, pero cada vez se parece menos a lo que era cuando llegamos", lamenta Manuel Jiménez, secretario de la asociación de vecinos Apóstol San Pablo. Acompañado de un bastón, a sus más de 80 años se revela guerrillero y ágil durante el recorrido, la rueda de reconocimiento, propuesta al colectivo para hablar de los problemas de San Telmo Viejo. Juan Romero, el presidente, no para de enumerar las peticiones que ha realizado a los últimos gobiernos locales. "Una vez les dije que por culpa del abandono que tenemos, se iba a convertir esto en las Tres Mil Viviendas de Sevilla pero en Jerez. 'No, hombre, por favor, Juan, no digas eso' me decían. Pues por ese camino vamos". Cuenta también Jiménez que su coche nuevo tiene "60 ó 70 arañazos, nada, en dos semanas estaba ya fatal". Siente que se ha ganado enemistades por reprochar conductas incívicas. "El Ayuntamiento nos ha abandonado, pero algunos aquí somos muy guarros, todos, me incluyo, todos", dice Jiménez entonando un 'nosotros' solidario, corresponsable.

El problema de la delincuencia es más que conocido, pero no es el único en la zona. "De vez en cuando hay alguna pelea y vienen 40 coches, pero aquí lo que tendríamos que tener es alguien patrullando de vez en cuando. De noche desde luego no sé si pasan, no te voy a engañar, pero por el día no pasa nunca ninguno. Necesitamos que vengan y que cuando alguien pasee al perro sin correa, se lo digan; si no recogen las cacas, lo mismo; que no tiran la basura dentro del contenedor, que le adviertan... Con eso tendríamos mucho solucionado. Porque venía, teníamos a uno al que todo el mundo saludaba, que siempre estaba atento. Pero ya de eso no hay nada, ahora sólo vienen para las peleas 40 coches", subraya Romero.

Necesitamos más inversiones, y que nos pregunten antes de hacer los proyectos"

El paseo comienza con problemas de infraestructuras. Hay varios muretes que presentan grietas peligrosas al menos en apariencia. Los miembros de la asociación lo afirman. No en vano, en pleno corazón de este San Telmo Viejo se decretó a finales de 2016 el desalojo por problemas en la estructura. Es una barriada de cinco décadas de vida, cimentada en los últimos coletazos del desarrollismo franquista. Los primeros a vecinos llegaron a los bloques en el año 71. Los actuales problemas se han generado debido a la ubicación declinada del entorno y la sedimentación del terreno. "Esto es albariza", comenta Jiménez. Este tipo de problemas es lo que ha generado que, por ejemplo, las áridas jardineras que bajan hacia San Telmo desde Estancia Barrera (últimos bloques antes de la bajada a la zona Sur) llenen de tierra a los bloques colindantes. De hecho, un pequeño tramo de pista o carril-bici que conecta ambas barriadas está llena de pelotes y restos de hormigón reventado sobre el suelo que hacen el espacio intransitable. "Por más que hemos pedido que lo arreglen, y por más que han quitado muchos matojos, esto siempre está así, sucio", explica Juan Romero.

Otra de las quejas vecinales es la falta de limpieza. Muchos callejones traseros a los bloques, que colindan con esos muretes que ejercen de frontera entre las diferentes alturas de San Telmo, están minadas de excrementos de perro. En un alcorque encontramos una bolsa de basura industrial que alguien ha abandonado a escasos 20 metros de un contenedor. Un pescadero se acerca a la 'comitiva de inspección'. "¿Ustedes son del periódico? Pongan que por aquí no pasa la basura, que llevan tres semanas sin venir a limpiar. Yo limpio mi parte, la tienda de al lado lo mismo, pero también que vengan a limpiar, ¿no?". En unas escaleras, de las muchas que inundan las calles de este barrio vertical, alguien ha colocado una papelera, que se encuentra llena de cascos de cerveza y latas. La zona Sur es la parte de la ciudad más apaleada por el desempleo. Alrededor de la una de la tarde de un día laborable se pueden encontrar grupos de jóvenes y adultos que charlan sentados en bordillos y escaleras.

Y al igual que en otras barriadas de la ciudad, las ratas se dejan ver a menudo por San Telmo Viejo durante los meses de verano. "Hemos visto que publicáis las quejas de otros vecinos, y llevamos todo el verano pensando que teníais que venir. Lo que pasa es que aquí, aunque estamos en la asociación, los vecinos somos los que muchas veces no denunciamos todo lo que hay como hacen otras barriadas. Y queremos que se sepa en qué situación estamos. Nos han dicho en el Ayuntamiento que van a hacer una campaña de desratización, pero mientras la gente siga echando basura a la calle...", espera el presidente de la asociación.

"Llevo dos años esperando a que vengan a rellenar de arena los alcorques en los que no hay árboles. Es un peligro andar por aquí. Me dijeron que dentro de nada, pero qué va", indica Romero. Una vecina de las que realiza el recorrido cuenta que debido al mal estado de las aceras, sufrió una caída en calle Carlos Burgos que le ha costado cinco operaciones. Señala la cicatriz en un antebrazo que revela las muescas de los puntos de sutura. Recorren su brazo hasta más allá de donde llega una manga corta. "Fui al Ayuntamiento y ¿sabes lo que me dijeron? Que la calle en Jerez no es una alfombra. Se lo conté a la alcaldesa y me preguntó quién me había dicho eso. Yo me quedé... Porque mis manos son mi trabajo, cuidando a personas mayores. Me cuesta mucho, pero todos los meses pago mi contribución al Ayuntamiento. Tenemos derecho a unas calles en condiciones".

A pocos metros del lugar de la caída se encuentra un árbol cuyas ramas golpean a los balcones. "Ésa es otra. Por más que les pedimos que corten un poco, lo dejan. Con todos los problemas que eso da. Un vecino empezó a guardar en un tarrito todos los tipos de bichos que se le metían en casa en verano", cuentan en la asociación. De hecho, hay calles por las que apenas se puede transitar. Las enormes ramas de un ejemplar llegan al suelo. Recuerda a esas películas de la selva en la que los militares caminan en busca de la guerrilla con un machete haciendo camino. "Hay cosas que no son normales", dicen.

Además del citado caso del bloque que fue desalojado el pasado año por su mal estado, estas construcciones sufren continuas humedades. Por fuera, la capa de cemento bajo la pintura queda evidenciada. Estos bloques de protección pasaron a manos de los inquilinos a los 25 años. Por lo tanto, también las zonas comunes. Fue la Junta la que asumió la titularidad tras la llegada de la democracia de estos inmuebles. En los 80 aún se pintaban. Poco y mal, pero se pintaban. En una barriada trabajadora, poner a todas las puertas de acuerdo para un gasto así no es fácil. Y a menudo están aflorando humedades por una conservación poco eficaz. "Cuando venían a pintar, te estoy hablando del 87, les dijimos que picaran también, pero lo que hicieron fue emplastar las grietas. Por ahí se va metiendo agua un año y otro y en algunas casas sale hasta verdín", indica Jiménez.

Y no es el único problema de tipo inmobiliario. "Hay casas vacías, cada vez vemos más okupas. Son gente de otras zonas, los que son de San Telmo de toda la vida no dan apenas problema, los mismos que en cualquier otra zona de Jerez. Dan la patada a la puerta y luego encuentran a gente que les paga 300 ó 400 euros para que les dejen meterse dentro. Cada día vemos más de eso".

Estos problemas, los más acuciantes, los han trasladado a los equipos de Pilar Sánchez, García-Pelayo y Mamen Sánchez. "Desde que estaba Pacheco nadie nos hace caso, desde Pacheco", insiste Jiménez. "El actual delegado nos coge el teléfono, se interesa, pero necesitamos inversiones. Dicen que viene la marea negra para arreglar el asfalto pero no es suficiente. A ver si con los fondos ITI. Pero queremos que antes de hacer esos proyectos y presentárnoslos, nos pregunten, para contarles todas las cosas que pasan, los muritos que están a punto de caer. Dicen que cuentan con los ciudadanos pero no es verdad. En esta barriada que tenemos gente de todas las profesiones, no viven los políticos. En calle Larga limpian dos veces al día, y pasa la Policía, pero por aquí nunca. Nada más que cuando hay peleas y se llevan a alguien detenido", concluyen desde la asociación.

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