Ciudad

Siempre en octubre

  • La familia Flores regresa a su hogar en La Constancia después de cuatro años · La Junta incumple su compromiso y retrasa las obras · Las casas que siguen apuntaladas ya notan los efectos de las lluvias

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Un 24 de octubre de 2008, en una madrugada de perros, las lluvias se llevaron por delante el techado del dormitorio donde dormía el matrimonio Flores en su hogar de La Constancia. El suelo cedió tras el derrumbe y ambos cayeron sobre el dormitorio de la planta inferior. La suerte y nada más que la suerte hizo que, en ese momento, nadie ocupara la habitación de la segunda planta.

El suceso cambió la vida familiar. María y Paco tuvieron que abandonar su hogar y vivir, durante cuatro años, entre las cuatro paredes de una vivienda propiedad de su hija junto a La Canaleja. Han pasado exactamente cuatro años y varios días cuando el matrimonio ha regresado a una vivienda rehabilitada, de mobiliario muy diferente al que dejaron. En ello, los hijos han tenido mucho que ver: Arrimaron el hombro y juntos adecuaron muebles y piezas de la casa. La casa está perfecta, como nueva. Pero ni Paco ni María olvidarán los cuatro sacrificados años entre médicos y pastillas, las depresiones e insomnios y las secuelas psicológicas que aún perduran. Vieron la muerte aquella noche que los bomberos les salvaron la vida. Y eso no es fácil de olvidar.

Otro día de octubre, un año después del suceso, representantes de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento suscriben un acuerdo para acometer la rehabilitación integral de la barriada. Para ello se invierten seis millones de euros. Las actuaciones se realizarían en 36 bloques de la barriada durante un período aproximado de dos años. La financiación quedaba avalada por un 75% a cargo de la Junta, a través de la Empresa Pública del Suelo (EPSA), y un 25% restante que aportaba el Ayuntamiento.

El convenio recogía algo inédito, se diría que histórico, en cualquiera de estas características: Sufragadas las obras por la Junta y Ayuntamiento, los vecinos no aportaban un euro a la rehabilitación. Así se acordó. Y comenzaron las obras en los bloques afectados. Se dio prioridad al hogar de los Flores, que habían perdido toda su casa, enseres y recuerdos familiares. Las obras continuaron, aunque no por mucho tiempo. En cierta ocasión, la responsabilidad vino por los problemas que arrastraba la constructora y que terminaron en el impago a los trabajadores.

Al convenio de octubre de 2009 se le unió después otro acuerdo que recogía la actuación sobre 96 viviendas más. Diferentes circunstancias, entre ellas el desvío de 2,3 millones de euros para continuar con el programa de rehabilitación singular de edificios en Cádiz, hicieron que la delegación provincial de Obras Públicas reculase. Y se hizo imposible la continuación de las obras en La Constancia, que sólo veía movimiento a cuentagotas.

Paco Flores, presidente vecinal, alertaba entonces sobre la situación: "La Constancia no es un problema de pintura ni de trabajos 'menores'. La barriada tiene un problema estructural, las viviendas se caen, y ellos lo saben. Nos sentimos muy desprotegidos. Y muy engañados por la Junta. Sin embargo, reconocemos que la intervención de Antonio Saldaña ha sido fundamental".

Por unos dos años ha podido prolongarse el parón en las obras. La última entrevista que los vecinos mantuvieron con el nuevo delegado provincial de Obras Públicas, Manuel Cárdenas, presume adivinar que las obras continuarán en breve tiempo y que se actuará de manera urgente sobre las casas apuntaladas tanto en La Constancia como en otras barriadas. "Se ha perdido mucho tiempo -se quejaba días atrás Paco Flores-. Han seguido los desplomes de escayolas y los apuntalamientos de casas. Pienso que cuando el político actúa en base a la mentira, esa decisión debe tipificarse como un delito".

Flores, que ha vuelto a su casa también un octubre, alertó ayer de que las lluvias caídas la pasada madrugada "están agravando la situación de las viviendas apuntaladas con enormes filtraciones. Son gente mayor, que dicen que oyen ruidos en sus techos, que corren peligro de derrumbe. Están desesperados, aguardando esas obras de urgencia que la Junta prometió realizar".

En la actualidad, hay 17 comunidades ya arregladas; 6 bloques que precisan de una urgente actuación al encontrarse muchas viviendas apuntaladas y unos 20 bloques pendientes de arreglo.

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