Suben las denuncias a menores que maltratan a sus familiares

  • Las adolescentes copan buena parte de este tipo de delito, con porcentajes que se acercan a los de los chicos; la clase social no resulta determinante

Las denuncias de menores que maltratan a sus familiares más directos han subido con respecto al año 2006, según se ha confirmado desde el Juzgado de Menores de la ciudad, que echó a andar en ese mismo año. A lo largo del pasado 2007, a falta de algunas cifras del último trimestre de año, ha habido unas cuarenta denuncias en las que los menores habían sido imputados por delitos relacionados con el maltrato doméstico habitual, como especifica el mismo magistrado titular del órgano, José Miguel Martínez González del Campo. En el juzgado de Cádiz la cifra que se ha rondado es la de los setenta asuntos de esta índole.

Uno de los datos que hace saltar las alarmas es que las féminas parecen que se han convertido en habituales en este tipo de hechos delictivos y supuestamente tienen una víctima que coincide en buena parte de los casos, su propia madre. "En otro tipo de delitos las menores sólo tienen una presencia en un cinco por ciento de casos, pero aquí esa cifra se dispara", comenta el juez. En este tipo de delitos no resulta determinante la clase social, es decir, que suelen ser habituales tanto en menores que proceden de clases menos pudientes que en aquellos que tienen una familia en una situación económica desahogada.

Esa 'democratización' del delito también se da en otro tipo de asuntos: el de agresiones de menores a otros menores, las típicas peleas que se dan en una salida nocturna o a las puertas de los centros educativos, algo más frecuente de lo que se desearía. Esa violencia también se ve en algunos robos en los que los menores pueden actuar en solitario o en grupo con tal de hacerse con el botín, una violencia que incluso han llegado a grabar en el teléfono móvil. Ese tipo de hechos también ha sufrido un repunte a lo largo del año pasado con respecto al primer año de entrada en funcionamiento del juzgado de Menores. Ya estos hechos no se asocian con adolescentes en riesgo social o pertenecientes a zonas deprimidas de la ciudad, sino que se ha extendido a todas las clases y hasta a menores que no tendrían problemas de dinero para conseguir por el cauce normal de ir a una tienda y pagar objetos como móviles o MP3, algo característico de los robos que tienen a los menores como principales protagonistas.

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