Trasunto de sombras más que de luces

NO es mala idea eso de organiza eventos expositivos que hermanen las realidades creativas de artistas de dos zonas, en este caso de un país europeo y una provincia española. Los intercambios, si se hacen bien, son esclarecedores, motivadores y, por supuesto, más que interesantes. La exposición que se presenta en ese espléndido espacio del Castillo de Santa Catalina y que organiza el área de cultura del Ayuntamiento de Cádiz responde a la justa correspondencia con la que tuvo lugar en tierras holandesas. Ahora se presenta una selección parcial y arbitraria de una parte, mínima y ajustada a ciertos intereses, de la realidad artística que tiene lugar en la provincia de Cádiz. En la muestra hay buenos artistas, mediocres y hasta malos; en definitiva trasunto de lo que existe en este universo artístico de nuestros pecados. Encontramos artistas bastante bien escogidos, merecedores por méritos propios de ocupar cualquier importante catálogo de arte contemporáneo, pero, y aquí viene lo realmente poco edificante, aparecen también otros que están porque han ido de la mano del amigo, porque hay que tenerlos contentos y presentes en todo tipo de actuaciones, por lo que pudiera pasar y, alguno, para cubrir la cuota de filias corporativas, algo que en esta profesión, desgraciadamente, está muy a flor de piel. Lo cierto es que una muestra que podía representar lo bueno que se hace en la provincia de Cádiz, que es mucho, se ve reducida a un grupo bastante parcial- repito que alguno con cierta trascendencia - pero que para nada responde al aspecto general del arte que se realiza en esta zona, una de las más afortunadas de cuantas existen en el universo plástico de nuestro país. Estamos, por tanto, ante uno de los ejemplos claros de lo que, desgraciadamente, con tanta frecuencia se da en esta profesión, donde priman mucho los amiguismos, los intereses de unos sobre los otros, los espúreos compromisos, los trepas y aquellas esquivas circunstancias favorecidas por una serie de mediocres, y muy poco la verdadera entidad artística. La exposición convoca a una serie de autores, pero deja fuera a otros tantos de igual o mayor envergadura, a los que se echa en falta y que han sido ninguneados por alguno de esos motivos que tanto ensombrecen la realidad de este mundo, desgraciadamente, en manos poco afortunadas.

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