Triay, el magistrado que hizo historia en Jerez

  • El juez gibraltareño volvió a González Byass veinticinco años después de la sentencia

El 23 de marzo de 1992, el juez Juan José Triay, ya retirado y entonces cónsul de Suecia, volvió a Jerez. Ese día, el sector conmemoraba el aniversario de la sentencia Cross con el ánimo de dar publicidad a la actuación judicial por la que el Estado español llevaba a los tribunales al inglés para que acabara con la discriminación fiscal impuesta en las islas contra nuestros vinos. Veinticinco años después del fallo salomónico del juez Cross, la "guerra del jerez" entraba en su fase decisiva. Acabando con la discriminación fiscal, Jerez podría acabar de una vez por todas con la imitación, un durísimo proceso que tuvo fin en 1996. Entre los invitados estaba Triay, el juez que hizo historia al permitir la entrada de una botella de fino en la improvisada 'sala de audiencia' de las bodegas González y que relató así la anécdota: "Durante el interrogatorio, agotador, noté a don Manuel cansado y le pregunté. Él contestó que no, lo que ocurría es que a esa hora (la una) acostumbraba a tomar una copa de jerez. Luego invitó a todos. Hubo cierta estupefacción, pero reaccioné rápidamente; pregunté a las partes y no pusieron problemas. Don Manuel apretó un botón y aparecieron camareros de blanco. La verdad es que en ese momento comprendí quién tenía la razón. De hecho, alguien preguntó a a los abogados ingleses si seguían pensando que no había diferencia del origen al sucedáneo y tuvieron que responder que aquello saltaba a la vista". Triay aceptó luego almorzar con Manuel María. Nadie puso pegas. Y no hablaron de vinos. Hablaron de toros.

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