Vinoble 2014

Hay Vinoble para rato

  • La jornada inaugural deja buen sabor de boca entre organizadores y responsables institucionales

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Cuatro años después, Vinoble echó ayer a rodar en su regreso al Alcázar y, como toda maquinaria que se pone en funcionamiento tras un largo paréntesis, el engranaje requiere su tiempo para que las piezas encajen y coja carrerilla. Esto explica el retraso generalizado en el inicio de las actividades que se desarrollan dentro del Salón, las catas, presentaciones y propuestas culinarias de Gastrovinoble, el nuevo espacio en el que la gastronomía cobra especial protagonismo y que, en boca de todos, es todo un acierto y un valor seguro para próximas ediciones de Vinoble.

Y mientras la maquinaria se engrasaba, los responsables institucionales, acompañados por el nuevo comisario del Salón, David Fernández-Prada, hicieron un amplio recorrido por la zona de expositores en la inauguración oficial del Salón, de la que fueron partícipes la alcaldesa, María José García-Pelayo, el delegado provincial de Agricultura, Federico Fernández, el presidente de la Diputación de Cádiz, José Loaiza, así como alcaldes de otros municipios del Marco, responsables del Consejo Regulador, la patronal de empresarios, la Cámara de Comercio y la sociedad civil, en general.

Unos y otros destacaron el éxito de público en la vuelta de Vinoble al conjunto monumental del Alcázar, lleno que se ha vio ayer acompañado por el buen tiempo y temperaturas suaves, la mejor noticia sin duda de la jornada tras la experiencia de años anteriores, en los que se pensó en cambiar incluso de fecha la celebración, ya que las altas temperaturas habituales por esta época no invitan al consumo de los vinos nobles, por norma general, caldos de alta graduación y elevado contenido en azúcares.

El primero en felicitarse del buen estreno del Salón y la meteorología favorable fue el comisario, quien restó importancia a las "pequeñas colas", por otra parte "inevitables", registradas en las primeras horas en la zona de acreditación y en la de retirada de los pases para las catas y demás actividades del programa.

Dicha sea la verdad, la organización tiene bastante que mejorar en el apartado de las actividades que dan contenido a Vinoble, bastante caótico en la jornada de ayer, lo que provocó retrasos en el inicio de prácticamente todos los actos. Y si bien la mayoría de profesionales acreditados conocían de antemano la necesidad de preinscribirse para tener plaza garantizada en las catas, 'showcookings', presentaciones y mesas redondas, también había mucho despistado, incluso entre los expositores, a los que cogió de sorpresa al estar ya prácticamente vendido todo el papel para los tres días del Salón, y el término vendido viene al pelo porque otra de las novedades de la presente edición es que las catas en La Mezquita se cotizan a veinte euros y las de la sala El Molino a la mitad.

Un consejo para los que no se habían enterado con antelación por lo vivido ayer en el Alcázar. Pese a las reservas, en la mayoría de las actividades hay sillas vacías, que se llenan finalmente por orden de llegada a los que hagan cola, en el caso de las catas, previo pago de la cantidad estipulada.

Ayer, ciertamente, hubo una buena entrada en el Alcázar, lo justo para moverse sin apretones por la zona de expositores, algo despoblada por la ausencia este año de bodegas internacionales de renombre. Vaya en descargo del comisario y su equipo de Gustatio la premura de tiempo con la que el Ayuntamiento adjudicó la organización del Salón, pues en diciembre aún se desconoció el nombre de la empresa que se haría cargo del comisariado. De cara a próximas ediciones, y la alcaldesa anunció ayer que la intención del gobierno local es que Vinoble no vuelva a caerse del calendario enoturístico de Jerez en los años pares, los responsables municipales con competencias en el Salón dicen haber aprendido la lección y aseguran que el trabajo para Vinoble empezará el día después de cerrar Vinoble.

Tiempo al tiempo. De momento, y apenas unas horas después de la reapertura de puertas ayer, la regidora jerezana felicitó al comisario y su equipo, toda vez que entiende que "se han cumplido todas las expectativas de público". "Vinoble ha vuelto con la misma fuerza de siempre, lo que demuestra que es un Salón consolidado porque los compradores y profesionales creen en Vinoble" y "los que saben de vino nos trasladan que aquí hay que estar, por lo que nos están diciendo que Vinoble merece la pena".

En clave institucional, Pelayo agradeció el apoyo de todas las administraciones públicas y elogió el escenario del Alcázar, "un espacio único e inigualable" que se completa con la participación de "las bodegas de Jerez y las que han venido de fuera, a la altura de lo que esperábamos".

El delegado provincial de Agricultura de la Junta y el presidente de Diputación -de la Administración central, la tercera en liza en su apoyo al Salón, no había ayer ningún representante- se congratularon de las buenas relaciones institucionales que redundan en el éxito del Salón, al que anunciaron la continuidad de su apoyo en próximas ediciones. Según Federico Fernández, "Vinoble es un gran escaparate para el mundo con el que ponemos al Marco de jerez, a la provincia y a Andalucía en el mapa reivindicando un papel que se ha tenido históricamente y que no debemos perder".

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