La Virgen del Carmen volvió a encandilar a todo Jerez con motivo de su festividad

  • La procesión acudió hasta el convento de San Francisco para visitar la histórica capilla del Voto con motivo de los cuatrocientos cincuenta años del Dogma Inmaculista.

Jerez se reencontró un año más con una de las festividades más deliciosas que existen en el devocionario popular. La Reina del Carmelo, dueña de los corazones de la vida carmelitana, volvía a salir a las calles de la ciudad en medio de un buen número de jerezanos que no quisieron perderse la procesión de la Santísima Virgen del Carmen Coronada, a pesar de las altas temperaturas que, a las ocho de la tarde, todavía se registraban en Jerez. Algo así como treinta un cinco grados.

Toda la familia del Carmelo salía con su Virgen bonita, descendiendo por esa rampa impresionante que precede a la imagen del Carmen, como bajando de su estado de Gloria perpetua para llegar al pueblo fiel.

Jerez volvió a dejar constancia de que es también una ciudad con fervor mariano

La Virgen lucía preciosa sobre su altar andante. Detalle que no pasa desapercibido a pesar de que es una constante gracias al gran vestidor que la sirve durante todo el año, José Carlos Gutiérrez, cuyo cariño a la Santísima Virgen sobrepasa lo puramente convencional. Su manto carecía de la más mínima arruga, el velo que cubría su cabeza era un primor de buen gusto y elegancia.

San Francisco

El Niño Jesús, como adelantábamos en la edición de ayer, iba vestido con una túnica azul purísima, como un guiño al aniversario que la ciudad recuerda de aquel juramento de la pura concepción de la Virgen María llevado a cabo en la histórica capilla del Voto, en la iglesia de San Francisco.

Hasta allí llegó la Virgen entre marchas afinadas y un gran número de devotos. Un cortejo numeroso y una estampa de íntima reciprocidad entre la ciudad y la realidad de Madre de Dios que quiso hacerse visible en el Monte Carmelo. Llegó para cumplir con una estampa histórica que reunía a dos imágenes con gran raigambre devocional en la ciudad de Jerez. Nuestra ciudad volvió a dejar constancia de que es también ciudad mariana -a pesar de lo que se diga-, pues son dos imágenes de gloria con siglos de vida que han sido el apoyo de muchos favores cumplidos, de muchas hazañas gestadas en la vida casi anónima de muchos jerezanos.

Exorno

El itinerario fue delicioso. Salió la Madre del Carmelo de San Francisco para buscar, de nuevo, su refugio hasta el año que viene, entre los magníficos muros de la su basílica -que cumple cincuenta años como tal- donde recibe culto cada dia del calendario.

El exorno floral estaba compuesto por los clásicos claveles blancos combinados maravillosamente con rosas blancas, gladiolos, helechos y un buen puñado de nardos que adornaba, con ese olor tan especial y elegante, el paso de la Virgen. Maravillosa composición que la familia carmelitana, cada año, renueva para mayor gloria a la reconocida como Reina Coronada.

Un año más Jerez cumplió sobradamente con esta procesión que adorna con elegancia las fechas estivales. No se entiende el verano sin esta procesión mariana. Ya sólo falta un año para volver a verla en las calles jerezanas. Esta ciudad sabrá esperar con ardiente devoción ese momento. Volverá a repetirse el milagro de la Madre que, un día al año, baja de su precioso camarín para hacerse más cercana a sus hijos.

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