Academia San Dionisio · Francisco Vidal, Analista jefe de Intermoney abre el ciclo 'Economía y sociedad'

"El gran acierto de España fue aprobar los presupuestos antes de las elecciones"

  • Vidal asegura que "una cosa es querer hacer unas políticas y otra es tener dinero para hacerlas" y dice que "el margen es mucho más estrecho del que nos venden". Alerta del riesgo de que la deuda pública acabe ahogando las cuentas.

Los mercados son ahora presa del nerviosismo pese a que el escenario de la economía mundial no ha cambiado en los últimos meses. El riesgo sería que la inestabilidad y el pesimismo de los mercados financieros se contagie a la economía real, pero ahí es donde entran en juego los bancos centrales, que no pueden permitir que se tire por tierra los ingentes esfuerzos realizados para salir de la crisis y abrazar la recuperación.

Pero por muy bien que hagan su papel los bancos centrales, si los gobiernos no acompañan con medidas estructurales, el equilibrio acaba por romperse, sostiene Francisco Vidal, jefe del Departamento de Análisis de Intermoney, quien considera que España tiene un pequeño colchón, más bien el balón de oxígeno que le reporta haber aprobado los Presupuestos Generales del Estado antes de la formación de un nuevo Gobierno, aún por decidir.

Vidal, encargado de abrir el martes tarde-noche el ciclo de 'Economía y Sociedad' de la Academia de San Dionisio con la conferencia titulada 'Los desafíos toman forma. Escenario actual y el papel de los bancos centrales', cree que la decisión del Ejecutivo en funciones de cerrar los presupuestos de 2016 antes de las elecciones "aleja la incertidumbre" y ofrece margen de maniobra para gran parte del presente ejercicio. "Independientemente del gobierno que pueda haber, es muy complicado cambiar los presupuestos, por lo que aprobarlos con anterioridad es una fuente de estabilidad, que se suma a la que nos da el Banco Central Europeo (BCE) y que explica que la deuda española no esté en los niveles que se podían prever".

Tras su presentación a cargo del académico de número y vicepresidente de Artes de la Academia, Juan Salido, el joven economista licenciado por la Universidad Autónoma de Madrid situó a España dentro de un escenario europeo y mundial de crecimiento, "que no es para tirar cohetes", pero que "sí es favorable" para afianzar lo logrado en los últimos tiempos.

Ahora bien, el analista de Intermoney advierte que no hay que aventurarse a mirar más allá de 2017 "porque las cosas de la economía van despacio y, en primer lugar, cuando se despeje el escenario, las empresas acelerarán las decisiones de inversiones para ajustarse, y después vendrá con retardo el consumo".

Sobre la situación política de España y su impacto sobre la economía, y con independencia del Gobierno que finalmente se forme, Vidal significó que, "aunque el cambio que han deparado las urnas es comprensible, al final una cosa es querer hacer unas políticas y otra es tener dinero para hacerlas". Y la disponibilidad presupuestaria española es limitada, como su capacidad para aumentar la recaudación (España recauda por debajo del 40% sobre el PIB mientras que la media en Europa es del 46%). Según Vidal, en el país no hay voluntad de pagar más impuestos y, todo lo más, la recaudación podría mejorarse dos o tres puntos. El problema es que el BCE hace parecer que niveles de deuda pública de hasta el 100% son sostenibles, "es una ilusión, porque el banco central dejará en algún momento de comprar y también dejará de reinvertir los vencimientos, por lo que si no has creado una estructura económica para crecer el 3 o el 4%, esa carga de deuda pública acabará ahogándote el presupuesto".

En otras palabras, también las de este economista, "se está creando empleo, pero es de peor calidad y es comprensible que haya ciertas inquietudes entre los ciudadanos, porque al final te tienes que mover con lo que tienes, y ahí el margen es mucho más estrecho del que nos venden".

El escenario español está condicionado por el entramado económico europeo y mundial, en los que Vidal no observa motivos de preocupación a corto plazo (2016 y comienzos de 2017), siempre y cuando Europa salga de su estancamiento actual en el control de los desequilibrios excesivos por el bajo nivel de la aplicación de reformas estructurales, también en países como Alemania u Holanda, que no terminan de encajar el problema que representa el desequilibrio por el superávit del saldo en sus cuentas corrientes.

"Y en esto no tiene mano el BCE", explicó el analista de Intermoney, quien confía en que la complicada situación actual de los mercados financieros "no vaya a mucho peor, pues aún yendo un poquito peor, puede ser bueno para la economía, ya que puede servir para que los bancos centrales te den el espaldarazo y sean un poco más generosos".

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