La alcaldesa e Irene Canca, las más solicitadas

  • Algunos concejales aportan un toque personal al acto con la lectura de poemas

La figura del alcalde, en este caso alcaldesa, es la más solicitada para oficiar la celebración de las bodas, pero detrás de ella hay concejales que son especialmente requeridos, como Irene Canca, delegada municipal del Distrito Este, o Francisco Benavent, delegado del Distrito Norte. Entre los concejales de la oposición los preferidos por los contrayentes son Raúl Ramírez, Joaquín del Valle y María José García Pelayo. Cuando la alcaldesa por problemas de agenda no puede actuar de celebrante, delega en un concejal, para lo que se ha establecido un turno.

Las bodas en el Ayuntamiento siguen un protocolo que comienza con la entrada por la Plaza de La Asunción mientras que la salida se produce por la calle Consistorio. Antes de empezar el acto, la alcaldesa o concejal correspondiente se sitúa en la presidencia, los invitados entran en la sala capitular y ocupan los asientos. A continuación la novia y su testigo entran en la sala a los acordes de la marcha nupcial y después el novio con su testigo. Después de unas palabras de bienvenida a los novios y la formalización del acto por parte del celebrante, se procede a la firma de las actas matrimoniales por parte de los novios, testigos y la alcaldesa. Con posterioridad salen los novios e invitados a los sones nuevamente de la marcha nupcial y se dirigen al patio del Ayuntamiento, donde se les agasaja con un copa de jerez. El acto incluye una foto con la alcaldesa o el concejal celebrante como recuerdo de dicho día.

El Ayuntamiento dispone de varios modelos para oficiar la ceremonia, en los que lógicamente siempre se incluye el texto legal, pero que dejan margen a una puesta en escena menos fría, por ejemplo con la lectura de poemas. Hay concejales además que dejan su impronta, con discursos más personalizados, sobre todo, cuando se da la circunstancia, como ya ha ocurrido en dos ocasiones, de que casen a un hermano. Para las bodas de homosexuales hay también un texto específico en el que se hace mención a la ley que permitió estas ceremonias.

Salvo algunas extravagancias, que no suelen ser frecuentes, el Ayuntamiento acostumbra a permitir a los contrayentes ciertas 'licencias' en la ceremonia, como que alguien de la familia dedique unas palabras a los novios, lo que hace especialmente emotiva la celebración o escoger la música que les gusta. En más de ocasión los novios han llevado su propio grupo o un coro para acompañar la ceremonia o incluso una tuna mientras en el patio se ofrece el jerez a novios e invitados. No ha faltado de forma ocasional hasta alguna traca.

En el Ayuntamiento recuerdan de forma especial un enlace en el que tanto los novios como los niños que les acompañaban iban vestidos de hippies y la hermana del novio, soprano del Liceo de Barcelona, cantó un tema de John Lennon.

No obstante, salvo excepciones, hay que decir que en los matrimonios civiles en el Ayuntamiento la tradición es lo que se impone. Casi todas las novias lucen el clásico traje blanco, como si cruzasen las puertas de un Iglesia.

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