Tres años de esperanza de vida ganados en una década

  • Al nacer en la provincia se tiene una proyección de vida de 80 años; en 2000 eran 77

En la provincia se ha incrementado la esperanza de vida en tres años en la última década, pasando de 77 a 80, si bien con una notable diferencia entre sexos, ya que la proyección de vida de un varón es de 77 años (74 en el 2000), mientras que la de una mujer es de 83 años, según revela en sus estudios demográficos el Instituto Nacional de Estadística.

La esperanza de vida es aún mayor si se consigue alcanzar la edad de los 65 años. Un varón de la provincia que llegue a esas edad tiene un cálculo de probabilidades de vivir de media 18 años más, es decir, 83, cuando en el año 2000 esa media estaba en 14 años (79 años). Pero el dato no es para lanzar cohetes si nos comparamos, por ejemplo, con los barceloneses de 65 años, que una vez alcanzada esa edad se espera que vivan veinte años más.

Este espectacular incremento, que se viene produciendo en los últimos veinte años (en 1991 la esperanza de vida de un varón gaditano estaba en 71 años), se debe a la mejora de la sanidad pública, tan afectada por los recortes durante la crisis. Este hecho puede verse en otro índice estadístico. Si en 1991 un recién nacido en la provincia tenía un indicador 8 por cada mil de riesgo de muerte, ahora ese indicador ha bajado hasta el 2 por mil. En el caso de un hombre de 65 años ese indicador ha pasado en veinte años del 105 por mil al 92 por mil. En la tasa de mortalidad, tomando una vez más la edad tipo de 65 años, por ser la de jubilación, en 2011 las defunciones de personas de esta edad eran de 13 por cada mil, mientras que en 1991 eran de 22 por cada mil.

En cualquier caso, en la provincia nos seguimos muriendo demasiado. En 1981, cada año se morían 6,8 de cada mil ciudadanos y en la actualidad sabemos que en el próximo año desaparecerán 7,7 de cada mil de nuestros conciudadanos. En Madrid, por poner un ejemplo, sólo se mueren cada año 6,4 de cada mil madrileños. La curva demográfica también se da en el número total de fallecimientos. Las funerarias han pasado a hacer 2.000 servicios más al año en las dos últimas décadas, de 7.000 a casi 9.000 fallecimientos en el último año.

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