Un ascensor que baja del cielo

  • Por iniciativa de la parroquia de La Ina y gracias a la intervención del obispo, el joven Sergio Aldón, paralítico cerebral, ya dispone de un elevador en su vivienda

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La Iglesia diocesana ha abordado, por impulso del obispo monseñor Mazuelos y por iniciativa de la parroquia de Nuestra Señora de la Victoria de La Ina, la instalación de un ascensor especial en el núcleo rural de La Greduela. Se trata de un equipamiento puesto al servicio de un joven de 15 años de edad que sufre parálisis cerebral desde su nacimiento y que, hasta el momento, había tenido reducidas a la mínima expresión sus posibilidades de movilidad.

El ascensor fue inaugurado ayer sábado, a las 12 del mediodía, en un acto sencillo que, en esta barriada rural, presidió el pastor de Asidonia-Jerez acompañado por el sacerdote Antonio Labrador, párroco de la zona. Se encuentra en una vivienda de La Greduela ubicada junto a la capilla de Nuestra Señora de la Caridad, templo de este apartado núcleo de población. Fueron muchos los habitantes de la zona que acudieron a este sencillo acto.

Sergio Aldón, chico afectado por esa incapacidad, tenía serios problemas para acudir a sus visitas al médico y a una escuela especial del casco urbano de Jerez al vivir con su familia en una primera planta, desde la que, a medida que ha crecido, se ha hecho más complicado el descenso para tomar el vehículo con el que es llevado a la ciudad.

El obispo, quien en su aún corto pastoreo diocesano ya había estado dos veces en la barriada rural para celebrar la eucaristía y conocer la realidad de esa enclave de la ribera del Guadalete, puso en alerta de la situación que vive el joven y activó los dispositivos eclesiales habituales para poner fin a esta situación. Fruto de sus gestiones ha sido instalado el elevador, que tiene colocado, además, una caja exterior necesaria dadas las características de la vivienda.

José Mazuelos dijo ayer, en el acto, que "vimos esta necesidad y nos pusimos manos a la obra para que Sergio pudiera salir, y hoy tenemos la alegría de ver hecha realidad esta acción. El joven Sergio merece toda la inversión del mundo porque es Cristo en medio de nosotros".

Por su parte, José Manuel Aldon, padre del niño impedido, señaló que "ahora mi hijo puede bajar y hacer una vida casi normal sin temer que se nos cayera por la escalera. Gracias a la Iglesia que nos ha ayudado. A partir de ahora, mucha alegría y ver la vida de otra manera".

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