Al banquillo por quedarse con la talla que restauraba

  • La imagen, que devolvió sin arreglar, estuvo en el taller del profesional cuatro años

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Un hombre que responde a las iniciales de F.J.R. se sentó ayer en el banquillo por un delito de apropiación indebida, supuestamente por tratar de quedarse con una imagen cuyo dueño le había encargado para que la restaurase. La pena de cárcel a la que se enfrenta el restaurador es de un año, según informaron a este medio fuentes jurídicas. No obstante, tanto el fiscal como la acusación particular pidieron que de forma alternativa si el tribunal daba crédito al encausado, que se le castigase a una multa de 4.500 euros por coacciones más una indemnización para el perjudicado.

El acusado negó en todo momento que se quisiera quedar con la imagen en cuestión, una talla de San Francisco de Paula que había estado durante años en el convento de unas monjas de la ciudad. Se especula que la talla era del siglo XVI, pero no hay nada científico que demuestre de que fecha data. Para el inculpado la imagen es de "principios del siglo XX", acogiéndose a distintos elementos y a la forma en que está tallada y ensamblada, cuando en esa época las esculturas eran una pieza única. Sostuvo en todo momento que quiso firmar un contrato con su cliente, pero "nunca me dio los datos. No me negué a la devolución de la escultura porque, ¿qué iba a hacer con ella? Me pidió que acabara de restaurarla". El presupuesto de ese arreglo ascendía, según dijo el inculpado, a 3.600 euros, cuando la talla tiene un valor estimativo de unos 2.000, como señaló una perito. La escultura la recibió según dijo en septiembre de 2002 y la devolvió finalmente en octubre de 2006. Su abogado pidió la libre absolución al considerar que no se ha desvirtuado la presunción de inocencia. Considera que el caso se debería llevar por la vía civil.

El testimonio del encausado chocaba de frente con el del denunciante que ni siquiera ha llegado a saber por qué no le devolvía la escultura. Tuvo que pedir además que un sacerdote mediara para recuperar la talla, que luego encontró peor que cuando la dejó, aunque eso sí, estaba en fase de restauración. Dijo que el presupuesto de esos arreglos era de 360 euros, no los 3.600, y que le dio 180 en una determinada fecha para material y que nunca le propuso el inculpado firmar un contrato.

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