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El baúl de los recuerdos de la Jefatura de Policía Local

  • El servicio de objetos perdidos es un lugar en el que se pueden reclamar pertenencias

  • El almacén rebosa de carteras, móviles y llaveros

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Poca gente sabe que cuando se encuentra un objeto de mucho o poco valor abandonado, la obligación es la de trasladarlo a las autoridades para que su legítimo dueño pueda recuperarlo. Es un deber del ciudadano, no una muestra de simple bondad y civismo. Y es una norma que sólo a veces se cumple. Y quien no sabe eso aún menos sabrá que si tras una custodia municipal de esos bienes a los dos años nadie lo ha reclamado, el que realizó el hallazgo tendrá derecho a quedarse con él. "Se le pregunta siempre al que trae las cosas, pero la mayoría se desentiende y dice que ni dentro de dos años ni nada", explica el agente de la Policía Local Manuel Gajete.

La oficina de objetos perdidos se ubica en la Jefatura de la Policía Local, en la avenida de La Comedia (barriada El Almendral). El espacio está bien organizado si se tiene en cuenta la enorme cantidad de objetos que hay allí depositados. Lo que más puede encontrar uno allí son carteras y documentos de identidad. "Los carteristas lo que quieren es el dinero, lo demás les da lo mismo. Casi todas las carteras que entran no tienen ni un euro. Luego las tiran, y ahora que están más 'educados', se dedican a echarlas a los buzones. Correos las guarda en un apartado y un ordenanza del Ayuntamiento recoge lo que haya y nos lo trae".

"Los carteristas quieren el dinero, la cartera la tiran y acaba aquí", explican en la oficinaEntre los bienes más curiosos destaca una espada oculta dentro de un bastón

Entre los objetos más comunes también se encuentran los móviles. "Algunas veces vienen a preguntar los que lo han perdido y los tenemos. Pero cuando vienen porque se los han robado, pueden perder la esperanza porque ése no aparece. Mucha gente que lo pierde cree que no lo va a encontrar, y al final se quedan aquí los dos años que tienen que estar depositados sin que nadie los reclame", explica el policía local. Una de las mayores fuentes de objetos perdidos que se encuentran depositados en estas instalaciones provienen del aeropuerto. "Nos los traen de allí, tenemos maletas llenas de cosas. Si un turista la pierde, al final se desentiende".

Por otro lado, en la oficina se acumulan también algunos objetos que son, como poco, curiosos. Uno de ellos es un bastón que a simple vista parece un poco ostentoso, con un dragón como empuñadura. Pero desenroscando ésta, del interior del palo emerge una espada al más puro estilo asesino en serie. Un objeto que bien podría ser de coleccionista, pero también de alguien que tenía intención de usarla como arma. Su legítimo dueño tendrá que explicar bien por qué la tenía en su poder, y aún así podría estar cometiendo una irregularidad por posesión de arma blanca. "Antes teníamos esto lleno de navajas, pero ahora no las guardamos como objetos perdidos".

El destino del material perdido a veces es solidario. "Todo el textil que tenemos se lleva a la ONG Madre Coraje a los dos años si nadie lo reclama", cuenta Gajete. Y si son herramientas funcionales, el Ayuntamiento a menudo les da uso y las envía al área de Infraestructuras. Los objetos de mayor valor, por su parte, acaban en la Tesorería del Consistorio. Pasa a ser legítimamente patrimonio del municipio. "Quien traiga algo de valor tiene derecho a un 10% de su precio si aparece el dueño". Pero la mayoría de lo que hay son cosas menores o de ninguna utilidad, como gafas graduadas, por ejemplo. "Y muchas llaves, muchísimas, de gente que no imagina que las tenemos aquí". Si aparecen documentos de identidad, se trata de localizar al dueño. "Incluso matrículas de vehículos, que se caen y la traen los compañeros, pero al final la gente pone otra y no reclama ésta. Es una pena, porque no saben todas las cosas que tenemos aquí", remacha el agente.

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