Los beneficios del Gran Premio caen un 50% desde el 'blindaje' de Jerez

  • El impacto económico del evento internacional ha pasado de los 102 millones de 2006 a los 52 millones de esta edición · En 2005 sólo hubo 30 antidisturbios por los 200 de este año

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"Jerez ya no está de moda". La lapidaria sentencia fue pronunciada por un motero a micrófono abierto en el informativo de La Primera de TVE nada más concluir el pasado Gran Premio de España de Motociclismo celebrado en el trazado jerezano. Una frase que resume a la perfección el sentir de parte de un colectivo que no ha dudado en quejarse públicamente del "maltrato" recibido por parte de una ciudad sitiada y cerrada a cal y canto durante la pasada motorada. Esta circunstancia no escapa, como se ha podido comprobar en los días de 'resaca' del Gran Premio, a comerciantes, hosteleros y otras partes implicadas en la repercusión económica del evento, que también han denunciado las pérdidas -o la ausencia de ganancias- que ha ocasionado el inflexible 'blindaje' del núcleo principal del casco urbano. "Jerez ha pasado de ciudad sin ley a ciudad fantasma", llegó a reprochar la líder del principal grupo de la oposición, María José García-Pelayo.

De hecho, el gobierno municipal se ha apresurado a defenderse de los ataques y del chaparrón de críticas ofreciendo, propaganda mediática incluida, su balance oficial del pasado Mundial, en el que da a entender que nunca antes la ciudad resultó más beneficiada, a todos los niveles, de esta cita con eco mundial. Aunque lo cierto es que sólo hay que volver la vista dos años atrás para comprobar como el impacto económico del evento deportivo en Jerez y su zona de influencia era el doble de importante que el actual.

Más concretamente, la alcaldesa, Pilar Sánchez, cifró anteayer en 52 millones de euros los beneficios económicos que el Mundial ha reportado a la ciudad y su área de influencia. Una cantidad, la cual ni siquiera atañe sólo al plano local, que es un 50 por ciento inferior a la que se registró hace dos años, sin 'blindaje' y con un GP que dejó en la ciudad y alrededores 102,84 millones de euros, según datos facilitados en su momento por el Observatorio Turístico de la provincia. Un año antes, las ganancias fueron aún superiores, pues la propia alcaldesa desgranó en rueda de prensa (12-04-05) que el impacto había llegado a alcanzar los "110 millones de euros", de los cuales "80 millones" revertieron en la ciudad. A todo esto, en la primera edición con el núcleo central de la ciudad restringido a los moteros, el movimiento económico durante el Mundial fue aún inferior al registrado el pasado fin de semana, ya que, con datos de la Consejería de Turismo, Deporte y Comercio de la Junta, el desembolso realizado por los visitantes fue de apenas 47 millones de euros.

Lo más llamativo de todo esto es que la cifra de asistentes a una de las citas deportivas más importantes del calendario nacional e internacional no ha bajado en ningún momento. Año tras año, la afluencia de moteros al circuito ha ido en aumento, por lo que cabe preguntarse: ¿por qué si llegan más visitantes a la ciudad ésta saca menos provecho de la coyuntura? Aparentemente la respuesta, según apuntan diferentes voces de afectados, es bien sencilla: "simplemente, pasan de largo".

Este análisis y evolución del Gran Premio, con el perímetro de seguridad del centro como frontera comparativa, arroja datos todavía más sorprendentes que los anteriores. En el plano de la seguridad que rodea a la motorada, nunca la fiesta motera contó con más efectivo policiales que en esta última edición. Sin ir más lejos, el Ayuntamiento de Jerez, conformado por PSOE y PSA en ese momento, denunció en 2005 que "apenas se desplazaron hasta la ciudad unos treinta antidisturbios". En otras ocasiones, ni siquiera vinieron por razones peregrinas o, simplemente, porque en la capital andaluza había derbi entre Betis y Sevilla y no quedaban efectivos disponibles. En esta edición, por el contrario, han sido hasta 200 miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP) los que han ocupado las calles de la ciudad evitando y disolviendo cualquier tipo de incidentes. Más radares móviles, más guardias civiles, más helicópteros, mejores accesos al circuito, más aparcamiento que nunca... ¿Sigue siendo necesario aislar el centro de la ciudad a los visitantes? ¿Qué coste tiene la pérdida de impacto promocional y turístico de la ciudad cuando muchos de los visitantes que llegan pasan de largo? ¿No será que Jerez era una ciudad sin ley porque no había nadie -o escasísimos efectivos- que velara por su cumplimiento? Hay un año por delante para resolver todas estas cuestiones y las que vayan surgiendo, pero evidentemente sería una varapalo que ahora precisamente que el Circuito de Jerez no supone una carga económica para las espaldas de los jerezanos y jerezanas, perdiese la rentabilidad económica que antaño, al menos durante un fin de semana, a muchos proporcionaba. Siempre habrá vecinos molestos -ahora les toca a los de la zona Sur y Este, antes fueron los de la Avenida y Lola Flores-, pero lo más paradójico de toda esta polémica es que la propia alcaldesa Pilar Sánchez reconoció en 2006, un año antes de implantar el 'Estado de sitio' durante los días de GP, que "de ninguna manera se puede poner cerco al tráfico y cerrar una ciudad de 200.000 habitantes a los moteros porque acabarías con el Gran Premio". Nunca tuvieron más vigencia sus palabras que en este caso. En su mano está que Jerez vuelva a estar en la 'pole'.

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