Bodegas

El brandy amarra 4 años de ayudas en la reforma del vino

  • La nueva OCM del vino concede una prórroga de cuatro años para la supresión de las ayudas al uso de boca

"Partíamos de cero y hemos logrado bastante, lo que pedíamos". El presidente del Consejo Regulador del Brandy de Jerez, Evaristo Babé, fue explícito en su valoración del acuerdo sobre la reforma del vino alcanzado ayer en Bruselas en el Consejo de ministros de Agricultura de la UE.

Tras dos largos días, y sus correspondientes noches, de intensa negociación, los Veintisiete cerraron a mediodía de ayer por mayoría cualificada el acuerdo definitivo sobre la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) vitivinícola y del que, según las primeras impresiones de los negociadores y el sector, al menos la opinión mayoritaria, España y el Brandy de Jerez, uña y carne en la dura batalla comunitaria, salen bien paradas.

La delegación española, encabezada por la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, llegó a Bruselas dispuesta a vetar incluso cualquier acuerdo contrario a sus intereses básicos, entre los que gozaba de absoluta prioridad la defensa de las ayudas a la destilación de vino con destino al mercado -uso de boca- imprescindibles, a día de hoy, para que el brandy sea competitivo.

Finalmente, el texto de la nueva OCM del vino consagra el establecimiento de un periodo transitorio de cuatro años durante el que los Estados Miembros podrán mantener los apoyos a este mecanismo de mercado del que se benefician indirectamente la industria del brandy y otros licores con cargo a los fondos de los sobres o asignaciones nacionales, en los que España también se consolida como principal perceptor con una dotación de 420 millones de euros anuales, que suponen un tercio del presupuesto total de 1.300 millones.

Salvado el escollo de la supresión inmediata de las ayudas a la destilación, tanto para la de uso de boca como para la de crisis y el apoyo a los mostos que planteó inicialmente la Comisión Europea, el presidente del Brandy subrayó el acierto de la fórmula escogida, el plazo de transición de cuatro años concedido por Bruselas para adaptarse a las necesidades del mercado y que supone un "cambio sustancial" sobre la posición de partida.

"Decir que podríamos haber conseguido más no sería realista", explicó Babé, quien recalcó que "el esquema es positivo" y "hay que ser serios" para aprovechar el cuatrienio de prórroga en el que "el sector tiene que adaptarse a las nuevas circunstancias".

Tan satisfecha o más que Babé se mostró la ministra española, quien al término de la reunión en Bruselas compareció en rueda de prensa para manifestar que al margen del logro de mantener las ayudas directas a los viticultores, "en esta OCM se da solución a todos los problemas que teníamos en las diferentes producciones del sector".

Después de repasar los aspectos de la reforma con los que España, a su juicio, ha alcanzado todos sus objetivos, la ministra se propuso trabajar a partir de ahora para que España "deje de ser el tercer país productor y se convierta en el primero, no sólo en hectáreas, sino también en valor de la producción y comercialización".

El Ministerio y el Consejo del Brandy, como todo el sector, vigilarán ahora para que el desarrollo del texto no desvirtúe el acuerdo alcanzado ayer en Bruselas.

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