"Si de algo están cansados los jóvenes es de palabras vacías que oyen a ciertos políticos"

  • El nuevo director del ente dependiente del Ministerio de Igualdad se ha propuesto romper con la "utopía" que representa para la juventud la emancipación; en su agenda también están el empleo, la formación o fenómenos sociales como el 'botellón'

Gabriel Alconchel (Jerez, 1978), flamante nuevo director del Instituto de la Juventud (Injuve), llega puntual a su primera entrevista tras tomar posesión del cargo. Quedamos en una plaza emblemática de la ciudad como es el bar La Moderna. Acaba de aterrizar de la capital de España, donde tiene su nuevo despacho y un ambicioso reto por delante: romper las desigualdades que padecen los jóvenes a la hora de acceder, principalmente, al empleo y a su primera residencia.

-¿Cómo le ha sentado este salto a la arena política después de varios años tras la barrera?

-La verdad es que tengo una amplia trayectoria dentro del PSOE, sobre todo en el ámbito orgánico y de las Juventudes Socialistas [secretario provincial de las Juventudes en Cádiz], y esto ya supone directamente ostentar una responsabilidad política. Lo cierto es que me apetecía porque cuando entré en política lo hice por vocación y siempre es interesante afrontar un reto de estas características.

-Se le ve muy ilusionado...

-Más que ilusionado, estoy mentalizado porque supone una oportunidad a la hora de gestionar un ámbito en el que tengo cierta experiencia y muchas inquietudes y ganas de hacer cosas nuevas, que es para lo que la ministra (de Igualdad, Bibiana Aido) me ha nombrado.

-Viene de ejercer como periodista, su profesión, ¿tendrá a alguien que le haga los discursos?

-Al estar uno en las dos partes es especialmente meticuloso. Soy muy personal en este sentido y me gusta huir de los tópicos y de la retórica vacía. Sobre todo, porque me dirijo a los jóvenes, y si de algo están cansados es de esas palabras vacías que han podido oír a ciertos políticos.

-En su discurso de toma de posesión advirtió de que trabajará para que la emancipación de los jóvenes no sea una utopía. También es mala suerte que esa afirmación tenga lugar ahora que acceder a una vivienda es más utópico para un joven que nunca…

-Comenté en aquel momento que mi prioridad se movía en dos ejes fundamentales: una, que la formación fuera garantía de igualdad de oportunidades, porque parece que ahora estudiar una carrera no es correlato de luego tener un trabajo mejor; y el segundo eje, es que la emancipación no sea para los jóvenes una utopía, que crezcan otras más necesarias. Vivimos un momento de reajuste en el mercado inmobiliario, pero creo que durante los últimos cuatro años se han hecho cosas para corregir el desajuste entre el coste por tener un techo y el precio real de las viviendas, sobre todo para jóvenes inmersos en altas cotas de precariedad laboral. Pero se han dado pasos, como la renta de emancipación. Hasta el 2004 no existía medida alguna para facilitar el acceso a la vivienda, sólo una burbuja inmobiliaria brutal que fue fomentada por los gobiernos del PP. Esa burbuja se ha roto por la inercia del mercado y por las medidas que el Gobierno de Zapatero y, en Andalucía, de Chaves, con el Pacto por la Vivienda, han puesto en marcha.

-Pero hay una disfunción profunda: los jóvenes son 'mileuristas' y los bancos cada vez son más reacios a conceder una hipoteca...

-Aquí algunos todavía aspiran a ser mileuristas, hay muchos jerezanos jóvenes que ni siquiera llegan a los mil euros después de una jornada de trabajo continuo. Respecto a la disfunción entre el momento en que vivimos y la situación financiera global que afecta a los bancos, opino que para eso están los gobiernos, para corregir los fallos que produce el mercado. Una prueba de ello es la firma del Pacto Andaluz por la Vivienda que ha firmado el presidente de la Junta con los actores del sector, y uno fundamental son las entidades financieras, que son las que tienen que conceder los créditos.

-Hablando de 'mileuristas' y utopías, ¿ve posible romper con esa dinámica y aumentar el salario base?

-Estamos en el camino. Desde 2004, el Salario Mínimo Interprofesional se aumentó a 600 euros y nuestro compromiso como gobierno es que crezca hasta 800 euros de aquí a final de la legislatura. Con esta medida ponemos una primera piedra para que por lo menos se equiparen los salarios más bajos a unos más razonables con los que afrontar el día a día. Es fundamental que el salario mínimo alcance un nivel equiparable al resto de Europa y lógicamente hacer esfuerzos por ganar en estabilidad laboral y oportunidades de trabajo.

-¿Promoverá nuevos planes para acabar con la, por llamarla de algún modo, explotación juvenil que se manifiesta en los becarios?

-Ese es un gravísimo problema. Por eso una de las medidas que vamos a poner en marcha va a ser el Estatuto del Becario, donde se van a regular los derechos y las condiciones laborales entre la persona joven que ejerce de becario y la empresa o institución con la que colabora. Ahí se marcarán estrictamente las condiciones para que cuando haya algún incumplimiento el becario tenga respaldo, que no se vea desamparado, por ejemplo, con falsas esperanzas de contratación. Hay que dar pasos adelante y no ser catastrofistas, como por ejemplo con la renta básica de emancipación, que se ha criticado porque, según dicen, se sube el precio del alquiler por parte de los arrendadores. Eso está ahí, pero los gobiernos están para corregir los fraudes. Lo que no vale de nada es quedarse de brazos cruzados porque el que seguirá padeciendo las desigualdades será el joven.

-¿Recuerda la última vez que hizo 'botellón' con los amigos?

-Lo he hecho tantas veces que ni me acuerdo… Pero lo más importante es reconocer que los jóvenes somos mucho más que botellón. La sociedad adulta y las instituciones, a veces, sólo ven la perspectiva juvenil respecto a lo que les afecta a ellos de manera perjudicial. Nadie habla del esfuerzo en el día a día del estudio, o de los jóvenes que emigran para buscar trabajo, de la precariedad laboral… El botellón es un fenómeno social que hay que entenderlo, no criminalizarlo. Eso sí, hay normas de convivencia que respetar.

-Hay voces que alertan de que se está enmascarando un problema de salud pública bajo la etiqueta de fenómeno social...

-Desligaría el fenómeno o espacio de socialización de los jóvenes con el tema de la salud pública. Estoy radicalmente en contra de que se incumplan las leyes, y no podemos permitir que haya consumo de alcohol u otras sustancias en menores. Pero eso no es el botellón, como orinar en una esquina tampoco lo es. Esos son efectos negativos y no sólo puede ser visto desde ese prisma, ya que de lo contrario nunca habrá alternativas ni solución.

-¿Cree que las nuevas tecnologías perjudican más que benefician a los jóvenes?

-Las nuevas tecnologías son una oportunidad terrible y un instrumento que la juventud utiliza para relacionarse, pero también para comunicarse y generar riqueza. Como todo, tienen sus efectos negativos pero tienen un potencial increíble para hacer frente a problemas actuales. En la medida en que se formen los jóvenes hoy pondremos la semilla de lo que serán las soluciones a los grandes retos del mañana. Las nuevas tecnologías, en este sentido, son, como los jóvenes, parte de la solución, no del problema.

-¿Cómo ve la relación actual entre los jóvenes y la política, están más implicados que aborregados?

-El Injuve tiene un Observatorio de la Juventud que dice que hay un interés creciente por la participación, pero no focalizada hacia estructuras como los partidos políticos, sino más relacionada con los movimientos sociales. Es una tarea que tenemos pendiente, que los partidos involucren a la gente joven, creando espacios de participación para que los jóvenes vean a los partidos políticos no como una estructura obsoleta sino como instrumento para cambiar la realidad, así los veo yo desde luego.

-Pero parece que los jóvenes ven al político como alguien que le utiliza en tiempo electoral.

-Queremos romper esa barrera que se establece entre los políticos y los jóvenes. Es uno de los retos. Hemos ganado mucho porque tenemos a 'una de las nuestras' sentada en el consejo de ministros (por Aido), lo digo por la complicidad que se puede generar y las preocupaciones que tiene marcadas en su agenda. Los problemas de los jóvenes pasan al primer nivel de la agenda política, más aún de lo que ya lo estaban. De hecho, se va a crear una subcomisión de Juventud en el Congreso y se redactará el Libro Blanco de la Juventud 2020, donde se recogen las estrategias hasta ese horizonte.

-¿Y cuál será su gran proyecto para la legislatura?

-Queremos crear un Plan de Emancipación Joven, que se ocupe del acceso a la vivienda y el empleo. Vamos a crear una red de oficinas de emancipación, que irá recogida en los Presupuestos Generales para 2009, y Jerez será una de las primeras ciudades que cuente con una de ellas, donde irán centralizados todos los servicios para los jóvenes. No obstante, el joven debe saber que ningún político va a venir a solucionarle la vida, la vida se la tiene que buscar él, pese a que puedan trazarse ayudas que rompan las desigualdades existentes.

-Ya que menciona Jerez, ¿qué le parece la idea de trabajar en el plano de la política local?

-Está claro que uno no es jerezano sólo por lo que pone en el carné, sino que ejerce como tal. Los problemas de mi pueblo me preocupan más que otra cosa. Aquí tengo a mi familia, a mis amigos... Lógicamente la política local es un reto pendiente y que algún día haremos algo desde ese ámbito.

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