"La colaboración vecinal es clave y esencial en la lucha contra la droga"

  • A punto de recibir su nombramiento como hijo adoptivo de Jerez, el que fuera responsable de los 'estupas' de la ciudad durante 18 años relata las experiencias de la época más dura, "los años de plomo"

Antonio Sánchez Hernández (Fuentelapeña, Zamora, 1948) fue nombrado recientemente hijo adoptivo de Jerez. El próximo mes de enero, posiblemente en la segunda quincena, se le hará entrega del título que hará de él un jerezano más, algo que él siente ya desde hace ya mucho tiempo.

Antonio Sánchez fue responsable de la lucha antidroga en Jerez durante 18 años, concretamente hasta el pasado año 2004, momento en el que pasó a ese periodo de semi-jubilación conocido en el Cuerpo Nacional de Policía como segunda actividad. Sánchez es policía desde 1973, el año en el que ETA acabó con la vida de Carrero Blanco, un hecho que provocó "que nos mantuvieran encerrados sin salir en la Escuela del Santo Ángel de Madrid". De allí fue destinado a Navarra, donde trabajó en los servicios de Extranjería e Información durante un lustro. Fue el 29 de julio de 1979 cuando se le destinó a Jerez. Sus primeros servicios en la ciudad se desarrollaron en la Policía Judicial "que por entonces era conocida como la Brigada Criminal", así como en el grupo de Atracos, Homicidios y Estupefacientes con la categoría de inspector. Fue en 1986, cuando se produjo la unificación del Cuerpo General de Policía y de la Policía Armada, lo que le devino el mando de jefe del Grupo Operativo. "Eran los años de plomo de la droga -recuerda Sánchez-, el tiempo en el que multitud de jóvenes que habían coqueteado con el hachís comenzaron a caer en la heroína creyendo que era lo mismo. Pero nada más lejos de la verdad". Su carrera prosiguió como coordinador de Contactos Ciudadanos y jefe de Estupefacientes de Pequeño Tráfico en 1990. Cuatro años después se hizo cargo de la unidad pero en su conjunto, es decir Pequeño, Mediano y Gran Tráfico para, a partir de entonces, recalar como jefe en la UDEV (Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta) y en el MOE (Módulo Operativo Especial).

Antonio Sánchez, el jefe de los 'Estupas' como aún es conocido en Jerez, es un profesional que reconoce que su trabajo "me permitió conocer la problemática de Jerez, algo que hubiera sido imposible de no haber contado con el apoyo y la colaboración de las asociaciones de vecinos".

"Fueron años muy duros", dice Sánchez cuando recuerda aquellos tiempos en los que "los vecinos se echaban a la calle para denunciar el tráfico de drogas. La única solución posible era dar una respuesta rápida y, sobre todo eficaz". Aquellas manifestaciones, hoy casi en el olvido, fueron verdaderos acontecimientos de la historia reciente de Jerez. No en vano "un grupo de vecinos de San Juan de Dios se echaba a la calle, caminaba hasta unirse con los del Polígono de San Benito y así seguían hasta que se les añadían los de El Chicle y la Zona Sur. Al final, cuando llegaban al centro, eran miles de personas clamando contra la droga. Y había que darles respuestas".

Cuando llegó a Jerez "lo que me encontré eran muchos jóvenes coqueteando con el hachís, pero apenas 4 ó 5 años después ya estaban enganchados a la heroína y ésta llegó a campar a sus anchas por la ciudad. Muchas personas creen que el hachís no hace daño, pero yo les recuerdo un proverbio marroquí sobre esta droga: 'El hachís es como el fuego: un poco calienta y mucho quema".

Los años de las grandes redadas fueron fruto, en buena parte, del esfuerzo continuado de un grupo de hombres y mujeres que dedicaban hasta su tiempo de descanso a no dar tregua a los narcotraficantes de pequeño y mediano calado que han caracterizado a la ciudad. La coordinación policial también fue especialmente importante, como es el caso de aquellos primeros noventa en los que Guardia Civil, Policía Local y Cuerpo Nacional de Policía actuaban codo con codo. "Llegamos a incautarnos de 6 kilos de heroína, una cifra muy importante tanto por el volumen como por el hecho de que la heroína era la droga que a más jóvenes mataba en la ciudad". "Era triste -apunta- comprobar cómo muchos jóvenes ejercían de camellos, es decir, trabajaban vendiendo droga para terceras personas y, así, conseguirse un par de dosis para su consumo". La situación, según señala este experto policial, se prolongaba hasta que eran detenidos y encarcelados. "En ese momento muchos de ellos comenzaban a abrir los ojos y se percataban que por ese camino no llegaban a ningún sitio". Asegura que buena parte del trabajo de un agente del orden no es sólo hacer cumplir la ley, sino prevenir la delincuencia. "Es por ello por lo que he hablado en multitud de ocasiones con esos jóvenes y les decía que cuando salieran fueran a alguno de los centros de desintoxicación que tenemos en Jerez, en los que trabaja gente con muchísima ilusión. Algunos, no todos, me hicieron caso. Hoy en día me los encuentro con sus familias por la calle y me alegra enormemente que me agradezcan aquel consejo. Siempre, por desgracia, cuando nos encontramos hablamos de aquellos que no lograron salir, que fueron muchos por desgracia. No es imposible salir de las drogas. Es un mensaje que jamás debe dejarse de transmitir".

Antonio Sánchez es uno de los hombres que más saben de drogas en Jerez. Su labor, tras todos estos años se desarrolló en buena parte "con grandes dosis de imaginación y muchísimas horas de trabajo". "En muchas ocasiones -comenta- los narcos creían que los 'estupas' no estábamos trabajando. Fue por ejemplo el caso de una operación en la barriada de El Calvario donde ni siquiera hubo que llamar a la puerta antes de echarla abajo con mandamiento judicial en mano. Resulta que echaban el partido Real Madrid-Bayern de Munich por la tele y los traficantes creían que los policías estarían viendo el partido. Es por ello que tenían las puertas abiertas, vendían a quien entraba en el piso y por lo que nosotros les intervenimos cerca de 20 kilos de hachís. La Policía no descansa".

El momento clave de la lucha antidroga en Jerez en las últimas dos décadas "tuvo lugar en el preciso instante en que conseguimos la confianza vecinal gracias a actuaciones rápidas y eficaces llevadas a cabo por un trípode esencial: la ley, las fuerzas del orden y los jueces, demostrando que para luchar contra las drogas son necesarias una ley dura, una policía eficiente y una justicia rápida".

Las dificultades por las que puede pasar un agente del orden en una operación antidroga son innumerables. "La planificación y tener un gran equipo, como fue mi caso, son esenciales, así como tener una forma física cuidada. A mí, por ejemplo, me ha servido en muchas ocasiones para salir indemne de situaciones complicadas. Es algo que siempre recomiendo a los jóvenes policías. Esa buena forma física evita más violencia, evita que haya que utilizar el arma. Yo jamás he pegado un disparo en Jerez y las únicas heridas que he sufrido han sido las que sufrí en accidentes de tráfico durante persecuciones". "Siempre, absolutamente siempre -relata- nos reuníamos antes de actuar. Planificábamos al máximo cada actuación para no dejar nada a la improvisación. Llegamos a conocer la distribución de las casas de Rompechapines a la perfección. Aquel barrio, que dejó de dedicarse a la prostitución hace muchos años se tornó en un lugar de tráfico, justamente a espaldas de Comisaría lo que era especialmente hiriente. Era muy difícil de vigilar, pero a fuerza de mucho trabajo conseguimos erradicarlo".

Como ha quedado dicho, Antonio Sánchez se encuentra en la actualidad ejerciendo funciones policiales dentro de la segunda actividad. "Lo de la segunda actividad no lo entiendo pues te meten en ella cuando justamente más sabes, más conoces, más experto eres de tu área de trabajo. No, la verdad es que no me gusta nada que me hayan retirado. Pero bueno, son las cosas de la Administración". El nombramiento, no hay ni que decirlo, llena de orgullo a Antonio Sánchez quien agradece a lña federación de asociaciones vecinales "y muy especialmente al dirigente Luis Valle" los esfuerzos realizados para que la distinción llegara a buen puerto. "Sólo puede decir: gracias".

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