Los comercios confían en el 'sprint' final de las rebajas

  • Las grandes marcas ya han llenado sus locales con la ropa de la nueva temporada y las pequeñas tiendas se centran en el turismo para deshacerse de existencias

Este año las rebajas corren que se las pelan. La segunda tanda de descuentos se ha anticipado unos días y el remate final está al caer. Mientras que en los escaparates de las tiendas jerezanas ya no hay espacio para más carteles con ofertas, los comerciantes se comen las uñas deseosos de hacer el agosto, y nunca mejor dicho, y de cerrar dignamente una temporada que, en términos generales, ha sido bastante floja.

Si el reclamo del mes de julio eran los astronómicos descuentos, en agosto las estrategias de los dos tipos de comercio, grandes y pequeños, toman caminos completamente diferentes. Las grandes marcas hacen frente al calor, las vacaciones y la saturación de compras con potentes promociones. Ya durante la segunda semana de julio empezaron a meter avances de la nueva temporada otoño-invierno. A día de hoy, casi dos tercios del espacio en este tipo de establecimientos están destinados a la nueva mercancía. "No se llena la caja con una blusa de 5 euros. Se llena con una de 80 euros", dice la encargada de una conocida tienda de la calle Larga. Hasta finales de agosto, las chaquetas y las botas van a irse comiendo poco a poco el terreno de las camisetas de tirantes y las sandalias. Cuando se cuelguen los carteles del remate final, "la gente va a empezar a entrar como loca y se va a encontrar con una 'birria' de rebajas, porque ya no quedará casi nada", comenta otra dependienta de la misma calle. Pero ahí está la 'gracia'. La tentación es difícil de vencer y, en vez de dejarte sólo 15 euros en un par de bikinis, que era lo que en principio estaba planeado, es posible que saques del monedero un poco más para llevarte una sudadera, otros vaqueros nuevos… El Corte Inglés, por su parte, confía en la buena marcha de las compras finales porque "empezamos el mes con una promoción muy fuerte: la vuelta a los colegios". Los libros, la papelería y los uniformes ayudarán a remontar el vuelo.

El pequeño comercio, sin embargo, centra todos sus esfuerzos en jugar otro tipo de baza: intentar deshacerse de la mayor cantidad de mercancía posible y hacer caja a través del turismo. Aunque Jerez no es una ciudad con playa, el turismo bodeguero, ecuestre y de monumentos sigue siendo muy importante. "A pesar de que nos hemos cargado con menos género que otros años, todavía tenemos mucho que vender", comenta Fernando García, presidente de la Asociación de Comerciantes de Jerez (Acoje). Hace un par de años, muchas tiendas pequeñas cerraban durante el mes de agosto, siempre y cuando las ventas de julio hubiesen sido más o menos decentes. Pero la crisis ha hecho que la tónica, sin duda, haya cambiado. Para Acoje, "por muy poco que se haga, cualquier cosa que llegue es buena". Las rebajas de verano siempre son más tranquilas que las de Navidad, porque son mucho más largas, pero "lo de este año es desesperante".

El dilema hamletiano que se plantea en estos días el pequeño comerciante jerezano es: abrir o no abrir. "Por las mañanas todavía se hace algo, pero las tardes suelen ser insufribles. De media, estoy vendiendo un par de prendas a la semana. A proporción, me sale mucho más cara la luz y el aire acondicionado. No me merece la pena abrir en agosto", se lamenta la dueña de una tienda de ropa para señoras del centro de Jerez.

El que muchos se decidan por cerrar hace que los que se mantienen al pie del cañón vean una oportunidad de oro para remontar cifras haciéndose con la clientela de sus competidores más cercanos. Según Acoje, el año pasado, agosto fue incluso mejor que julio porque, como algunos comercios echaron el cierre, "otros cogieron el testigo". En general, nadie pierde la fe y todos confían plenamente en el 'sprint' final de las rebajas.

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