"Si los consejos reguladores no existieran habría que inventarlos"

  • El ex ministro Manuel Pimentel, que fue presidente del Consejo del Montilla-Moriles, ofrece una conferencia en Williams & Humbert sobre los retos del sector

Manuel Pimentel, a la izquierda, junto al director general de Williams & Humbert, Jesús Medina, que presentó el acto. Manuel Pimentel, a la izquierda, junto al director general de Williams & Humbert, Jesús Medina, que presentó el acto.

Manuel Pimentel, a la izquierda, junto al director general de Williams & Humbert, Jesús Medina, que presentó el acto. / Pascual

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Las Bodegas Williams & Humbert acogieron ayer la reanudación de su ciclo de conferencias con la presencia del ex Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales Manuel Pimentel, quien hasta 2012 presidió el Consejo Regulador del Montilla-Moriles. "Creo que la situación va a ir a mejor, ya hemos tocado fondo. El vino de Jerez tiene muchos retos, y uno es dejar de ser sólo un vino de feria y romería, que también, pero debe llegar a la gente joven y urbanita, que no lo conoce. Tiene como punto positivo que a este público le gusta lo que es distinto, y el vino de Jerez tiene ese y otros atributos que hace que tengan mucho futuro. Creo que haciendo un esfuerzo de adaptación, vendrán tiempos mejores", explicó.

La ponencia trató en gran parte sobre la importancia de los Consejos Reguladores ante los nuevos retos del sector vinatero. "Asociamos el vino con el territorio que lo cría, de ahí la importancia que la Denominación de Origen tiene en la definición de cualquier vino, garantizando un mínimo de calidad a los atributos de la zona. Si la vuelta al territorio, al origen, es una tendencia, las denominaciones de origen tienen un papel fundamental. Y la función de los Consejos Reguladores lo garantiza, evitan fraudes y cumplen con los fines del control, la defensa, la gestión y la promoción del producto", señaló ayer Pimentel.

Pimentel incidió en la importancia de llegar al consumidor joven y urbanita de la era digital

En ese sentido, igualmente, reconoció que "los bodegueros, cooperativistas y viticultores se muestras orgullosos de su denominaciones de origen, pero también recelan con frecuencia de sus consejos. A veces son percibidos como simples órganos burocráticos inmovilistas y caros de mantener, que encorsetan más que ayudan". El que fuera responsable de los vinos generosos cordobeses puntualizó que "de las más de 7.000 bodegas españolas, unas 4.000 se engloban en alguno de los 60 Consejos Reguladores que existen. Y cada vez que una de ellas se sale de un Consejo, se aviva el debate y es bueno porque hace sudar y reforzar su necesidad de aportar valor añadido a los amparados".

Pero, ¿tienen futuro los consejos reguladores? Según Pimentel, "por supuesto que sí, y si no existieran habría que inventarlos", afirmaba tajante. "Pero deben evolucionar al unísono de los cambios sociales, de las tendencias de productores y consumidores y de las posibilidades tecnológicas que nos asombrarán en los próximos años", incidió. "Además, el mundo del vino, en general, y los Consejos Reguladores en particular, deberán luchar por su consideración como alimento saludable y su diferenciación a todos los efectos con otras bebidas alcohólicas".

El también novelista y editor subrayó que "el consumo de vino crece en el mercado nacional, y sin embargo en los años 70 el consumo se situaba en 40 litros anuales por persona y se ha reducido hasta los 21 de la actualidad, lo que sitúa a España a la cola. No cabe duda de que hay factores sociales detrás de ello más allá de la crisis económica de la última década", sostuvo. Y esos cambios sociales se relacionan con la percepción del vino entre la sociedad, siendo estos los cambios que deben afrontarse desde los Consejos Reguladores. Pimentel aportó varias características de la sociedad de hoy y del mundo en el que tendrá que defenderse el consumo de caldos. "La sociedad urbana idealiza lo natural, y el vino es uno de los bálsamos para saciar esta necesidad. Ningún producto simboliza lo rural y el terruño como el vino", incidió primeramente, para añadir que "a la sociedad le atrae la cultura del vino, consume alimentos y también la cultura que conlleva, los valores que simboliza, participando en el relato que lo envuelve. Y esta sensibilidad exige además la sostenibilidad a la hora de producir ante el mayor grado de educación medioambiental".

Al hilo de ello, también recalcó que el consumidor actual siente una gran preocupación "por su salud, por su calidad de vida, y el vino está adornado de atributos saludables que se deberán potenciar". En concreto, especialmente en el caso de vinos como el de Jerez, "la crianza biológica bajo el velo de flor de los vinos generosos merece un esfuerzo de investigación sobre sus ventajas. El tinto ha realizado una campaña sobre sus características antioxidativas y sus ventajas cardiovasculares".

A la vez, en la sociedad actual "se valora y prioriza el tiempo de ocio. Para los 'millenials' -como se denomina a la generación de los nacidos a partir de los 80- tan importante es la vida profesional como el ocio. Y el vino ganará consideración como bebida estelar de los actos sociales a la vez que perderá cotidianidad: no se beberá cualquier vino cualquier día, sino un buen vino en días especiales". Los 'millenials', igualmente, conforman "una sociedad con hábitos solitarios que precisará socializarse de nuevas formas, y el vino tendrá que seducir en esas nuevas formas". Pimentel también habló de una sociedad digital "que toma sus decisiones a través de internet. El vino tendrá que dar la batalla en ese espacio y encontrar su hueco".

Volviendo al asunto de los Consejos Reguladores, remachó con que "el consumidor exige mayor calidad y mayor variedad, porque quiere sentirse especial y está dispuesto a pagar por ello. Este deseo de diferenciación ha permitido a algunas denominaciones ofrecerse como alternativa a otras con un monopolio casi histórico. Y en cuanto a esa diferenciación, lo vinos generosos de crianza biológica son una rareza enológica, que presentan un nuevo mundo por descubrir y otorgan un halo de diferente". Por todo ello, Pimentel se declaraba ayer "razonablemente optimista" respecto al futuro de los jereces y otros vinos.

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