Jerez

"Todo se debió a una conjunción de desgracias, una tras otra"

  • El atropello de una joven de 29 años en la autopista tras salir de la Feria ha generado todo tipo de teorías

  • Los expertos las descartan: "Fue mala suerte y hay pruebas de ello"

Acceso a la autopista que se ubica al final de la avenida de Europa. Acceso a la autopista que se ubica al final de la avenida de Europa.

Acceso a la autopista que se ubica al final de la avenida de Europa. / manuel aranda

"Todo se debió a una conjunción de desgracias. Fue mala suerte y hay pruebas de ello". Esta frase, en boca de un experto policial, resume el atropello que la noche del día 10 de mayo se cobró la vida de una joven barcelonesa en la autopista durante la celebración de la Feria. Al desconocimiento de la ciudad se unieron la noche, el color oscuro de sus ropas y la especial atención que prestaba al móvil con el que mantenían conversaciones con su novio.

Fuentes policiales tanto de la Guardia Civil como del Cuerpo Nacional de Policía coinciden al señalar que "en principio todo resultaba extraño, es lógico que se investigara. A esas horas, en plena madrugada, una joven andando sola por una vía de alta velocidad... Era realmente raro". Todas las dudas que pudiera haber al respecto quedaron cerradas cuando se produjo un hecho determinante para los expertos policiales: "Cuando el Departamento de Tráfico de la Guardia Civil asumió la investigación (y no la Policía Judicial) todos los que somos profesionales de la Policía no tuvimos duda alguna de que se había tratado de un accidente, trágico, y con una joven víctima mortal. Se trata de un atropello. No hay más".

Para alcanzar esta conclusión han jugado un papel determinante las cámaras de seguridad, donde se ve a la joven avanzando por la avenida de Europa en dirección a la autopista. "El hecho de que se vea una luz en sus manos determina que iba hablando por el móvil". A partir de ahí se le pierde la pista hasta que vuelve a aparecer caminando por el arcén en dirección a Sevilla. Logró avanzar bastante. Se cree que desde la Feria del Caballo, donde estuvo con personas conocidas como su novio y la madre de éste, hasta el lugar donde fue atropellada pudo caminar del orden de unos nueve kilómetros. ¿Desorientación? ¿Poco conocimiento de la ciudad? Lo cierto es que la joven, ya casi una treintañera, avanzó y avanzó hasta que un automóvil la arrolló. Y no fue el primero. Hay agencias de noticias que aseguran que fueron más de veinte. El color negro de sus ropas pudo influir mucho en que fuera casi invisible en una vía de alta velocidad en la que, como es sabido, los peatones y hasta los vehículos lentos tienen prohibido el acceso.

Toda la investigación ha recaído sobre el Juzgado de Instrucción número 2 de Jerez, cuyo forense vino a dictaminar la hora de la muerte en el entorno de las seis de la madrugada. La víctima, Nuria L.L., tenía 29 años y era natural de Barcelona si bien contaba con domicilio en Jerez, en una zona de viviendas unifamiliares en las inmediaciones de la Rotonda de la Maternidad, en la popular barriada de San Joaquín.

El levantamiento del cadáver fue especialmente complicado ya que en casi un kilómetro -desde el punto en que se produjo el primer impacto, punto kilométrico 78 de la autopista Cádiz-Sevilla- se encontraron restos que, según testigos presenciales, fueron recogidos por el personal del servicio encargado de los denominados levantamientos judiciales. Todo ello contó con la presencia del forense del Juzgado, en labores de guardia.

Son muchos los rumores que circulan por la ciudad en torno a este triste suceso, tales como que hubiera ingerido alguna sustancia inhibidora de la voluntad, pero lo que es completamente cierto es que la joven Nuria fue incinerada el pasado día 11 tras recibir un su memoria un servicio religioso en las instalaciones del Tanatorio de Jerez. En caso de que hubiera dudas a este respecto la autoridad judicial, en este caso el magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Jerez, habría ordenado su enterramiento ya que, como es sabido, la cremación destruye cualquier tipo de prueba. Y no ha sido así.

El próximo mes de noviembre habría cumplido 30 años.

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