16 días sin noticias del gobierno local

  • Los tres ex trabajadores municipales cumplen más de dos semanas de encierro reivindicativo y ya han remitido cartas a Zapatero, Chaves, Cabaña, Rajoy y Arenas pidiendo su mediación en el conflicto

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Hoy se cumplen 16 días desde que tres ex trabajadores municipales decidieron encerrarse en la Catedral en señal de protesta por los despidos en el Ayuntamiento y, en todo este tiempo, las posturas se han mantenido inalterables: los enclaustrados mantienen su sufrida reivindicación y el gobierno municipal se mantiene con mano firme en su decisión. Ayer mismo, los tres grupos de la oposición trataron sin éxito de "doblar la mano del gobierno" y colaron por vía de urgencia, "mediante una estratagema", una propuesta conjunta para que se opte por la readmisión en caso de que la veintena de despidos sean declarados por el juez como improcedentes. La propuesta urgente fue rechazada de plano por los socialistas [más información en página siguiente].

Entre tanto, en el interior del primer templo de la ciudad los afectados ven discurrir los días sin avance alguno, sin visos de negociación, pero con mucho más frío en los huesos. Tal es su desesperación que han remitido una carta personal, que firma Iván Jiménez en nombre de todos los despedidos, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; al presidente de la Junta, Manuel Chaves; al líder de la oposición, Mariano Rajoy; y al presidente del PP andaluz, Javier Arenas. Además, también han hecho llegar la carta al presidente de Diputación, Francisco González Cabaña. "Estoy seguro de que el PSOE en Madrid no sabe lo que estamos pasando en Jerez con esta dictadura", dice Iván, quien reconoce que "lo he pasado muy mal en mi vida y ahora estoy dispuesto, si hace falta, a morir por mi puesto de trabajo". En este sentido, advierte: "Si no tengo respuestas antes del lunes me pongo en huelga de hambre".

En la carta, Manuel Bello, Josefa Valero e Iván Jiménez explican a los dirigentes políticos sus interioridades, cómo llegaron a ocupar sus puestos en el Ayuntamiento y cómo los han perdido. "Mis planes de futuro se han ido al traste", relata Bello, ex empleado del Área de Movilidad. "Era mi primera nómina tras 25 años de trabajo", le expone Josefa, antigua trabajadora de jardinería en Urbanismo. "Delinquía por necesidades económicas y logré rehacer mi vida", recuerda Iván, igualmente ex empleado de la GMU. Todas las cartas redactadas de puño y letra, con una sinceridad brutal y como llamada de auxilio a las altas instancias políticas.

La concejala del PP, Felisa Rosado, reprochó ayer, durante el pleno, que el gobierno no haya ido a interesarse, "ni siquiera humanamente", por las pésimas condiciones que están padeciendo estas personas. "Es una situación a la que no se tendría que haber llegado, tendrían que haber tendido una mano al diálogo", dijo. La postura de la popular fue tachada de "demagógica" por parte del ejecutivo local socialista, que reconoció no tener en la mano una salida laboral para los 18.000 parados de la ciudad. En este sentido, la situación se ha enquistado hasta tal punto que ayer pudo oírse, tras el pleno, a una persona que aseguraba a la alcaldesa estar en el número 1 de la bolsa de trabajo del Ayuntamiento y que si ésta accedía a readmitir a los despedidos estaba también dispuesta a encerrarse en la Catedral. Una cuestión que deja entrever lo complejo de una salida negociada a este conflicto.

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