"Le dije que me matase ya, que no me hiciera sufrir más"

  • La Audiencia provincial condena a cuatro años y medio de prisión a un vecino de Jerez por maltratar y amenazar a su pareja

Fachada del Palacio de Justicia de Cádiz. Fachada del Palacio de Justicia de Cádiz.

Fachada del Palacio de Justicia de Cádiz. / joaquín hernández 'kiki'

"¿ayer bien?". "No, ya te cuento, está acostado". "¿Otra vez te pegó?" "Sí." "¿Pero mucho?" "Me dio con la puerta en la espalda y me duele un montón. Me cogió del cuello fuerte. Me puse a chillarle, le dije que no me pegara más, que si quería que me matase ya, pero que no me hiciera sufrir más". "Tía, vente ya, no aguantes más, de verdad. No me hables más que voy a entrar y está ahí. Pero de vez en cuando mándame algo. Cada hora". No te preocupes, estoy bien. Estando con él no puedo coger el móvil".

Ésta es la conversación de WhatsApp que una mujer tiene con su mejor amiga de la infancia después de sufrir un episodio de violencia de género a manos de su pareja, ahora condenada por la Audiencia Provincial de Cádiz a cuatro años y medio de prisión por maltratarla.

"El acusado logró la inmersión de su pareja en una atmósfera irrespirable de temor"

Según el tribunal de la Sección Tercera, dicha conversación describe claramente "el clima de terror en el que vivía la denunciante a causa de la conducta desplegada contra ella" por su compañero sentimental.

La sentencia, que no es firme y ya está recurrida en casación ante el Tribunal Supremo, recoge como hechos probados que un vecino de Jerez mantuvo una relación con la víctima durante tres años, fruto de la cual tuvieron un hijo.

A raíz de la confirmación del estado de embarazo, la actitud del hombre empezó a cambiar. Comenzó con constantes descalificaciones personales hacia su pareja, tales como "gorda", "me das asco", "no vales para nada" o "eres una puta". Después pasó a tener conductas vejatorias para con ella, como escupirle a la cara o tirarle la comida que preparaba. Y continuó con ataques físicos: empujones, puñetazos, patadas, guantazos...

Igualmente, el hombre trataba de impedir que ella mantuviera relaciones con terceras personas e incluso con su familia. Si lo hacía, mostraba su enfado por ello. Él decidía lo que debía o no hacer su novia y con quién.

El ahora condenado, apunta la resolución judicial, reforzó su conducta con frecuentes avisos de que si no se comportaba como él quería, si lo denunciaba o lo abandonaba, le quitaría al hijo en común, consiguiendo la guarda y custodia del mismo como ya había hecho con las hijas concebidas en una relación anterior. Con esta amenaza "consiguió horrorizar a su pareja y doblegar su voluntad".

"El modo de actuar del acusado logró la inmersión de su pareja en una atmósfera irrespirable por el temor que llegó a desarrollar frente a él, al talante con el que reaccionaría ante cualquiera de sus acciones, motivo por el que evitaba las relaciones sociales, el contacto con su amiga de la infancia (con la que tenía que verse o comunicarse vía WhatsApp a hurtadillas), las visitas a su familia y de sus familiares e incluso el acudir en demanda de asistencia sanitaria por quebrantos físicos y psíquicos".

En este contexto, el 5 de enero de 2017 la víctima expresó su deseo de acudir a una localidad gaditana con su hijo para ver la cabalgata de reyes con sus abuelos maternos. Él se negó. Esto dio origen a una discusión en el transcurso de la cual el jerezano agarró a la mujer por el cuello, llegando a levantarla del suelo unos centímetros, al tiempo que le decía que la iba a matar. Acto seguido la soltó y le propinó un puñetazo con fuerza en el pecho y un golpe más leve en el ojo.

Según la sentencia, en un determinado momento ella consiguió contactar con su madre vía telefónica para pedirle ayuda. Ésta se presentó en el domicilio de su hija y se la llevó consigo junto a su nieto.

La agredida no fue examinada por ningún sanitario hasta el 15 de enero de 2017, cuando el médico apreció en ella hematomas múltiples. Un día después, el forense informó de que la víctima presentaba heridas compatibles con la data de la fecha de la agresión así como un trastorno ansioso-depresivo.

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