Juan Zarzuela. Cantaor

"La docencia me inspira, pero a mí lo que me gusta es cantar"

  • El jerezano relata su nueva experiencia como docente del Conservatorio Superior de Música de Córdoba. El artista asegura que "he tenido que sacrificarme para estar aquí"

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Aquel niño que a los nueve años daba sus primeros pasos en la Peña El Garbanzo es hoy por hoy uno de los artistas más preparados de su generación. Un día entendió que el cante era mucho más y desde entonces sigue cultivándose académicamente, ahora en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba. Eso sí, su decisión "me ha hecho sacrificar la docencia por el cante", afirma convencido de lo que hace.

-¿Se ha apartado un poco de su hábitat natural?

-Pues sí, ahora mismo estoy más centrado en los aspectos académicos del cante, un campo que todavía está en vías de exploración porque la vinculación de lo académico al flamenco es algo que asusta.

-¿Y por qué cree que asusta?

-Hombre, es lógico que a algo que ha permanecido siempre en lo social, en otro terreno, le cueste entrar en otros campos. Pero ya lo dice la misma palabra, el conservatorio viene de conservar y para eso está, para conservar el flamenco desde el respeto. Lo bueno es que para todo esto se sumen los teóricos del flamenco.

-A mucha gente le choca que un cantaor como usted decida dar ese cambio de rumbo...

-Puede ser. Considero que la docencia me ha ayudado a mejorar mi formación, porque todo cuanto sé de flamenco, que todavía no es demasiado, lo he aprendido de la transmisión oral, de lo vivencial y del entorno. Tuve la suerte de nacer en Jerez y eso me ha brindado la oportunidad de mamar el flamenco en esos aspectos. Ahora estoy explorando otros caminos y estoy muy contento, aunque está claro que al entrar en este terreno te olvidas de otros.

-O sea que esta nueva dedicación le ha hecho apartarse de las peñas, festivales y demás...

-Claro. Ahora mismo soy un privilegiado por disponer de un trabajo y encima cantando, porque hay muchos cantaores que tienen otra profesión, un puesto en la plaza, taxista, en fin, lo que sea. Para mí esto supone un sacrificio porque ya no puedo hacer lo que hacía antes que me iba, por ejemplo, un mes a Japón, una semanita en Holanda...Ahora tengo que estar en Córdoba y dedicarme a la docencia y esto limita, aunque está claro que intento seguir en los escenarios porque es un poco mi válvula de escape.

-Romper con todo eso debe costar, ¿no?

-Sí que cuesta. A veces me siento como la ballena cuando sale al exterior para coger aire. La docencia no es el ámbito donde yo me siento realizado, la verdad, necesito el escenario. A mí me toca el Euromillón y seguiría cantando. A veces incluso el dinero para mí no es determinante, aunque gratis no puedo ir, porque sería una falta de respeto a mis compañeros. Quieras que no la docencia mutila, pero ahora mismo estoy contento con lo que hago, además, uno ya tiene dos hijos y hay que llevar el pan a casa. De todos modos, en el cante siempre hay tiempo de retomar tu carrera, mira Chano Lobato, que se llevó cantando hasta que tenía casi ochenta años.

-¿Y cómo llega hasta ahí?

-Bueno, primero estuve seis años en el Conservatorio de Danza de Cádiz, que era una academia igual que la de Angelita Gómez sino que reglada por Educación. Después tomé contactos con músicos, entre ellos José Zarzana, y ahí despertó en mí el interés por conocer todos los términos que ellos aplicaban en sus conversaciones. Estaba incluso entre flamencos, porque José es muy flamenco. Luego, he estado en Jerez y Sevilla cursando los estudios de grado medio y desde hace dos años estoy en Córdoba trabajando en el superior. Mucha gente se cree que estoy en Córdoba desterrado por la Consejería de Educación, pero no es así, fui yo quien elegí venir para estudiar Flamencología, ya que es el único sitio donde se puede cursar.

-¿Y cuál es su labor diaria en el conservatorio exactamente?

-Mira, me gusta que me preguntes eso porque hay mucha gente que piensa que estoy en Córdoba enseñando a cantar y es una función que aún no he hecho. Me dedico a la enseñanza del acompañamiento al cante, es decir, yo formo a los guitarristas noveles en lo que es el acompañamiento. Yo soy el que le marca las pautas de cómo tienen que rasguear y enseñarle la misión que tiene el guitarrista de acompañamiento que es muy distinta al del concertista.

-Una vez que un artista como usted entra en ese terreno, ¿se ve todo de manera diferente?

-Sí, uno tiene una concepción más cercana a la realidad. Es muy bonita la vinculación romántica del flamenco con aquella etapa hermética que hablaba Antonio Mairena, con lo espontáneo, con lo místico, pero luego te das cuenta que no es así. Todo aquello de que el cantaor tenía que ser de una manera concreta si no, no era aceptado se está olvidando. Es más, ese concepto ha hecho mucho daño al flamenco y al cante y no ha sido siempre así, no hay más que fijarse en Antonio Chacón, que era un profesional y un genio. El mismo Antonio Chacón dice en sus caracoles que 'el conocimiento, la pasión no quita'. Creo que con eso se resume todo.

-Decía el otro día José de la Tomasa que el aprendizaje en el flamenco es bueno, pero que sólo se puede enseñar un 40%, ¿está de acuerdo?

-Yo creo que sí, en mi caso en el conservatorio hay cosas que no se pueden enseñar, por eso me gusta decirle a mis alumnos que se pasen por las peñas y convivan con ese ambiente. El cante puede ser mecánico si se aplica un método concreto, pero los docentes intentamos que lleve también la parte vivencial. Está claro que un cante por soleá no se puede poner en la partitura, pero sí el despliegue melódico, y puedes comparar, por ejemplo, un estilo de La Serneta con el de La Andonda.

-Todo este conocimiento, ¿le ha servido para cambiar su manera de interpretar el cante?

-Hasta ahora no, es más, cuando tengo un recital no tengo presente nada de esto, no pienso ni en González Climent, ni en Chacón (risas). Voy mirando dónde voy, qué tipo de público hay para establecer un repertorio de cante, y por supuesto, una vez allí si me apetece cantar algún cante concreto, lo hago. Me gusta improvisar, en los cantes y en las letras, no soy de esos cantaores que siempre empiezan un cante con una determinada letra.

-Por su tierra anda un poco olvidado, ¿le gustaría cantar más en Jerez?

-Bueno, estuve en el pasado Festival con Javier Latorre, pero claro que me gustaría cantar más. Me consta que la cosa está mal, y que hay gente que por cuestiones económicas lo necesita más que yo, pero bueno tampoco me gustaría que se olvidaran de mí. En Jerez hay muchos artistas y muy buenos, y las peñas no están demasiado bien, pero bueno, ya digo, espero que no se olviden de Juan Zarzuela.

-Y fuera de su tierra, ¿tiene mucha faena?

-Sí, la verdad es que no paro. Hace unos días estuve en Cáceres, y en Mairena y ahora tengo previsto hacer un curso en Sicilia. Trabajo para cantar no me falta, la única diferencia es que ahora no canto en Los Cernícalos o en La Bulería, pero en otros sitios sí.

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