El drama humano de Jerecom

  • Los afectados por el cierre de la constructora se encadenan a la nueva sede de una de las empresas satélite de la familia Grimaldi en una mañana repleta de tensión, nervios y lágrimas de impotencia

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La protesta que ayer llevaron a cabo los trabajadores autónomos que trabajaban para la constructora Jerecom se convirtió en un acto en el que los sentimientos estuvieron a flor de piel. Casi un centenar de personas, entre afectados, familiares y sindicalistas, se concentraron a la altura del número 18 de la Hijuela de Albadalejo para encadenarse a las puertas de la que presumen se trata de una nueva empresa de la familia Grimaldi, la misma que, según aseguran, "nos ha llevado a la ruina". No en vano, buena parte de estas personas se metieron en grandes créditos para comprar maquinaria que ahora es imposible rentabilizar tras la suspensión de pagos de Jerecom, una más dentro de la interminable lista de impagos a cargo de la familia Grimaldi. "Ahora -relataba con lágrimas en los ojos Sara Rodríguez, la portavoz- apenas nos queda dinero para dar de comer a nuestros hijos".

Fue en torno a las doce y media del mediodía cuando los afectados se concentraron en la puerta. Nada más llegar, las oficinas quedaron cerradas a cal y canto con los responsables de la compañía en su interior. En el exterior, los concentrados, que eran mujeres en buena parte, se encadenaban mientras esposos y sindicalistas mostraban en un rosario de pancartas los motivos de su queja. "No es justo que mientras nosotros hemos quedado en la ruina estos chorizos, que no tienen otro nombre, gocen de chalés y coches de lujo".

Uno de las grandes protagonistas de la protesta fue el evidente fallo del sistema judicial que permite que una compañía y sus sucesoras vayan dejando un rastro interminable de impagados, cientos de millones en deudas, convirtiendo dicha anomalía en la seña de identidad de una compañía. "No es justo -manifestaba Sara Rodríguez- que las leyes amparen más a los ladrones que a los trabajadores". La presunta nueva sede de esta compañía del entramado Grimaldi no tiene rótulo alguno y mantiene una nevera junto a la ventana para "evitar que se vea la luz mientras trabajan dentro". Eso sí, en el ángulo superior derecho del pequeño porche que antecede a la entrada, una cámara de seguridad apunta a todo aquel que se encuentra ante la puerta. Ayer, sin duda, la cámara tuvo mucho trabajo.

Las lágrimas escapadas primero y el llanto desconsolado después comenzaron a mojar los ojos de los concentrados cuando la portavoz recordaba a los medios de comunicación que "tras la estafa a la que nos ha sometido Jerecom no hemos podido ni ponerles Reyes a nuestros hijos", a la vez que recordaba las dificultades que atraviesan "hasta para poder comer".

El presunto 'juego delictivo' de Jerecom continúa estos días, según los autónomos a los que dejó tirados en la cuneta. "Tenemos indicios -señalaban ayer- de que se han llevado una parte de la maquinaria a Marruecos, así como que otra parte está trabajando en obras pese a que la compañía está en suspensión de pagos". Otra afectada, Toñi, aseguraba ayer, abiertamente, que personalmente vio cómo se le cambiaban las pegatinas a los camiones ante su mismo domicilio, ya que vive en las inmediaciones de donde reside una miembro de la familia Grimaldi.

Los autónomos cargaron igualmente contra las compañías Urbea, Alcázar y Excavaciones Ibáñez, a las que consideran dentro del entramado Grimaldi.

La concentración se disolvió poco antes de las dos de la tarde una vez que la Policía Local acudió al lugar e indicó a los concentrados que "aunque el derecho de reunión sea libre siempre hay que notificar este tipo de concentraciones previamente", algo que no habían hecho precisamente. Los concentrados mostraron ayer su intención de proseguir en los próximos días con las protestas "contra la constructora que nos ha llevado a la ruina". La cita más importante para ellos, al menos por el momento, es el lunes 18 de febrero, jornada en la que serán recibidos en la Consejería de Empleo. Encontrar fórmulas para aliviar la hecatombe económica que sufre casi un centenar de familias será el objetivo principal de dicha reunión.

De otra parte, destacar que este medio intentó entrevistarse ayer con los responsables de la compañía ante la que manifestaron los afectados pero estos se negaron a ello en redondo.

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