El joven encarcelado en Londres recibe, tras dos meses, la primera visita de la embajada

  • Su padre continúa una frenética carrera para conseguir buenas referencias antes del juicio

El jerezano Iván Jiménez, el joven legionario que permanece encarcelado en un centro penitenciario de Londres por un presunto delito de tráfico de cocaína, recibió ayer -por vez primera después de más de dos meses de internamiento- la primera visita de un miembro de la embajada española en la capital británica. Su padre, Manuel Jiménez, puso en alerta a la embajada en diciembre tras conocer la situación de su hijo. Tan sólo le dijeron que le enviarían a prisión un libro y la prensa diaria. La primera persona que se interesó por su situación fue Alfonso Romero, teniente coronel del Ejécito del Aire y encargado del Ministerio de Defensa en la embajada, quien -según la versión de Jiménez- adoptó el compromiso de averiguar qué pudo ocurrir para que el Ejército no tuviera constancia de su ingreso en prisión. Mientras tanto, su padre Manuel Jiménez mantiene su particular guerra contrareloj para recabar de mandos militares y amigos declaraciones escritas de buena conducta de su hijo y remitirlas a Paul Honke, nombrado como abogado de oficio, meses antes de la celebración del juicio, previsto inicialmente para finales del mes de abril.

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