Las forenses ratifican las graves heridas del joven hallado en Torrox

  • Una de ellas le penetró veinte centímetros en el abdomen y le llegó al hígado · El testimonio de la víctima está lleno de contradicciones, según señala la defensa

El caso de intento de asesinato de un joven jerezano que fue encontrado herido en las inmediaciones de la laguna de Torrox, en noviembre de 2007, quedó ayer visto para sentencia. La jornada se reservó para el testimonio de las forenses que pusieron de manifiesto la gravedad que presentaban las lesiones de la víctima de este suceso.

Así, presentaba un total de cinco heridas en distintas partes del cuerpo, una de ellas en la zona del abdomen que le llegó a penetrar cerca de veinte centímetros y que le alcanzó el hígado, así como otra a la altura de los pulmones y en la zona lumbar. En caso de que esa persona no hubiera sido atendida con prontitud, hay que recordar que la Policía Local se personó allí y que avisaron a los servicios sanitarios. Las peritos, a preguntas de la fiscal, indicaron que en caso de que no hubiese sido atendido, hubiera sufrido un 'shock' hipovolémico que le hubiera llevado a la muerte.

La fiscal sostuvo en todo momento la acusación. Hay que recordar a ese respecto que solicita trece años de prisión para los acusados, tres jóvenes de El Puerto, por un delito de tentativa de asesinato y otro de detención ilegal. Dos de ellos, según fue señalando en el juicio, serían los encargados de propinar supuestamente las puñaladas a la víctima, que consiguió zafarse de ellos, mientras que un tercero, que conducía el vehículo, sería "el cooperador necesario" de esta acción.

Una de las cosas que se puso de manifiesto por parte de la Fiscalía es el hecho de la insistencia en la incriminación de los tres acusados. La defensa opina algo muy diferente al respecto y dejó en evidencia todas las contradicciones que veía a lo largo de las declaraciones de la propia víctima que dijo en alguna ocasión que había reconocido la voz de alguno de sus asaltantes, para luego decir que escuchó más voces. También sorprende, a juicio de la defensa, que la víctima se fijara en detalles pese a lo dramático de la situación.

Puso sobre la mesa otro dato que evidenciaba que uno de los acusados estaba en El Puerto a la hora a la que se produjo el suceso, sobre las 22:40 horas de esa noche. Una llamada desde su teléfono móvil usó un repetidor de telefonía de El Puerto. La fiscal no da credibilidad a esa llamada, "pero sin argumentos", apostilló el letrado de la defensa. Además, la defensa indicó que en la ropa y las armas blancas que la Policía tomó en el registro no se encontró prueba alguna que implicara a los encausados.

Esta parte solicita la libre absolución para sus representados, aunque en caso de condena estima que se trata de un intento de homicidio y no de asesinato (un delito que tiene otras connotaciones), así como entiende que no hay delito de detención ilegal. Los tres acusados hicieron uso de su derecho a la última palabra para decir que eran inocentes. Uno de ellos alegó que no había ninguna prueba para incriminarlo, "llevo quince meses preso sin ninguna prueba". Otro de ellos, el que llevaba collarín en esa fecha, un dato que aportó hasta la víctima, dijo que estaba entonces "como un inválido". Tampoco encuentra motivo para explicarse por qué lo implica la víctima en este caso.

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